domingo, mayo 31, 2009

Primero fue...

Puta canción.


Primero fue el amor o parte de él, después, quizás, no sé lo que vino, no aún, no de momento. Hace una semana todo era la gloria de un mundo mejor, la esperanza de un futuro mucho mejor, quizás el sueño de que por una vez, de que por un instante todo sería diferente, pobre de mí, pobre iluso dentro de la idiotez que se llama felicidad. 

Rulo cantaba hace una semana. Nando tocaba como un ángel que emerge desde los mismísimos infiernos y tú bailabas para mí con tu camiseta vieja de Los Héores, descosida, raída y ocultando uno de tus hombros, dejando al descubierto el otro como un oasis en medio del desierto. La camiseta te quedaba corta, otra vez (y yan van dos) puta canción!, y tus caderas quedaban al aire, tu pelo enmarañado entre mis dedos, tus ojos como dos rubíes sedientos de sangre brillando entre la luz y el humo, tu mano en mi pecho balanceando tus caderas de un lado a otro, meciéndose al ritmo de mi corazón, empujándome hasta la pared. Rulo seguía cantando: por verte sonreír he vuelto yo a perder (oh oh oh oh oh oh no no no no), debí imaginarlo, debí prever, debí, simplemente debí, pero que se hace frente al amor, que se hace frente a una mujer que te empuja contra la pared y te besa mientras uno de tus grupos favoritos está cantando a un metro de ti, fue una noche perfecta, fue la noche perfecta, siempre será la noche perfecta, aunque ahora me duela el corazón.

Primero fue la felicidad, después fue la historia, la vida, el destino que siempre se entromete como una vieja cotilla, que siempre maneja a su antojo los hilos cambiando el tejido de nuestra vida, apuntalando los cimientos de una caída, de una debacle tan grande que nunca lo esperas. Yo tenía cerrado el corazón, tenía presos a mis sentimientos y con dolor se vivía bien, una vez te desprendes de él todo va bien por un momento. Primero fuel el amor, otra vez, después fue una semana que pasó rauda y tranquila, y casi a la misma hora de aquel beso mágico el móvil sonó. 
-Mmm. Ya es tarde, Quién será?
-Soy yo, tenemos que hablar.

Primero fue... no sé lo que fue primero, pero sí sé lo que vendrá después, por hoy no tengo ganas de seguir, prefiero tapar al mundo con la manta y dormir, porque no es momento de escribir, no es la hora de los poemas, de las putas palabras que sólo sirven para demostrar que me gusta la lluvia porque refleja lo que llevo por dentro, no es hora de escribir, no es la hora de sentir, no es la hora de pensar, tan solo es el momento de guardar el zapato de cristal en el desván, tomar aire, respirar y de dormir...

Continuará...

P.D.   hoy más que nunca kemando recuerdos.

miércoles, mayo 27, 2009

Nur

Entró como un torbellino, un haz de luz que encandilaba todo alrededor. Irrumpió como quien tiene la llave de todas las puertas del universo embriagando el ambiente con su sonrisa provocadora y su mirada inquietante. En el momento de abrirse la puerta, puta casualidad, sonaba la balada del despertador, puta canción, tantos recuerdos me evoca, tanta melancolía me trae al cuerpo y tanto desprecio me resuena en el oído, los ecos de vidas pasadas, años en los que yo era mejor, más niño eso sí, pero mejor. Años en los que escuchar a Ismael era descubrir un mundo y no sentir el más profundo de los pesares, años en los que tocar a una mujer era un logro y no una manera de curar mi ansiedad.

Se abrió la puerta y una parte de mi pasado entró por ella, con la canción, con los ojos y la sonrisa ni un segundo tardó en ir hacia mí, casi me arranca el brazo y el corazón para apartarme de mi viejo pinball, ahí estaba, en mi bar, en mi mundo, en el viejo y en el nuevo, con su lunar y su expresión afable y agradable. Me acarició la mejilla y sonrió, me miró fijamente y me abrazó. Un abrazo que entrañaba un universo, un abrazo que escondía nuestra lejanía y, al mismo tiempo, lo cerca que estábamos después de tantos años. Que guapo estás-. Dijo con su voz de mujer adulta, de persona sabia, mientras yo me ruborizaba por dentro, pensé: tú sí que estás hermosa; y lo estaba, más bella de lo que nunca había estado, y el abrazo seguía. Continuó hasta el final de mis días, el mundo no se paró, siguió girando pero todo desapareció, las paredes se volatilizaron, la gente se esfumó como una bruma vespertina y el horizonte apareció como un fantasma llenando aquel momento de magia, romanticismo y esplendor. La música siguió sonando.

Durante un momento te agarré fuerte, creo que no te diste cuenta, te apoyé contra mi pecho que siempre latió con normalidad y una extraña sensación me invadió, algo que había desterrado para siempre de mi interior y de mi vida, sentí felicidad, no sólo un cuerpo caliente, no sólo una persona a la que apreciaba, no sólo una amistad que perduraba a través del paso de los años que tanto mal me han hecho, sino que sentí cariñó, sentí amor, no el amor sentimental, no amor romántico, un amor fraternal, un amor de amigos que me llenó por completo y me hizo sonreír por primera vez en mucho tiempo, quizás demasiado. Después de un millar de besos en la mejilla el momento se grabó en mi cabeza como una fotografía, como un retrato bello y hermoso, lleno de colores y formas, una imagen que tardaré mucho en borrar.

jueves, mayo 21, 2009

Dolor, Odio, Tristeza, Amor

El dolor es antinatural, el dolor no mueve montañas ni hace que el mundo se detenga, el dolor es "como el océano, profundo, oscuro y más grande que nosotros, es como un ladrón en la noche, callado, perseverante, injusto, bienvenido por el tiempo, el destino y el amor", el dolor es la mentira del infiel y la trampa del tramposo, es dejar marchar a la persona amada, el dolor es una espina que se clava lentamente, el dolor es una cama vacía, un llanto de madrugada, días sin esperanza, "el dolor es como el océano, profundo, oscuro y más grande que nosotros".

Amar, es como sentir dolor, amar es ser egoísta y cuando dejas de serlo sufres el más intenso de los dolores, dejas marchar a la persona amada y el rencor te invade, te impregna, te sumerge en el dolor más negro y áspero, se te mete en las entrañas pudriéndolo todo a su paso, arrasando cada sentimiento, cada buen pensamiento, uno tras otro sin dejar nada sano a su paso, agrietando el corazón. Amar es doler, amar es olvidar en lo más profundo del olvido, ocultado entre la desesperación y el odio, alimentándose de la ira más ardiente se encuentra el dolor, odiamos porque estamos heridos, olvidamos porque nos duele, que no se puede sentir sin el sufrimiento, que una sonrisa siempre acabará en un llanto y que un beso se acaba perdiendo en lo infinito del tiempo, que los abrazos solo son un roce entre dos personas y que en una mirada no hay un mundo. 

Amor, dolor, odio todo es parte de nuestro de mundo, todo es parte de nuestra alma, tengo suerte por estar dolido, por odiar la luz del sol, por amar la lluvia y vivir sumergido en la tristeza y la apatía, porque eso significa que he amado. Ahora que el amor me dejó atrás, que se marchó para emprender una nueva vida sin mí, ahora que sólo me queda el sufrimiento y los recuerdos, sigo pensando que odiar es mejor que no amar, porque el que ama una vez puede amar toda la vida. "El amor es como el océano, profundo, oscuro y más grande que nosotros, es como un ladrón en la noche".

martes, mayo 19, 2009

Wonderwall

Escuchad la canción entera porque merece la pena:




Dame un respiro o baila conmigo, necesito que te calles un momento y que sólo me mires como lo hacías antes, antes de que el mundo creciera sin mí, antes de que necesitáramos un trabajo, antes de que necesitáramos una vida. Quisiera ser otra vez aquel muchacho que leía y releía los mismos libros, aquel que te susurraba los poemas de Neruda al oído mientras te pasaba la mano por debajo de la falda. Quisiera detener el tiempo y que volvieras a aparecer con tu vestido rojo y tu cinta en el pelo, con el cabello tan negro como las noches que pasamos riendo y besándonos sin saber aquella noche sería la última.

Aún recuerdo esta canción, fue la primera que aprendí a tocar, fue la primera vez que canté, mal, eso no ha cambiado, pero entre tú, yo y aquel fuego a media noche sonaron los acordes como si el viento moviera la tierra para hacer música y las letras se posaban sobre tus preciosos ojos grandes, tiernos, amados. Tu piel caliente y la noche fresca. Quisiera ser ese muchacho que bebía sin pensar que hoy sería un adulto y tú no estarías para darme los besos que aquella noche me hicieron sentirme el adulto que soy ahora, aunque ahora me sienta como aquel niño con los ojos siempre cerrados esperando a que llegue ese beso que nunca termina por llegar.

That the fire in your heart”, sigue la canción y aún se estremece todo mi ser al oírla, aún me apetece coger la guitarra y tocarla una y otra vez, cantando con lágrimas en los ojos, cantando con el alma agrietada y mi motor cardiaco a más de mil, y sigue “You´re my wonderwall”, y tú te quejas porque te gusta más la original de Noel y yo te digo que la versión de Ryan es mucho mejor, y la noche se abre mucho más y tú brillas como una estrella más pero única entre todas, y yo te siento tan cerca y ahora estas tan lejos, quisiera ser otra vez aquel muchacho, quisiera que me dijeras otra vez calla y bésame, quisiera tantas cosas que no me cogen con palabras.

Termina la canción “You´re gonna be the one that saves” me, tú me salvaste y si hubiera sabido que iba a ser la última vez lo más probable es que todo hubiera sido igual, aún se recuerda tu aroma en el bosque, aún resuenan tus labios en mis ojos y tu voz en mi mente y con los últimos acordes vuelvo a ser adulto, no a quererlo ni a desearlo pero si a tener una vida, a pensar en el mañana, aunque a veces le guiño el ojo al pasado y te vuelvo a ver con tu vestido rojo, radiante como una estrella surcando el cielo que se abría por momentos con tu pelo negro, liso y frondoso sondeando el viento y atacando a mi corazón. Dónde quieras que estés “You´re my wonderwall”…

domingo, mayo 10, 2009

La Noria

Cuánto puede doler un sueño? Dónde se pueden perder los recuerdos para que no afecten al corazón, y cuando la noche se cierne encima de nosotros, un simple apretón de manos y una mirada sirve para ver que el cielo es inocuo, que el horizonte sólo es una mancha en la lejanía y que el lugar donde el mar y el cielo se juntan sólo es un símbolo, algo en lo que me gusta pensar sabiendo siempre que no es real. Subido en las alturas, en el ojo que todo lo ve girando como lo hace el mundo, y por una vez no oigo música, por un momento me olvido de mis palabras que tanto necesito para sentirme bien, pasan los minutos y en medio del vacío tu sonrisa cura mis heridas cerrando las brechas de mi corazón maltrecho, y entre tanta gloria, dos alas doradas me izan en el cielo eterno como en un sueño, como en el amor que es ese ojo de huracán que espera para desolar todo al instante, y entre tanta perdida, tú clara y cristalina, como en el sueño que no deja de repetirse. 

Ahora, tú sigues en aquel lugar, donde se juntan el cielo y la tierra, tan irreal y tan lejano, y yo, aquí de nuevo con mis palabras, buscando un alma que me llene de locura y de pasión, viendo como marcha la gloria a otro sitio, sin salvación y sin poemas que pueda gritar a la cara oscura de la luna, maldita Selene! si pudiera saltar más alto. Si pudiera ser como un Dios una sola vez para agarrarte con mis manos cansadas y ajadas y no soltarte nunca, muriendo en un abrazo que perdure toda la vida. Iluminando. Creciendo. Bendiciendo el camino que recorrimos para separarnos y con la luz de tu vientre en mis manos, con tu regazo inmenso en mis pensamientos y con la sensación de algún día volveremos a aquella noria y con sólo asirnos las manos y una mirada el mundo seguirá girando y unas alas doradas y cegadoras nos auparan de nuevo al cielo, para perdernos allá donde se juntan el cielo y el mar, allí donde me olvide de mis palabras, allí donde te pueda encontrar.


miércoles, mayo 06, 2009

Aquel día Dios tampoco apareció.

Soledad de los andenes

aún vagas por la estación de mi delito

mientras tu belleza me embarga

en lo triste y lo callado

de tu suerte.

 

Simples rutinas del corazón

encallan como el tren en el temporal

dejando atrás su océano,

de triste fierro,

de taciturno metal

y en la oscuridad de un negro vagón

la soledad de mi anden

varada entre tanto oleaje,

cautiva de su propio encierro,

vive sumergida en el equipaje

de un amor…

tan frío como el tren

tan duro como  el hierro. 


martes, mayo 05, 2009

El Primer Día.


Llega el momento de buscar respuestas, se acerca ese momento en que miras la oscuridad y te das cuenta de que no hay preguntas si no hay luz, y con la rutina del alba rotando por mi mundo enrevesado te encuentro luminosa y clara, bailando descalza con tu vestido rojo con la danza del amor recorriendo todo tu cuerpo, y en medio del otoño más frío de mi vida me acercas un poco de calor, entonces todo tiene claridad y me tocas, como si mi cuerpo fuera brayle  para tus dedos cegados por la pasión y, entonces, repito que todo es un sueño mientras tú me dices que es tu sueño, y como si fuera una condena vuelvo a respirar. 

Las respuestas aparecen en formas de recuerdo, abstractas e imprecisas, y tanto quedó por decir y tantos besos se quedaron a debito, y la vecina haciendo ruido de nuevo nos rompe el momento, nos miramos y sonreímos, cuanto añoraba esa risa, cuanto me cuesta decirte tantas cosas que nacen solas cuando las escribo. Es de noche y no paras de bailar, y el vino empieza a hacer efecto, te abrazo por la cintura y la noche se cierra ante nosotros, tú susurras que esto no acabe nunca, yo digo mañana será aún mejor y me vuelves a sonreír con esa mirada que derrite la hiel que cubre la caja donde guardé mi corazón, está hecho de retales ten cuidado y mientras me besas me estas robando el mes de abril como al hombre del traje gris. Suena el gran reloj y hay una pausa.

El rojo cae como cayeron mis ojos dejando paso a la luz de la fina piel morena y eterna, cesaron las sonrisas, se encontraron las miradas y el silencio se hizo presente como se hace presente todo en la vida, repentino y añorado, después todo cambió, un beso bastó para decir te quiero, un abrazo que duró algo más que toda la noche sobró para confesar todos mis pecados al Dios creador y un amanecer en otro país me hizo comprender que la respuesta está siempre en el corazón, que el miedo sólo es lluvia que cae de vez en cuando, que amar es el privilegio del ser humano, que vivir es imaginar y soñar es todo al mismo tiempo…

martes, abril 28, 2009

El Guardián de tus recuerdos.

Soy el guardián de tus recuerdos, el vigía de tus sueños, soy el que vela tu noche, guardando la puerta de los desvelos, de tu letanía, acariciando a la madrugada para que la nocturnidad de tu lecho te abrace con dulzura y cariño. Soy el guardián de tus sueños, cancerbero de lo onírico, siempre vagando entre lo real y lo irreal para guardarte de los monstruos que amenazan en el fondo del armario, siempre miro debajo de la cama y aguardo a que duermas mirándote incansable. Soy el centinela en tus sábanas, quien te abraza cuando tienes frío y abre la ventana si padeces calor, soy el creador de tus fantasías con el polvo de las musas de la imaginación creando bellos mundos azules y verdes donde puedas descansar tu mente cuando duermes, soy el primer aliento cuando despiertas, el que cierra la puerta de los países extraños a los que viajas. 

Yo, soy el guardián de tus recuerdos, me enfrento a grandes dragones y poderosos enemigos cada noche para que nada perturbe tu descanso, soy el que enciende la luna y las estrellas para que te iluminen en el viaje. Yo, soy el vigía de tus sueños, vivo en la penumbra y te beso en la frente justo antes de despertar para salir por la ventana cuando el alba asoma la cabeza. Yo soy el guardián de tus noches, y con mi espada defiendo tu corazón de cualquier dolor noctámbulo. Yo soy el príncipe que siempre te rescata en el último momento, soy Romeo saltando a tu balcón con bellas palabras, soy el bohemio artista que te dibuja desnuda a la orilla del Sena, soy el alegre argentino que te seduce bailando un tango en una playa desconocida, soy el caballero que sobrevive a un fiero duelo por tu amor, soy el guardián de tus recuerdos

domingo, abril 19, 2009

Pelo Rojo, Esperanza Roja


Las noches trascurrían vivas, llenas e infinitas, todo parecía eterno, todo era etéreo, cristalino, tu pelo teñía con su rojo el cielo constipado de estrellas luminosas y grandes, sonaba Elvis en el coche, y con su Love Me Tender nos metíamos mano con la indecencia de quinceañeros, el verano nos abrasaba la piel y la desnudez nos hacía vibrar en el río, todo era perfecto, tus ojos gritando al cielo y tu risa recorriendo las calles vacías, yo me sentía inmortal al tocarte y parecía volar en espiral con cada beso, tú, tremenda y guapa, tan bella que a cada momento que pasaba me parecía verte levitar, alzándote hacia tu olimpo como una diosa griega. Eran días que ahora recuerdo sin poder evitar llorar de amargura, verte sonreír era el oxigeno y los paseos, las noches tumbados en la hierba era el agua, no hacia falta comer sólo vivir en tus caricias, mirarte desde lejos y sentir que el mundo giraba en la palma de mi mano, y a cada lágrima se le unía un suspiro, una esperanza de que todo era posible, de que la esperanza existe más allá de lo que nuestra mente podía imaginar. Y cuando nuestra piel se hacía una, el cielo y la tierra se disolvían en uno con el cántaro mágico de Iris y sus alas doradas, veíamos el océano en la panza de una piedra y el amor en cada esquina y los besos en cualquier sitio, retozar en la playa y la arena en los bolsillos, todo valía, todo era posible, después llegó el nubarrón y todo se fue con la lluvia. 

Ahora el tiempo ha pasado, la desidia a hecho estragos y todo es gris, ahora que ya he perdido el pelo y que mi corazón pasa sus días en el inem, ahora que sé que mi alma también puede llorar y que lo que es uno siempre puede volver a ser dos, ahora que ya no tengo tu cabellos rojizos, el caoba perfumado a hierba y a risas, al azahar de los naranjos y al rosa del melocotón, ahora que no me quedan versos y que agotaste toda la poesía que había en mí, ahora que el alcohol ya no me puede enseñar nada y que la noche se volvió mi enemiga, ahora que tú ya no estás, ahora que sé todo eso, ahora, que sé, que ya no hay esperanza, que en realidad, la esperanza nunca existió, que todo fue como un sueño, algo onírico, que nada existe y lo real nunca lo es, y que la esperanza sólo fue a lo que me agarré para sobrevivir, sólo fue roja esperanza.   




Desde que llovió la nube nunca se fue, sigue sobre mí y sólo me queda recordar las cosas buenas porque las malas las sigo viviendo una y otra vez, una y otra vez, como una pesadilla incansable en la que nunca despierto, y sólo despierto cuando vienes a verme, descolgándote del techo por las cortinas como un fantasma, con tu vestido rojo a juego con tu pelo y con el marrón de tus ojos invadiendo mi cama como un ejercito rabioso, te acuestas a mi lado y me vuelves a acariciar con tus manos gélidas, me estremezco y te vuelvo a añorar, te pasas la mano por el pelo y veo la cinta que te regalé, aquella cinta roja que siempre llevaba atada a mi guitarra, te recoges el pelo con ella como lo hacías antes y me vuelves a seducir, porque dejaba tu cuello al descubierto y siempre sonreías cuando yo te miraba, y entonces dejas tu caer tu cabeza en mi pecho y ríes y cuando soy más feliz despierto y empieza a llover de nuevo en mi habitación, empapado, con el corazón calado hasta los huesos y el alma en cueros vivos ya no te encuentro, miro la guitarra y la cinta roja no está, entiendo que te fuiste y mi esperanza, mi roja esperanza se fue contigo. 

miércoles, abril 15, 2009

Adios Chache.

Hoy se ha ido Pascual, hoy se ha ido mi chache Pascual, es duro decir que a mí no me duele porque soy de los que piensan que ha ido a un sitio mucho mejor. Pero mucha gente, porque era muy querido, lloraba sin parar, las rostros eran desgarradores, retorcidos de dolor pensando en la ausencia que ahora se hará mucho más pesada. Durante todo el día he intentado mantener la calma, guardar el dolor pero ha sido muy díficil y cuando he roto a llorar en la omilía me he acordado de él, no como estaba en el hospital, ni siquiera ahí tendido en esa fría caja de madera sino como era él, con una sonrisa tan contajiosa que hasta los sordos se reían a su lado, pasará lo que pasará te recibía sonriendo incluso estando enfermo enconjía sus hombros y te sonreía. No era un santo, pero si era buena persona. Y hasta a la hora de irse me ha contagiado su sonrisa, incluso cuando le daban sepultura, el cielo negro y el sol se han juntado para que el arco iris asomara por la puerta de su panteón, y eso solo lo podía hacer mi tío, y no me quedaba otra que reirme y sonreir y ahora recordar como era y como me hacía sentir cuando sonreía. 


Pascual Saorín Saorín.   Descanse en Paz. 

sábado, abril 11, 2009

El Andén

Siempre hay días para sentirse bien, siempre hay días para ser feliz y siempre hay días para estar triste, sin motivo, sin nada que indique, sin un por qué o quizás si hay un motivo pero es mejor dejarlo en el fondo donde la oscuridad lo tapa todo y donde siempre hace frío. Hoy es uno de esos días, el cielo está gris, un gris tan hermoso, un perfecto día de lluvia, pero hoy hubiera preferido sol, hoy me pone triste ver el tintineo del agua en las ventanas y empiezo a sentirme como una gota que cae al océano y se pierde en la multitud del agua salada. Así me siento,  así vivo, unos días bien y otros cansado de ver el mundo pasar, invisible e imperceptible como una gota de lluvia en un mar salado, y cuanto más personas veo y con cuanta más gente estoy más solo me encuentro, a veces pienso en saltar y coger todo aquello que necesito de este mundo pero entonces viene el vacío, la nada imperecedera y casi cuando rozo con mis dedos aquello que quiero empiezo a caer una y otra vez. Despierto de nuevo en mi habitación e intento acallar las voces con mi guitarra pero no resulta. Con cada canción viene la paz a mi orilla pero al terminar el mar vuelve a su sentido originario y la soledad vuelve a mí dejándome sólo el olor a sal. Muchas veces canto una canción sobre un andén de tren, un andén que lleva cien años viendo pasar un tren tras otro y él siempre queda quieto, inmóvil e inmutable día tras día, conociendo gente que nunca vuelve y otra que ve de vez en cuando, pero nadie se queda con él, nadie piensa en él, algunas veces da cobijo a quien pierde su tren pero siempre acaban marchándose en el próximo. Ese soy yo, soy el andén que ve pasar su tren todos los días pero cuando lo cojo siempre está vacío, después de unas horas viene mi parada pero siempre es el punto de partida. Y cuando esto pasa. Cuando todo esto ocurre la lluvia me pone triste, la gente me abraza y yo me pongo a llorar y quiero estar solo sin comprender que aunque no estoy solo siempre me siento así. Invisible, imperceptible e inexistente. A veces como una sombra, a veces como un andén de tren que ve como la vida coje un tren tras otro dejándome a mí atrás.

miércoles, abril 08, 2009

Llegó Abril.

Dos frases: “llega Abril” y “llámame, te quiero escuchar”. La primera pertenece a Don Miguel Ángel Ortega Lucas, un gran amigo y un gran escritor. La segunda pertenece a una canción de La Fuga que se titula “Por Verte Sonreír”. Si juntamos todo queda algo como llega abril, llámame, te quiero escuchar. Leí en la vela y el vendaval un post que me llenó de optimismo. A Elton se le ha ido la vena melancólica, a mí aún me queda para rato. A los pocos que me leéis y a los muchos que entráis miráis dos frases y pasáis a otra cosa, estamos en Abril. A mí hace tiempo que me robaron este mes a vosotros aún os queda esperanza, a mí aún me suena el despertador con una melodía triste y odiosa, pero es Abril con mayúsculas y a medida que me hago más mayor, que no más adulto, este mes se me hace más sombrío. 



Es primavera y parece que veo el mundo de otra manera, me paro en el verde, huele a flores y las mujeres despiden un olor diferente, será la química del organismo o será que yo quiero pensar que toda la magia de primavera es cierta, que el amor anda escondido por las esquinas buscando adolescentes despistados a los que abordar de una manera incontrolable. La primavera, tiempo de sol, tiempo de hermosas mujeres que sacan a relucir el brillo de sus piernas, tiempo para ir al parque a leer, tiempo para susurrar poemas al oído, de hacer el amor debajo de un olivo con la luna de testigo, de llenarse el ombligo de arena en una playa con la madrugada de carabina. 

Pero la primavera termina por irse y ¿el amor con ella? Qué pasa con los adolescentes, qué pasa con el calor insufrible en la sangre, qué ocurre con esa mujer que pasa por tu lado y te deja ese aroma de diosa griega en tu olfato necesitado de aromas en la almohada. Yo prefiero el invierno, prefiero las noches largas y los días cortos, prefiero que una mujer pase frío porque así puedo abusar de mis abrazos, aquellos que cada vez me cuesta más dar a cambio de nada, prefiero las mantas en la cama que el sudor de las sábanas. Prefiero Enero o Febrero antes que Abril. El invierno tiene la lluvia en los cristales y la nieve en los tejados, el chocolate caliente, la cocina de leña y el frío en los pies, te puedes perder en las noches de invierno, puedes querer y olvidar en invierno, que te pongan las manos frías en la cara y jugar con el vaho de la respiración, prefiero el invierno porque nada ocurre en invierno si tú no quieres que ocurra, en primavera el amor viene pero pronto se va, pero claro yo qué puedo saber sobre estos temas. 

Recuerda

Lo que diferencia al ser humano de cualquier otra especie son los recuerdos, el ser humano es el único que tiene en cuenta el pasado, lo utiliza para mejorar, lo conmemora, lo venera y hasta lo ama:

"Recuerda, recuerda aquellas noches de verano en las que saltaba tu balcón para dormir a tu lado, cuando la noche se volvía de un color malva y rosado y enterrábamos nuestros recuerdos bajo el mar cristalino y salado, y se reflejaba la luna en tus ojos tan negros con mi alma. Recuerda aquel paseo y aquella despedida, recuerda tu mano apretando la mía y la lágrima oscura que cayó recorriendo tu mejilla como tantas veces lo hicieron mis dedos durante aquel verano. Recuerda tu mirada detrás de aquella ventanilla, recuerda todo y nada, recuerda tu regazo caliente y como le levantamos la falda al cielo en una noche tan gris y tan opaca que ni nuestra respiración se transparentaba entre el aire cargado de sal, recuerda los acordes de mi guitarra y la armonía de tu voz cuando me cantabas aquello de al alba, amor mío al alba. Recuerda, tus manos blancas y aquel piano que no sonaba sino que hablaba, que nos hablaba de amor y de caprichos, de futuro y de presente. Recuerda cuando me dijiste adiós, cuando me diste el último beso, recuerda cuando dijiste que me querías y cuando yo sonreí por última vez, recuerda los versos de Neruda y las canciones de extremoduro, las cervezas al medio día y el brugal en la noche. Recuerda. Y ahora, después de tanto sin recordar apareces, para cantarme de nuevo aquello de al alba, para que te llene tus noches de cielos malvas y de versos de Neruda, ahora después de olvidar pretendes que recuerde pero el piando hace mucho que dejó de hablar y ahora sólo suena canciones de olvido, mi guitarra ya no toca acordes de verano y mi corazón hace ya mucho que no coge vacaciones porque hace mucho que se quedó en un invierno eterno. Y ahora pretendes que salte de nuevo tu balcón cuando te olvidaste de abrir la ventana para que entrara el aire con olor a sal. E enfrió tu regazo y se murió el capricho del amor y aunque aún suenan las canciones de extremo ya no suenan contigo. Pero siempre  puedes recordar, porque nada está perdido, siempre hay una puerta, una esperanza y un remedio, siempre puedes seguir recordando y dar un portazo a la verdad, porque puede ser que un día la realidad llame a tu puerta y te encuentre en camisón, con la cama desecha y el café en el fuego, y quizás la despedida deje de ser un error, el adiós deje de existir y todo fuera como si nunca hubiera pasado. 

domingo, abril 05, 2009

Ana


Hay muchos días en los que no puedo escribir, hay días que no sale nada de mí, que no ocurre nada o que simplemente la rutina me adormece la mente, la inspiración o cómo quiera que se llame el sitio de donde salen mis letras; pero entonces ocurre, ese momento mágico en el que sales del sopor, mejor dicho, en el que alguien inesperado te saca de él.

Ahí me encontraba, casi sólo, ensimismado en mi mundo, quizás pensaba en por qué no podía escribir o en lo aburrido que estaba y lo cansadas que habían sido estas últimas semanas, no distinguía las caras, solo unas luces, una mancha de colorido indescriptible y unas pupilas dilatadas que navegaban por mi mundo intrincado y a veces maravilloso, pero siempre solitario, y entonces la magia. En un segundo todo cambia y alguien se mete en tu mundo donde vas a olvidar para agarrarte bien fuerte y llevarte al suyo.

Entró como un huracán, devastándolo todo a su paso, arrasando mis defensas fortificadas a base de dolor y soledad, derribando muros impenetrables sin el menor esfuerzo y dentro de mi asombro veo su mechón de pelo ocultando uno de sus ojos y el otro visible, clavándose en mi subconsciente como una antorcha ardiendo, caliente y dolorosa, derrochando más belleza por aquel ojo de la que había en todo el lugar. Me vio, triste, sólo, casi derrumbado y me rescató, me acercó su mano, lo justo para poder oler a mezclas de tabaco y ron, el perfume del amor (para mí, claro). Alcé la mirada y me encontré con ella como quien se encuentra un cometa sobrevolando el cielo en una noche de verano calurosa y eterna, el mundo giró más deprisa y más deprisa, o quizás fue mi corazón el que se aceleró y de repente me dio la última estocada, me sonrío, sonrío como quien ve nacer a alguien, como quien se enamora por primera vez, como quien se despierta con el calor de un minúsculo rayito de sol en la mejilla, como quien abraza a alguien de madrugada, como quien roba un beso debajo de una farola en un día de lluvia, como quien… Los destellos de su sonrisa me encandilaron, y el brillo de sus ojos me calmaron y por primera vez en mucho tiempo no tuve nervios, el candor que emanaba me calmaban como un lexatín con vodka (esto va por ti pequeña), y me sentí feliz, con ella, por dos minutos de conversación, por unas risas que me devolvieron a la vida, por un chupito de Matusalén estupendo, por verte bailar y por un recuerdo que me acompañará durante mucho tiempo… Y ahora…Ahora como siempre a escribir, y a cada letra dolor… dolor de no haber preguntado más… de saber sólo un nombre en un mundo tan grande… y a seguir escribiendo pedacitos de mí… y a seguir buscando que alguien como tú aparezca… y que nunca más se valla… Y ahora a seguir escribiendo… tan solo con un nombre en un mundo tan grande…

sábado, marzo 28, 2009

Sueños.


Trabajar de noche tiene estas cosas, que duermes de día, fácilmente pueden ser las seis de la tarde y seguir durmiendo, yo acabo de despertar. Despierto con una sensación que hacía tiempo que no sentía, bienestar en todo mi cuerpo, con una sonrisa tan dulce como agradable y empapado en sudor. Por un segundo todo se había hecho tan real que casi lo podía sentir, justo en el momento que uno abre los ojos y recuerda el sueño, que a veces se confunde con la realidad, estabas ahí, en mi cama abrazada a mí como hiciste tantas veces hace tiempo, podía oler tu pelo de una manera tan realista que aún tengo tu aroma en mi nariz, acariciar tu piel en la zona baja de la espalda donde tienes el tatuaje, porque ahí la sensación de tu piel es diferente, es única. Sentir como se eriza todo mi cuerpo al surcar una pequeña parte de tu cuerpo, como todos mis puntos nerviosos se descontrolan y me elevan a un nirvana desconocido y extraño pero cariñoso. No sé si estaba dormido o despierto, quizás ni lo uno ni lo otro, puede ser que perdido en la zona que vagas entre lo onírico y lo real, done aún puedes ver el sueño con claridad a sabiendas de que un minuto más tarde no recordarás nada o casi nada, lo cierto es que a la hora de describir esto me dejo muchas cosas atrás que no recuerdo del sueño. Es posible que ahora ande algo confundido por el sueño, pero lo que puedo decir es que este sueño me ha trasportado a tiempos pasados en que me sentía especial, en que era alguien, muy diferente a como soy ahora sí, pero alguien que era muy feliz pese a todo. Ahí estabas tú, con lencería negra tendida en mi cama y sonriente, sudorosa, habíamos hecho el amor como lo habíamos hecho tantas veces y yo te pedía que me cantaras al oído como lo hice aquella vez en aquel pequeño trastero en las alturas del cielo; en esa época con quererse bastaba, ahora todo es diferente, ahora no basta el amor, ahora se necesitan muchas más cosas que yo carezco. Al rato, nos quedábamos en silencio, bajo la penumbra de la tarde y yo te decía que todo había sido por ti, que el cambio fue por ti, que quien soy ahora fue por ti y tú renegabas, yo te decía que callases, calla peque, cállate, porque todo fue por ti pero tu amor por mí duró dos meses y todo cambió, entonces todo fue por mí, cambié por mí, ahora soy mejor persona, aunque siempre algo de eso fue por ti. Quizás si te hubieras molestado en conocerme, quizás si le hubieras dado una oportunidad a mi pobre corazón, quizás estarías orgullosa de quién soy y en quien me he convertido. Después de decirte esto me besas, con tanto amor que casi me haces daño, medio llorando me dices lo mucho que me quieres y por fin despierto. Vuelvo a lo real y aunque sé que el sueño continúa no consigo recordar nada.

Después vuelvo a la realidad, me despejo y en el espejo me pregunto qué ha pasado, por qué ese sueño y por qué ahora, quizás porque eche de menos el sentirme tan especial como era en antaño, o quizás por qué recordar un viejo un amor siempre es gratificante, o quizás, simplemente porque sí. Pasados unos minutos vuelvo a la cama y me quedo unos minutos recordando viejos momentos que me llenaron de juventud y gloria, recordé el tatuaje, recordé el olor de su pelo, su risa atípica pero contagiosa, su manera de estornudar, sus pies tan pequeños, sus ojos de gata y lo que le gustaba que le rascaran la espalda, su forma de mirarse en el espejo y lo preciosa que estaba cada vez que se enfadaba, pero después volví a la realidad, a que no esperó, a que me recordó durante dos meses, a que me cambió como quien cambia una camisa vieja, quizás no me quiso nunca, quizás simplemente fui un pañuelo cura fracasos que duró mucho tiempo, quizás hay personas que se olvidan del amor como quien se olvida las llaves, no lo sé. Yo lo que sé, es que una parte de mí se fue con ella aquel día de aquel piso y que sólo vuelvo a tenerla cuando me visita en estos sueños.

miércoles, marzo 25, 2009

Adiós

Adiós. Así sonó. Simplemente adiós. Siguió sonando una y otra vez sobre la acústica de aquel lugar. La estación de tren estaba casi vacía. No llegué al aeropuerto, me quedé en semifinales porque no daría la talla, casi nunca la doy. Adiós. Sigue sonando como miles de destellos reflejándose en un espejo dentro de mi cabeza. Adiós, sonó después de un beso que duró más de quince minutos y un abrazo que creo aún dura; y después, sólo quedan mis palabras escritas en este papel. Pasó un día y aullé a la luna como un loco pidiéndole que me envolviera entre sus brazos de luz y me acunará como a un bebe mientras conciliaba el sueño, pero mis pies nunca se movieron del suelo. Después de una botella del ron mágico creí verla paseando entre los árboles del bosque como el primer día, con su pelo rizado y sus ojos mirándome fijamente mientras se apretaba el labio con sus dientes; ¿y ahora qué? El tirante le caía del hombro y su pelo lleno de bucles ardía sobre la madrugada, atados con la cinta roja que me robó una noche del mástil de mi guitarra. Se paró el tiempo y sonó un adiós. ¡Maldita sea! Sal de mi cabeza. Seguía caminando descalza entre las brozas y la maleza sin hacer ruido, las pupilas se me dilataban y todo era tan real, sus piernas brillaban, reflejaban la luz de la luna mientras mis compañeros seguían aullando como lobos enfermos y enajenados, yo comencé a perseguirte pero nunca te alcanzaba, siempre a punto, no lo logré. Volvió a sonar el último adiós y te desvaneciste como un fantasma y yo me puse a llorar como un crío, borracho, pero como un niño que se ha hecho mayor de golpe.

Han pasado varios días y no sé cómo ando tan sereno, han pasado muchos minutos sin ti a mi lado, y qué quieres mi mundo no se ha paralizado, el corazón no me oprime y mis pulmones cogen todo el aire que pueden. Pero. El pero es, que te echo de menos, más de lo que nunca hubiera imaginado, que no estoy echo polvo pero veo tu cara cuando cierro los ojos, que pienso en ti a cada instante y que mi estomago se llena de nervios cuando suena el móvil y mi corazón de tristeza cuando veo que no eres tú. Lo cierto es que a tu almohada ya se le ha ido tu olor de tanto abrazarla, la verdad es que la cafetería está oscura y tenebrosa sin ti detrás de la barra, e incluso el brugal sabe menos dulce si no lo sirves tú con la eterna sonrisa y con la luminiscencia de tus ojos cautivándolo todo. Lo único cierto y verdadero es que no estamos juntos pero estamos unidos. Y vuelve a sonar un adiós, y cada cierto tiempo vuelve a sonar, palabra que ya me acompaña en mi día a día: no estamos juntos pero estamos unidos.

viernes, marzo 20, 2009

El sol se pone

El sol se pone, llegaba la noche y con ella la sospecha de que todo no había sido un sueño, de que todo había sido real, de que el adiós resonó por todas las calles y su tono de voz vibró pared por pared recorriendo aceras, subiendo escaleras hasta lo más profundo del cielo y, en lo alto, se volvió a perder como un suspiro estridente y atronador adormeciendo la noche en una calma infinita e ilegítima. Carlos paseaba por la ciudad, veía la televisión e intentaba estudiar. María seguía sonriendo, seguía viviendo. Carlos soñaba, recordaba las promesas de amor que se hicieron para siempre. María olvidaba y encontraba en otra piel lo que Carlos le dio una vez, calmaba su soledad, simplemente vivía. Carlos sobrevivía anclado en las promesas, en todo lo que fue, y ya nada es lo que era, mientras el color del día cambiaba y volvía a cambiar se perdía intentando ponerle una palabra a lo que sentía, intentando poner su cara y su corazón a los brazos que ahora abrazaban a María.

Ya nada es lo que era, todo era para siempre y el siempre pasó a ser un adiós inverosímil, una idea remota que se hizo posible con una sonrisa, un beso en la mejilla y los brazos de otro hombre. Qué clase de sortilegio, qué conjuro horrible, pensó Carlos mientras la imaginaba sintiendo los besos, el roce de unas manos que no eran suyas, y aún no lo podía creer, que el amor fuera finito, que su historia tuviera fin si nunca tuvo principio. Acostado, mirando al techo pensaba, volvía a recordar que en esa misma cama, en aquel mismo lecho que vio tanto amor se hicieron promesas que el viento rompió como rompe la calma. Apagó la luz, se tapó con la manta y se durmió, y en su sueño siguió sin creer que lo que estaba pasando, impotente, rabioso y dolido, y sabiendo que al día siguiente, cuando despertara, seguiría sin creer…


Gracias a Carlos por una historia tan bella como triste.

miércoles, marzo 18, 2009

Junto a las oliveras,

Era una de nuestras primeras noches, entre caricias y besos, calores y una pasión desatada, ya buscábamos nuestro sitio en el mundo, un lugar nuestro, para nosotros, donde el tiempo no pasara y la luna nos acunara en su regazo mientras nos amábamos con ardor y violencia. Hartos de corretear por las calles persiguiéndonos como enfermos, buscando la droga que sólo encontrábamos en la piel del otro. Cansado de mirarte y no poder tocarte, cansado de desearte como quien desea un tesoro. Buscamos nuestro sitio bajo las oliveras, aún recuerdo con paciencia febril y deseo carnal nuestras noches allí, el sabor de tu vientre cálido, tu boca sinuosa y triste y tus labios ardientes como el averno. Es como si te estuviera viendo ahora mismo tendida en aquella manta con el olor de la oliva madurando aún en mi retina y tú tan hermosa como una diosa griega, acurrucada entre mis brazos, deshaciéndote en cada caricia, derramando tu cariño en cada sonrisa, con la mirada tierna y la piel tan suave como un abrazo. Hartos de buscarnos una noche de primavera encontramos nuestro sitio, para ti y para mí, sólo nuestro. Al fin lo teníamos, pero todo quedó atrás, se nos olvidó el amor, se nos pasó seguir besándonos, se nos olvidó ir a nuestro lugar secreto con la manta, las oliveras, la luna y su regazo y los cariños de enamorados, todo se perdió.
Hoy he vuelto a pasar por allí, resulta que todo lo van a quitar, tirarán las casas, arrancarán las oliveras y construirán algo, quizás un parque, quizás un bloque de pisos, quizás no lo sé, pero me he alegrado de que ese lugar desaparezca, si ya no voy a volver contigo, escuchando tus carcajadas, si ya no queda amor en aquellas oliveras prefiero que mueran y se pierdan, como se perdió todo lo demás, prefiero que todo se quede en un recuerdo, recuerdo que se quemará a su debido momento. Ahora busco también mi lugar, un lugar para mí sólo, donde el amor no llegue y nadie me defraude, donde todo sea bonito cuando cierre los ojos y el cielo cambie de color cada media hora, donde piense en una flor y aparezca de repente, donde haga calor si tengo frío y haga frío si tengo calor, donde llueva constantemente una lluvia de sabores, a chocolate y sal, a limón y naranja; un sitio que esté lejos de ti y lo más cerca de mí que pueda, y no es rencor se llama olvido…

lunes, marzo 16, 2009

Una imagen del pasado


Hace poco te volví a sentir, hace muy poco que te volví a ver, no quería escribir sobre ti, no lo mereces, y la mayoría de cosas las detesto porque ya casi no te soporto, soy sincero, no es un delito olvidar y menos olvidarte a ti, pero yo no elijo lo que escribo, mis letras son tan independientes que casi ocupan todo mi ser, son tan libres que me dominan y no tengo más remedio que someterme a ellas, pero no estoy conforme por escribir ni una coma sobre ti.

Te volví a ver, o eso creo, parecías tú ¿o no? Ya casi ni te reconozco, ya casi ni te recuerdo o no te quiero recordar (las gallinas que entran por las que van saliendo). Tenías el pelo cambiado, el castaño te sienta bien, sabes bandida que siempre me gustaron las mujeres de pelo castaño, pero aunque odio a las rubias contigo nunca me importó. No era tu cara, tu rostro estaba cambiado para tan poco tiempo, pero eran tus gestos, esa forma de andar era la tuya, siempre captando mis ojos con tu contoneo serio y desatado al mismo tiempo, me hizo recordar muchas cosas buenas, días en los que creía en otras cosas y pensaba que el amor era diferente, días en los que tu cuerpo era como un templo y mis besos una oración, tiempos en los que el dolor no importaba si tu curabas mis heridas, una época en la que sólo importaba quererse y después llegó la gran oscuridad. Seguías caminando, del brazo de otro por supuesto, pero no me importó. Estornudaste, ese estornudo te delató, supe al instante que eras tú porque esas cosas nunca se olvidan, suena mal, pero al estornudar siempre te ponías preciosa con una belleza increíble y ese día volvió a pasar.

Después seguiste tu camino y yo el mío, no sentí dolor, mi corazón permaneció inmutable y el mundo siguió girando, sólo me trajiste recuerdos de una época que, pese a todo, guardo en una caja con mucho cariño; pero, también hay que decir que después de una gran oscuridad, o mejor dicho, cuando te envuelve una gran oscuridad, si sigues, si caminas hacia delante, si no te anclas y avanzas con todas tus fuerzas al final terminas por encontrar una luz, que será pequeña pero termina por ser muy grande. Ahora mi vida es el Rock and Roll (es coña), ahora mi vida son muchas cosas de las que no tienes idea ni quiero que tengas, cosas que me hacen feliz y ser la persona que no pude ser a tu lado, sólo espero que tú seas también la persona que fuiste una vez y no en quien te convertiste a mi lado, tequila bebe el barquero pequeña.

lunes, marzo 09, 2009

Soñar, despertar y desear olvidar.


Nace el día, se muere la noche y con ella el sueño. Queda el recuerdo de lo vivido en la nocturnidad de mi cama, me desperezo, la sed me aprieta la garganta y al dar la vuelta el olor de otro cuerpo en el colchón atenaza mi olfato. Toco la almohada y anda sudada, me incorporo y un suave mareo me hace girar en sentido contrario al mundo y, entonces, aparece como un rayo, un impulso eléctrico que azota mis neuronas con violencia y vuelve el recuerdo de un sueño tenido. Se unen mi consciencia con mi subconsciente, mi mente se hace una con la realidad y lo irreal, y mi corazón se desangra como si le hubieran clavado miles de agujas una detrás de otra. Soñé contigo, con tus pequeños ojos marrones mirándome en lo alto de una montaña, vi tus manos rozándome el cuello en un desierto donde no hacía calor, y la arena era fría. Me besaste en un glaciar con nieve azul y verde, y que olía chocolate; vagaba por el sueño corriendo detrás de ti pero siempre escapabas de mí, pasabas de bosques amarillos a océanos salados de agua roja, saltabas por la luna de un lado a otro susurrando mi nombre mientras yo sentía como me ahogaba sin aire. De pronto aparecíamos en Roma sin coliseo, en París sin su torre o en Venecia con carreteras, sin agua, sin canales. Veía a través de ti, la trasparencia de tu vestido, y mientras mi amor se desagarraba de mi piel con un dolor insoportable te quedaste quieta. Inmóvil, imperecedera, hermosa, bella, inagotable y linda, y en un segundo dijiste adiós. Un adiós que fue como un alud de sentimientos que me sepultaron bajo una capa de nieve ardiente y dolorosa; y desperté.
Reconocí el olor en mi cama era el tuyo; reconocí tus ojos en el sueño eran los tuyos; reconocí todo lo que me llevaba a ti, y al terminar de recordar quise olvidar, porque sabía que todo había terminado sin tan siquiera empezar; quise olvidar que no quemar, el recuerdo de aquel sueño tan triste como hermoso, quise borrarte del mundo y encerrarte en mis sueños, así quizás ya no me volvería a sentir tan sólo, quizás le hubieras dado una triste oportunidad a mi viejo y magullado corazón, quizás te hubiera enseñado a sentir cosas que sólo yo puedo ver, cosas que yo sólo puedo sentir, quizás te hubiera enseñado a volar sin caerte o, quizás, te hubiera enseñado mi lugar secreto, te hubiera mostrado mi playa y las rocas donde viven los cangrejos y cuando golpea el mar es como si las nubes dijeran tu nombre. Pero. Siempre pero. Pero no habrá playa, ni habrá oportunidad, ni madrugadas en tus labios, ni ojos pequeños, ni olor en mi colchón ni habrá nada, tan sólo quedará éste sueño y el deseo de querer olvidarlo.


"El amor es la piedra que Sisifo empuja, el mundo el cascabel de un gato asustado, nadie nos avisó que amar es doler que crecer es aprender que para regresar y para casi todo es tarde y aquello que no fue nuestro más leal amante..."