lunes, julio 20, 2009

Rojo, Negro y Amarillo

No siempre es una puerta la que se abre, a veces, el tiempo, bendito tiempo o puto tiempo que dice “la Belén”, te da más oportunidades de las que puedes sobrellevar. A veces, el tiempo es hermoso, te abre ventanas antaño cerradas, te enseña caminos entre la hierba alta, frondosa y fresca, que siempre habían estado cerrados pero por donde se puede divisar una inocua senda que te lleve a la felicidad mas tremenda, esa felicidad de la que hablan los libros, las historias de amor donde todo sale bien y los finales son felices, a esa felicidad que para la gente normal no existe en la vida real. A veces, no una ni dos sino varias ventanas son las que se abren ante ti con una sinuosa fragancia alrededor pintada de hastío y embriagada de fina esperanza. Son tantas las posibilidades, que un corazón sombrío como el mío no sabe que probar primeo, si el rojo de la pasión inimaginable en una noche de alcohol incesante, la fría calma de unas piernas que recorren mi tediosa imaginación esperando a encontrar unas escaleras por el camino para poder mirar por debajo de la falda de mi melancolía y mientras sube al cielo de mi cama, ya vacía por tantos años; o en cambio, esa melena rubia, tan prohibida como deseosa, tan esmerada y tan bella que solo pensar en ella me hace daño, que sólo imaginarla me produce una fiebre tan pueril que me transporta a los años en los que una mujer sólo era un mero entretenimiento y no como ahora, que se ha convertido en una forma frívola de llenar mi vacío pensamiento, carente de imaginación y, a la vez, de pasión.

Rojo, negro y amarillo, el rojo de un atardecer en el invierno, el negro de la noche que se cierne en mis entrañas y el amarillo de un sol que renace un día tras otro, se abre un arcoíris de preguntas, gracias al tiempo, cuestiones que me sobrepasan de una manera atronadora y estridente. Se forma en el horizonte un cúmulo de estratos intransigentes en el que seguramente yo saldré perdiendo y donde la razón, mi razón, tendrá poco que decir. El tiempo elegirá por mí.

domingo, julio 12, 2009

Sombras y Fantasmas.

Vuelvo a ser yo, vuelvo a mis palabras, pasa el tiempo y me vuelvo a encontrar. Ahora creo de nuevo en la magia, creo en los ojos que me hechizan en una noche de brugal, vuelvo a creer en armaduras y corceles blancos galopando en el horizonte en busca de dragones. Vuelven los demonios entre las sombras y a no conciliar el sueño y a quien no le guste la tristeza que se pierda en este mundo gris, vuelvo a mi nostalgia, a mis años pasados y a buscar en la sombra esa vocecita que está tan lejos y que siento tan cerca, siempre diciéndome que la vida tal y la vida cual. Y mientras brilla mi espada en la oscuridad dando palos de ciego vuelvo a ser yo, a ser el héroe de mi historia y, al mismo tiempo, mi propio villano.

Volveré a enamorarme de la primera mujer con mirada enigmática, de vuelta a buscar en unos labios morbosos el misterio y el latido que le falta a mi vida, ahora vuelvo con mi dolor crónico, con mi noche siempre estropeada y el calor de una cama vacía por la que cada noche pasan demasiadas pasajeras, aunque ninguna lleva equipaje. Y mientras siga brillando mi espada, jugaré al escondite con mis demonios, y mientras cabellos negros y ojos verdes bailen para mí le podré poner algo de luz a las sombras de mi habitación.

Rulo dice que no invierte en amores de una noche, yo tampoco, pero joder como me calman los nervios, como apaciguan mis putas y eternas pesadillas, miserias de fantasmas y ascos de sombras, y cuando me encierro entre mi papel y mis letras y la nostalgia se convierte en un tesoro tan grande me vuelvo a encontrar tan perdido que sólo dentro de este caos localizo mi propio orden, ahora vuelvo a ser yo, ahora vuelvo a vivir como siempre he vivido, desidia, gris, dolor y la capacidad de imaginar, la fluidez de metáforas, palabras e imágenes que solo cobran sentido cuando las pinto en el papel. Villano, héroe, sombras, fantasmas, todo da igual cuando soy yo mismo porque la tristeza es tan poderosa que todo lo puedo cambiar, cerrando los ojos e imaginando y mañana cuando salga el sol será un día más, carretera y a cantar…

viernes, julio 03, 2009

Miro

Mirarte,
a veces, es como mirar una gran luna blanca,
como ver una gran media luna que,
a veces, por un lado muestra su esplendor claro y su belleza iluminada, luna creciente, tan diáfana y esplendida; es como mirar tu rostro, es como imaginar tu sonrisa antes de que sonrías, soñar con una mirada tuya antes de que me mires con los ojos afables que nunca me pertenecerán, tu gesto con el labio que me emboba sin quererlo hasta que por un momento, incluso, espero que aparezcan dos enormes alas blancas de tu espalda como un ángel hermoso que escapa por la ventana dejando un silencio tranquilizador en el ambiente.

Mirarte, casi siempre, es como mirar la otra parte de la media luna, luna menguante, oscura y misteriosa, rodeada de tu cabello negro, sedoso e indomable, adormecido sobre tu seno ardiente y tu regazo acogedor. A veces, te miro y me siento seguro, y otras, te miro y me siento perdido, pero siempre vuelvo a ti. Es mirarte y escuchar a Gardel al son de tu latido, tu andar, tu serenidad y verte bailar, como una estrella en el universo que siempre destaca.

Mirarte, siempre, es como mirar la noche estrellada con sus miles de lunas y sus contadas estrellas, como encontrar una nube blanca en un cielo negro, y a pesar de no escuchar tu voz, de no compartir mi tiempo me basta con mirarte, me sobra con el milagro de contemplarte de vez en cuando, porque contigo la vida tiene otro sentido, cada aliento, cada segundo que paso admirando tu enorme belleza es felicidad que se adhiere a mi ser y a mi piel.

Mirarte, a veces, casi siempre y siempre, es como la voz de mudo o la mirada del ciego, es como si el imposible se hiciera presente, es como si la poesía cobrará vida en ti, simplemente es como mirar una luna grande y hermosa.

miércoles, julio 01, 2009

Isa

Ayer me recordaste lo que fue tenerte por un instante, me recordaste un beso a las tres de las madrugada, mis muletas en el suelo y tu sonrisa tan fina como la noche, ayer te vi, sentada en una cafetería, cerca de mi casa, mareando el café como hacías antes, sé que tú también me viste y por un segundo nuestras miradas se cruzaron, yo me miré los pies como hago siempre y seguí mi camino hasta mi coche, pero esos dos minutos que tardé fue como volver al pasado una vez más, volver al tenebre mundo de mis puñeteros recuerdos de los que ya me estoy cansando. Me recordaste aquella farola que parpadeaba sin cesar, mi primer beso y el calor de un abrazo que jamás he podido olvidar. Debería haberme acercado, preguntarte como te va la vida, si te has casado o tienes hijos, si te has convertido en la profesora que querías ser, si tú también sientes ese calor en las noches de domingo esperando a que llegue la eternidad del lunes. Decirte lo delgada que estás, y lo hermosa que sigues, quizás un: “joder Isa no has cambiado, estás igual de guapa que cuando te esperaba en la esquina de tu casa”. Decirte que fui un cabrón y que me perdones, que necesito que me perdones por puro egoísmo y por que tu recuerdo me atormenta, decirte que me despierto pensando muchos días que olvidarte fue mi gran error, que hay veces que pienso que eres el ángel maldito de Ariel Rot, y que cuando te veo siempre me vuelves a atrapar.

Camino al coche recordé aquella poesía en la esquina del metrópolis, si aquella noche te hubiera dicho que me abrazarás y no me soltarás nunca, que no me dejarás caer que no te quedarás quieta mientras me marchaba, si aquella noche me hubieras dicho volvamos al muro, volvamos a aquella noche mágica con el río de testigo y la noche de carabina y quizás ahora todo no sería un recuerdo, todo no sería unos ojos que se cruzan pensando que una vez nos conocimos, y nuestro amor perduraría en nosotros y no se perdería en un triste cruces de miradas.


jueves, junio 04, 2009

Después fue...

Después fue... tampoco sé que fue después, ni siquiera lo que vendrá después. Sólo sé que sonó el móvil y todo cambió. 

No quiero hablar de nada de eso, he rescrito este post como unas cuatro mil veces, le he añadido poesía, después se la he quitado, le he puesto corazón luego lo rectifiqué, lo impulsé con dolor y luego lo borré todo, hasta la última letra, todo para comprender que no podía escribir sobre ello. 
Para Juan. 



Muchas veces digo que yo no elijo lo que escribo, que las palabras me vienen solas como si fueran recuerdos, muchas de las cosas que escribo no las he vivido, hay algunas que me gustaría vivirlas y otras que sólo son producto de mi imaginación, en este caso todo es cierto, y dejaré a mis pocos lectores una de las historias más bonitas que he tenido el placer de contar, también agradecería un comentario, la historia lo merece. 

Estos días he andado muy triste, quien me conoce sabe porque, he desatendido a los amigos tanto a los que tengo cerca como a los que están lejos de mí y sólo nos unen las palabras y el frío correo electrónico, pero a los que quiero tanto como a los que tengo cerca, espero todos sepan perdonarme. Dentro de mi desidia hay una sola cosa que me ha llamado la atención y me ha sacado de mi autismo generalizado, y es ahí donde reside la historia.

Sólo he visto la luz para fumar, maldito vicio, salgo a la ventana de mi terraza, da poco el sol y poca gente me puede ver, pero de madrugada, cuando todo esta aún negro y la luz empieza a asomar, el alba empieza a acariciarme la mejilla, el sol enseña la cara, malo para mis ojos, y la vida se pone en marcha de nuevo, el estertor del rocío me humedece los codos y un dulce tintineo resuena por la calle, miro hacia abajo y hay un grupo de pequeños gorriones gorgojeando en medio de la calzada, caminan dando pequeños saltitos y agitando las alas con extremada precaución, revolviéndose unos con otros en una majestuosa muestra de la belleza que tiene la naturaleza y a que veces nos falta a los seres humanos, pero (siempre hay un pero) te encuentras a alguien que te demuestra que también tiene esa parte de belleza que suelo echar de menos en las personas. Miro más atentamente y me doy cuenta de que los gorriones están tan alborotados porque están comiendo y veo como unas migajas de pan caen desde lo alto, alzo la mirada y me encuentro a un hombre ya senil sentado en el balcón con un trozo de pan blanco en sus manos muy ajadas, lo desmiga con sumo cariño y migaja tras migaja alimenta a los pequeños pajarillos. Aquella imagen me calmó, me hizo despertar, me hizo sentir bien y durante dos días observé aquel hermoso ritual, tan bello como simple. Hablé del tema con mi madre y me contó que llevaba así muchos años, un día tras otro, pero que no tenía ni idea de quien era. Yo que soy muy curioso decidí visitar al hombre y la verdad es que su historia era muy triste a la par que hermosa, hablé con su hija que se encargaba de él y con mucho agrado me permitió visitarlo, hoy hace tres días que voy a verlo, siempre a la misma hora. 

Juan tiene alzheimer y durante estos días sólo me ha contado historias de su niñez, no recuerda quien es ni que trabajó en la construcción toda su vida, a mí me llama Pedro y yo le dejó que lo haga, dice que soy su amigo de la infancia, pero lo más sorprendente de la historia y, por ende, de Juan es que si recuerda porque da de comer a los pájaros, todos los días me cuenta la misma historia. Cuando era recién casado, todos los domingos se ponía su traje de los domingos y Ana, su mujer, se arreglaba con su vestido azul y se acercaban al parque después de ir al cine Galindo y ver una película. Después iban al parque y Juan tomaba un helado en verano y unas castañas en invierno, pero Ana no lo hacía, no quería helados ni castañas ni dulces, el poco dinero que destinaban a salir los domingos ella se lo gastaba en un panecillo de pan blanco, lo desmigaba con una gran ternura y alimentaba a las palomas del parque. 

Esta historia me dejó triste pero alegre, porque Juan dentro del agujero negro que es su enfermedad no anda tan perdido. Y, por supuesto, que en el blanco inmenso de su panecillo encuentra su propia felicidad recordando la risa de Ana dando de comer a sus palomas, recordando que una vez tuvo el más preciado de los tesoros y que su memoria, cansada y triste, no le ha privado del mayor de los consuelos, siempre es mejor recordar al ser amado que no haber amado nunca. 

domingo, mayo 31, 2009

Primero fue...

Puta canción.


Primero fue el amor o parte de él, después, quizás, no sé lo que vino, no aún, no de momento. Hace una semana todo era la gloria de un mundo mejor, la esperanza de un futuro mucho mejor, quizás el sueño de que por una vez, de que por un instante todo sería diferente, pobre de mí, pobre iluso dentro de la idiotez que se llama felicidad. 

Rulo cantaba hace una semana. Nando tocaba como un ángel que emerge desde los mismísimos infiernos y tú bailabas para mí con tu camiseta vieja de Los Héores, descosida, raída y ocultando uno de tus hombros, dejando al descubierto el otro como un oasis en medio del desierto. La camiseta te quedaba corta, otra vez (y yan van dos) puta canción!, y tus caderas quedaban al aire, tu pelo enmarañado entre mis dedos, tus ojos como dos rubíes sedientos de sangre brillando entre la luz y el humo, tu mano en mi pecho balanceando tus caderas de un lado a otro, meciéndose al ritmo de mi corazón, empujándome hasta la pared. Rulo seguía cantando: por verte sonreír he vuelto yo a perder (oh oh oh oh oh oh no no no no), debí imaginarlo, debí prever, debí, simplemente debí, pero que se hace frente al amor, que se hace frente a una mujer que te empuja contra la pared y te besa mientras uno de tus grupos favoritos está cantando a un metro de ti, fue una noche perfecta, fue la noche perfecta, siempre será la noche perfecta, aunque ahora me duela el corazón.

Primero fue la felicidad, después fue la historia, la vida, el destino que siempre se entromete como una vieja cotilla, que siempre maneja a su antojo los hilos cambiando el tejido de nuestra vida, apuntalando los cimientos de una caída, de una debacle tan grande que nunca lo esperas. Yo tenía cerrado el corazón, tenía presos a mis sentimientos y con dolor se vivía bien, una vez te desprendes de él todo va bien por un momento. Primero fuel el amor, otra vez, después fue una semana que pasó rauda y tranquila, y casi a la misma hora de aquel beso mágico el móvil sonó. 
-Mmm. Ya es tarde, Quién será?
-Soy yo, tenemos que hablar.

Primero fue... no sé lo que fue primero, pero sí sé lo que vendrá después, por hoy no tengo ganas de seguir, prefiero tapar al mundo con la manta y dormir, porque no es momento de escribir, no es la hora de los poemas, de las putas palabras que sólo sirven para demostrar que me gusta la lluvia porque refleja lo que llevo por dentro, no es hora de escribir, no es la hora de sentir, no es la hora de pensar, tan solo es el momento de guardar el zapato de cristal en el desván, tomar aire, respirar y de dormir...

Continuará...

P.D.   hoy más que nunca kemando recuerdos.

miércoles, mayo 27, 2009

Nur

Entró como un torbellino, un haz de luz que encandilaba todo alrededor. Irrumpió como quien tiene la llave de todas las puertas del universo embriagando el ambiente con su sonrisa provocadora y su mirada inquietante. En el momento de abrirse la puerta, puta casualidad, sonaba la balada del despertador, puta canción, tantos recuerdos me evoca, tanta melancolía me trae al cuerpo y tanto desprecio me resuena en el oído, los ecos de vidas pasadas, años en los que yo era mejor, más niño eso sí, pero mejor. Años en los que escuchar a Ismael era descubrir un mundo y no sentir el más profundo de los pesares, años en los que tocar a una mujer era un logro y no una manera de curar mi ansiedad.

Se abrió la puerta y una parte de mi pasado entró por ella, con la canción, con los ojos y la sonrisa ni un segundo tardó en ir hacia mí, casi me arranca el brazo y el corazón para apartarme de mi viejo pinball, ahí estaba, en mi bar, en mi mundo, en el viejo y en el nuevo, con su lunar y su expresión afable y agradable. Me acarició la mejilla y sonrió, me miró fijamente y me abrazó. Un abrazo que entrañaba un universo, un abrazo que escondía nuestra lejanía y, al mismo tiempo, lo cerca que estábamos después de tantos años. Que guapo estás-. Dijo con su voz de mujer adulta, de persona sabia, mientras yo me ruborizaba por dentro, pensé: tú sí que estás hermosa; y lo estaba, más bella de lo que nunca había estado, y el abrazo seguía. Continuó hasta el final de mis días, el mundo no se paró, siguió girando pero todo desapareció, las paredes se volatilizaron, la gente se esfumó como una bruma vespertina y el horizonte apareció como un fantasma llenando aquel momento de magia, romanticismo y esplendor. La música siguió sonando.

Durante un momento te agarré fuerte, creo que no te diste cuenta, te apoyé contra mi pecho que siempre latió con normalidad y una extraña sensación me invadió, algo que había desterrado para siempre de mi interior y de mi vida, sentí felicidad, no sólo un cuerpo caliente, no sólo una persona a la que apreciaba, no sólo una amistad que perduraba a través del paso de los años que tanto mal me han hecho, sino que sentí cariñó, sentí amor, no el amor sentimental, no amor romántico, un amor fraternal, un amor de amigos que me llenó por completo y me hizo sonreír por primera vez en mucho tiempo, quizás demasiado. Después de un millar de besos en la mejilla el momento se grabó en mi cabeza como una fotografía, como un retrato bello y hermoso, lleno de colores y formas, una imagen que tardaré mucho en borrar.

jueves, mayo 21, 2009

Dolor, Odio, Tristeza, Amor

El dolor es antinatural, el dolor no mueve montañas ni hace que el mundo se detenga, el dolor es "como el océano, profundo, oscuro y más grande que nosotros, es como un ladrón en la noche, callado, perseverante, injusto, bienvenido por el tiempo, el destino y el amor", el dolor es la mentira del infiel y la trampa del tramposo, es dejar marchar a la persona amada, el dolor es una espina que se clava lentamente, el dolor es una cama vacía, un llanto de madrugada, días sin esperanza, "el dolor es como el océano, profundo, oscuro y más grande que nosotros".

Amar, es como sentir dolor, amar es ser egoísta y cuando dejas de serlo sufres el más intenso de los dolores, dejas marchar a la persona amada y el rencor te invade, te impregna, te sumerge en el dolor más negro y áspero, se te mete en las entrañas pudriéndolo todo a su paso, arrasando cada sentimiento, cada buen pensamiento, uno tras otro sin dejar nada sano a su paso, agrietando el corazón. Amar es doler, amar es olvidar en lo más profundo del olvido, ocultado entre la desesperación y el odio, alimentándose de la ira más ardiente se encuentra el dolor, odiamos porque estamos heridos, olvidamos porque nos duele, que no se puede sentir sin el sufrimiento, que una sonrisa siempre acabará en un llanto y que un beso se acaba perdiendo en lo infinito del tiempo, que los abrazos solo son un roce entre dos personas y que en una mirada no hay un mundo. 

Amor, dolor, odio todo es parte de nuestro de mundo, todo es parte de nuestra alma, tengo suerte por estar dolido, por odiar la luz del sol, por amar la lluvia y vivir sumergido en la tristeza y la apatía, porque eso significa que he amado. Ahora que el amor me dejó atrás, que se marchó para emprender una nueva vida sin mí, ahora que sólo me queda el sufrimiento y los recuerdos, sigo pensando que odiar es mejor que no amar, porque el que ama una vez puede amar toda la vida. "El amor es como el océano, profundo, oscuro y más grande que nosotros, es como un ladrón en la noche".

martes, mayo 19, 2009

Wonderwall

Escuchad la canción entera porque merece la pena:




Dame un respiro o baila conmigo, necesito que te calles un momento y que sólo me mires como lo hacías antes, antes de que el mundo creciera sin mí, antes de que necesitáramos un trabajo, antes de que necesitáramos una vida. Quisiera ser otra vez aquel muchacho que leía y releía los mismos libros, aquel que te susurraba los poemas de Neruda al oído mientras te pasaba la mano por debajo de la falda. Quisiera detener el tiempo y que volvieras a aparecer con tu vestido rojo y tu cinta en el pelo, con el cabello tan negro como las noches que pasamos riendo y besándonos sin saber aquella noche sería la última.

Aún recuerdo esta canción, fue la primera que aprendí a tocar, fue la primera vez que canté, mal, eso no ha cambiado, pero entre tú, yo y aquel fuego a media noche sonaron los acordes como si el viento moviera la tierra para hacer música y las letras se posaban sobre tus preciosos ojos grandes, tiernos, amados. Tu piel caliente y la noche fresca. Quisiera ser ese muchacho que bebía sin pensar que hoy sería un adulto y tú no estarías para darme los besos que aquella noche me hicieron sentirme el adulto que soy ahora, aunque ahora me sienta como aquel niño con los ojos siempre cerrados esperando a que llegue ese beso que nunca termina por llegar.

That the fire in your heart”, sigue la canción y aún se estremece todo mi ser al oírla, aún me apetece coger la guitarra y tocarla una y otra vez, cantando con lágrimas en los ojos, cantando con el alma agrietada y mi motor cardiaco a más de mil, y sigue “You´re my wonderwall”, y tú te quejas porque te gusta más la original de Noel y yo te digo que la versión de Ryan es mucho mejor, y la noche se abre mucho más y tú brillas como una estrella más pero única entre todas, y yo te siento tan cerca y ahora estas tan lejos, quisiera ser otra vez aquel muchacho, quisiera que me dijeras otra vez calla y bésame, quisiera tantas cosas que no me cogen con palabras.

Termina la canción “You´re gonna be the one that saves” me, tú me salvaste y si hubiera sabido que iba a ser la última vez lo más probable es que todo hubiera sido igual, aún se recuerda tu aroma en el bosque, aún resuenan tus labios en mis ojos y tu voz en mi mente y con los últimos acordes vuelvo a ser adulto, no a quererlo ni a desearlo pero si a tener una vida, a pensar en el mañana, aunque a veces le guiño el ojo al pasado y te vuelvo a ver con tu vestido rojo, radiante como una estrella surcando el cielo que se abría por momentos con tu pelo negro, liso y frondoso sondeando el viento y atacando a mi corazón. Dónde quieras que estés “You´re my wonderwall”…

domingo, mayo 10, 2009

La Noria

Cuánto puede doler un sueño? Dónde se pueden perder los recuerdos para que no afecten al corazón, y cuando la noche se cierne encima de nosotros, un simple apretón de manos y una mirada sirve para ver que el cielo es inocuo, que el horizonte sólo es una mancha en la lejanía y que el lugar donde el mar y el cielo se juntan sólo es un símbolo, algo en lo que me gusta pensar sabiendo siempre que no es real. Subido en las alturas, en el ojo que todo lo ve girando como lo hace el mundo, y por una vez no oigo música, por un momento me olvido de mis palabras que tanto necesito para sentirme bien, pasan los minutos y en medio del vacío tu sonrisa cura mis heridas cerrando las brechas de mi corazón maltrecho, y entre tanta gloria, dos alas doradas me izan en el cielo eterno como en un sueño, como en el amor que es ese ojo de huracán que espera para desolar todo al instante, y entre tanta perdida, tú clara y cristalina, como en el sueño que no deja de repetirse. 

Ahora, tú sigues en aquel lugar, donde se juntan el cielo y la tierra, tan irreal y tan lejano, y yo, aquí de nuevo con mis palabras, buscando un alma que me llene de locura y de pasión, viendo como marcha la gloria a otro sitio, sin salvación y sin poemas que pueda gritar a la cara oscura de la luna, maldita Selene! si pudiera saltar más alto. Si pudiera ser como un Dios una sola vez para agarrarte con mis manos cansadas y ajadas y no soltarte nunca, muriendo en un abrazo que perdure toda la vida. Iluminando. Creciendo. Bendiciendo el camino que recorrimos para separarnos y con la luz de tu vientre en mis manos, con tu regazo inmenso en mis pensamientos y con la sensación de algún día volveremos a aquella noria y con sólo asirnos las manos y una mirada el mundo seguirá girando y unas alas doradas y cegadoras nos auparan de nuevo al cielo, para perdernos allá donde se juntan el cielo y el mar, allí donde me olvide de mis palabras, allí donde te pueda encontrar.


miércoles, mayo 06, 2009

Aquel día Dios tampoco apareció.

Soledad de los andenes

aún vagas por la estación de mi delito

mientras tu belleza me embarga

en lo triste y lo callado

de tu suerte.

 

Simples rutinas del corazón

encallan como el tren en el temporal

dejando atrás su océano,

de triste fierro,

de taciturno metal

y en la oscuridad de un negro vagón

la soledad de mi anden

varada entre tanto oleaje,

cautiva de su propio encierro,

vive sumergida en el equipaje

de un amor…

tan frío como el tren

tan duro como  el hierro. 


martes, mayo 05, 2009

El Primer Día.


Llega el momento de buscar respuestas, se acerca ese momento en que miras la oscuridad y te das cuenta de que no hay preguntas si no hay luz, y con la rutina del alba rotando por mi mundo enrevesado te encuentro luminosa y clara, bailando descalza con tu vestido rojo con la danza del amor recorriendo todo tu cuerpo, y en medio del otoño más frío de mi vida me acercas un poco de calor, entonces todo tiene claridad y me tocas, como si mi cuerpo fuera brayle  para tus dedos cegados por la pasión y, entonces, repito que todo es un sueño mientras tú me dices que es tu sueño, y como si fuera una condena vuelvo a respirar. 

Las respuestas aparecen en formas de recuerdo, abstractas e imprecisas, y tanto quedó por decir y tantos besos se quedaron a debito, y la vecina haciendo ruido de nuevo nos rompe el momento, nos miramos y sonreímos, cuanto añoraba esa risa, cuanto me cuesta decirte tantas cosas que nacen solas cuando las escribo. Es de noche y no paras de bailar, y el vino empieza a hacer efecto, te abrazo por la cintura y la noche se cierra ante nosotros, tú susurras que esto no acabe nunca, yo digo mañana será aún mejor y me vuelves a sonreír con esa mirada que derrite la hiel que cubre la caja donde guardé mi corazón, está hecho de retales ten cuidado y mientras me besas me estas robando el mes de abril como al hombre del traje gris. Suena el gran reloj y hay una pausa.

El rojo cae como cayeron mis ojos dejando paso a la luz de la fina piel morena y eterna, cesaron las sonrisas, se encontraron las miradas y el silencio se hizo presente como se hace presente todo en la vida, repentino y añorado, después todo cambió, un beso bastó para decir te quiero, un abrazo que duró algo más que toda la noche sobró para confesar todos mis pecados al Dios creador y un amanecer en otro país me hizo comprender que la respuesta está siempre en el corazón, que el miedo sólo es lluvia que cae de vez en cuando, que amar es el privilegio del ser humano, que vivir es imaginar y soñar es todo al mismo tiempo…

martes, abril 28, 2009

El Guardián de tus recuerdos.

Soy el guardián de tus recuerdos, el vigía de tus sueños, soy el que vela tu noche, guardando la puerta de los desvelos, de tu letanía, acariciando a la madrugada para que la nocturnidad de tu lecho te abrace con dulzura y cariño. Soy el guardián de tus sueños, cancerbero de lo onírico, siempre vagando entre lo real y lo irreal para guardarte de los monstruos que amenazan en el fondo del armario, siempre miro debajo de la cama y aguardo a que duermas mirándote incansable. Soy el centinela en tus sábanas, quien te abraza cuando tienes frío y abre la ventana si padeces calor, soy el creador de tus fantasías con el polvo de las musas de la imaginación creando bellos mundos azules y verdes donde puedas descansar tu mente cuando duermes, soy el primer aliento cuando despiertas, el que cierra la puerta de los países extraños a los que viajas. 

Yo, soy el guardián de tus recuerdos, me enfrento a grandes dragones y poderosos enemigos cada noche para que nada perturbe tu descanso, soy el que enciende la luna y las estrellas para que te iluminen en el viaje. Yo, soy el vigía de tus sueños, vivo en la penumbra y te beso en la frente justo antes de despertar para salir por la ventana cuando el alba asoma la cabeza. Yo soy el guardián de tus noches, y con mi espada defiendo tu corazón de cualquier dolor noctámbulo. Yo soy el príncipe que siempre te rescata en el último momento, soy Romeo saltando a tu balcón con bellas palabras, soy el bohemio artista que te dibuja desnuda a la orilla del Sena, soy el alegre argentino que te seduce bailando un tango en una playa desconocida, soy el caballero que sobrevive a un fiero duelo por tu amor, soy el guardián de tus recuerdos

domingo, abril 19, 2009

Pelo Rojo, Esperanza Roja


Las noches trascurrían vivas, llenas e infinitas, todo parecía eterno, todo era etéreo, cristalino, tu pelo teñía con su rojo el cielo constipado de estrellas luminosas y grandes, sonaba Elvis en el coche, y con su Love Me Tender nos metíamos mano con la indecencia de quinceañeros, el verano nos abrasaba la piel y la desnudez nos hacía vibrar en el río, todo era perfecto, tus ojos gritando al cielo y tu risa recorriendo las calles vacías, yo me sentía inmortal al tocarte y parecía volar en espiral con cada beso, tú, tremenda y guapa, tan bella que a cada momento que pasaba me parecía verte levitar, alzándote hacia tu olimpo como una diosa griega. Eran días que ahora recuerdo sin poder evitar llorar de amargura, verte sonreír era el oxigeno y los paseos, las noches tumbados en la hierba era el agua, no hacia falta comer sólo vivir en tus caricias, mirarte desde lejos y sentir que el mundo giraba en la palma de mi mano, y a cada lágrima se le unía un suspiro, una esperanza de que todo era posible, de que la esperanza existe más allá de lo que nuestra mente podía imaginar. Y cuando nuestra piel se hacía una, el cielo y la tierra se disolvían en uno con el cántaro mágico de Iris y sus alas doradas, veíamos el océano en la panza de una piedra y el amor en cada esquina y los besos en cualquier sitio, retozar en la playa y la arena en los bolsillos, todo valía, todo era posible, después llegó el nubarrón y todo se fue con la lluvia. 

Ahora el tiempo ha pasado, la desidia a hecho estragos y todo es gris, ahora que ya he perdido el pelo y que mi corazón pasa sus días en el inem, ahora que sé que mi alma también puede llorar y que lo que es uno siempre puede volver a ser dos, ahora que ya no tengo tu cabellos rojizos, el caoba perfumado a hierba y a risas, al azahar de los naranjos y al rosa del melocotón, ahora que no me quedan versos y que agotaste toda la poesía que había en mí, ahora que el alcohol ya no me puede enseñar nada y que la noche se volvió mi enemiga, ahora que tú ya no estás, ahora que sé todo eso, ahora, que sé, que ya no hay esperanza, que en realidad, la esperanza nunca existió, que todo fue como un sueño, algo onírico, que nada existe y lo real nunca lo es, y que la esperanza sólo fue a lo que me agarré para sobrevivir, sólo fue roja esperanza.   




Desde que llovió la nube nunca se fue, sigue sobre mí y sólo me queda recordar las cosas buenas porque las malas las sigo viviendo una y otra vez, una y otra vez, como una pesadilla incansable en la que nunca despierto, y sólo despierto cuando vienes a verme, descolgándote del techo por las cortinas como un fantasma, con tu vestido rojo a juego con tu pelo y con el marrón de tus ojos invadiendo mi cama como un ejercito rabioso, te acuestas a mi lado y me vuelves a acariciar con tus manos gélidas, me estremezco y te vuelvo a añorar, te pasas la mano por el pelo y veo la cinta que te regalé, aquella cinta roja que siempre llevaba atada a mi guitarra, te recoges el pelo con ella como lo hacías antes y me vuelves a seducir, porque dejaba tu cuello al descubierto y siempre sonreías cuando yo te miraba, y entonces dejas tu caer tu cabeza en mi pecho y ríes y cuando soy más feliz despierto y empieza a llover de nuevo en mi habitación, empapado, con el corazón calado hasta los huesos y el alma en cueros vivos ya no te encuentro, miro la guitarra y la cinta roja no está, entiendo que te fuiste y mi esperanza, mi roja esperanza se fue contigo. 

miércoles, abril 15, 2009

Adios Chache.

Hoy se ha ido Pascual, hoy se ha ido mi chache Pascual, es duro decir que a mí no me duele porque soy de los que piensan que ha ido a un sitio mucho mejor. Pero mucha gente, porque era muy querido, lloraba sin parar, las rostros eran desgarradores, retorcidos de dolor pensando en la ausencia que ahora se hará mucho más pesada. Durante todo el día he intentado mantener la calma, guardar el dolor pero ha sido muy díficil y cuando he roto a llorar en la omilía me he acordado de él, no como estaba en el hospital, ni siquiera ahí tendido en esa fría caja de madera sino como era él, con una sonrisa tan contajiosa que hasta los sordos se reían a su lado, pasará lo que pasará te recibía sonriendo incluso estando enfermo enconjía sus hombros y te sonreía. No era un santo, pero si era buena persona. Y hasta a la hora de irse me ha contagiado su sonrisa, incluso cuando le daban sepultura, el cielo negro y el sol se han juntado para que el arco iris asomara por la puerta de su panteón, y eso solo lo podía hacer mi tío, y no me quedaba otra que reirme y sonreir y ahora recordar como era y como me hacía sentir cuando sonreía. 


Pascual Saorín Saorín.   Descanse en Paz. 

sábado, abril 11, 2009

El Andén

Siempre hay días para sentirse bien, siempre hay días para ser feliz y siempre hay días para estar triste, sin motivo, sin nada que indique, sin un por qué o quizás si hay un motivo pero es mejor dejarlo en el fondo donde la oscuridad lo tapa todo y donde siempre hace frío. Hoy es uno de esos días, el cielo está gris, un gris tan hermoso, un perfecto día de lluvia, pero hoy hubiera preferido sol, hoy me pone triste ver el tintineo del agua en las ventanas y empiezo a sentirme como una gota que cae al océano y se pierde en la multitud del agua salada. Así me siento,  así vivo, unos días bien y otros cansado de ver el mundo pasar, invisible e imperceptible como una gota de lluvia en un mar salado, y cuanto más personas veo y con cuanta más gente estoy más solo me encuentro, a veces pienso en saltar y coger todo aquello que necesito de este mundo pero entonces viene el vacío, la nada imperecedera y casi cuando rozo con mis dedos aquello que quiero empiezo a caer una y otra vez. Despierto de nuevo en mi habitación e intento acallar las voces con mi guitarra pero no resulta. Con cada canción viene la paz a mi orilla pero al terminar el mar vuelve a su sentido originario y la soledad vuelve a mí dejándome sólo el olor a sal. Muchas veces canto una canción sobre un andén de tren, un andén que lleva cien años viendo pasar un tren tras otro y él siempre queda quieto, inmóvil e inmutable día tras día, conociendo gente que nunca vuelve y otra que ve de vez en cuando, pero nadie se queda con él, nadie piensa en él, algunas veces da cobijo a quien pierde su tren pero siempre acaban marchándose en el próximo. Ese soy yo, soy el andén que ve pasar su tren todos los días pero cuando lo cojo siempre está vacío, después de unas horas viene mi parada pero siempre es el punto de partida. Y cuando esto pasa. Cuando todo esto ocurre la lluvia me pone triste, la gente me abraza y yo me pongo a llorar y quiero estar solo sin comprender que aunque no estoy solo siempre me siento así. Invisible, imperceptible e inexistente. A veces como una sombra, a veces como un andén de tren que ve como la vida coje un tren tras otro dejándome a mí atrás.

miércoles, abril 08, 2009

Llegó Abril.

Dos frases: “llega Abril” y “llámame, te quiero escuchar”. La primera pertenece a Don Miguel Ángel Ortega Lucas, un gran amigo y un gran escritor. La segunda pertenece a una canción de La Fuga que se titula “Por Verte Sonreír”. Si juntamos todo queda algo como llega abril, llámame, te quiero escuchar. Leí en la vela y el vendaval un post que me llenó de optimismo. A Elton se le ha ido la vena melancólica, a mí aún me queda para rato. A los pocos que me leéis y a los muchos que entráis miráis dos frases y pasáis a otra cosa, estamos en Abril. A mí hace tiempo que me robaron este mes a vosotros aún os queda esperanza, a mí aún me suena el despertador con una melodía triste y odiosa, pero es Abril con mayúsculas y a medida que me hago más mayor, que no más adulto, este mes se me hace más sombrío. 



Es primavera y parece que veo el mundo de otra manera, me paro en el verde, huele a flores y las mujeres despiden un olor diferente, será la química del organismo o será que yo quiero pensar que toda la magia de primavera es cierta, que el amor anda escondido por las esquinas buscando adolescentes despistados a los que abordar de una manera incontrolable. La primavera, tiempo de sol, tiempo de hermosas mujeres que sacan a relucir el brillo de sus piernas, tiempo para ir al parque a leer, tiempo para susurrar poemas al oído, de hacer el amor debajo de un olivo con la luna de testigo, de llenarse el ombligo de arena en una playa con la madrugada de carabina. 

Pero la primavera termina por irse y ¿el amor con ella? Qué pasa con los adolescentes, qué pasa con el calor insufrible en la sangre, qué ocurre con esa mujer que pasa por tu lado y te deja ese aroma de diosa griega en tu olfato necesitado de aromas en la almohada. Yo prefiero el invierno, prefiero las noches largas y los días cortos, prefiero que una mujer pase frío porque así puedo abusar de mis abrazos, aquellos que cada vez me cuesta más dar a cambio de nada, prefiero las mantas en la cama que el sudor de las sábanas. Prefiero Enero o Febrero antes que Abril. El invierno tiene la lluvia en los cristales y la nieve en los tejados, el chocolate caliente, la cocina de leña y el frío en los pies, te puedes perder en las noches de invierno, puedes querer y olvidar en invierno, que te pongan las manos frías en la cara y jugar con el vaho de la respiración, prefiero el invierno porque nada ocurre en invierno si tú no quieres que ocurra, en primavera el amor viene pero pronto se va, pero claro yo qué puedo saber sobre estos temas. 

Recuerda

Lo que diferencia al ser humano de cualquier otra especie son los recuerdos, el ser humano es el único que tiene en cuenta el pasado, lo utiliza para mejorar, lo conmemora, lo venera y hasta lo ama:

"Recuerda, recuerda aquellas noches de verano en las que saltaba tu balcón para dormir a tu lado, cuando la noche se volvía de un color malva y rosado y enterrábamos nuestros recuerdos bajo el mar cristalino y salado, y se reflejaba la luna en tus ojos tan negros con mi alma. Recuerda aquel paseo y aquella despedida, recuerda tu mano apretando la mía y la lágrima oscura que cayó recorriendo tu mejilla como tantas veces lo hicieron mis dedos durante aquel verano. Recuerda tu mirada detrás de aquella ventanilla, recuerda todo y nada, recuerda tu regazo caliente y como le levantamos la falda al cielo en una noche tan gris y tan opaca que ni nuestra respiración se transparentaba entre el aire cargado de sal, recuerda los acordes de mi guitarra y la armonía de tu voz cuando me cantabas aquello de al alba, amor mío al alba. Recuerda, tus manos blancas y aquel piano que no sonaba sino que hablaba, que nos hablaba de amor y de caprichos, de futuro y de presente. Recuerda cuando me dijiste adiós, cuando me diste el último beso, recuerda cuando dijiste que me querías y cuando yo sonreí por última vez, recuerda los versos de Neruda y las canciones de extremoduro, las cervezas al medio día y el brugal en la noche. Recuerda. Y ahora, después de tanto sin recordar apareces, para cantarme de nuevo aquello de al alba, para que te llene tus noches de cielos malvas y de versos de Neruda, ahora después de olvidar pretendes que recuerde pero el piando hace mucho que dejó de hablar y ahora sólo suena canciones de olvido, mi guitarra ya no toca acordes de verano y mi corazón hace ya mucho que no coge vacaciones porque hace mucho que se quedó en un invierno eterno. Y ahora pretendes que salte de nuevo tu balcón cuando te olvidaste de abrir la ventana para que entrara el aire con olor a sal. E enfrió tu regazo y se murió el capricho del amor y aunque aún suenan las canciones de extremo ya no suenan contigo. Pero siempre  puedes recordar, porque nada está perdido, siempre hay una puerta, una esperanza y un remedio, siempre puedes seguir recordando y dar un portazo a la verdad, porque puede ser que un día la realidad llame a tu puerta y te encuentre en camisón, con la cama desecha y el café en el fuego, y quizás la despedida deje de ser un error, el adiós deje de existir y todo fuera como si nunca hubiera pasado. 

domingo, abril 05, 2009

Ana


Hay muchos días en los que no puedo escribir, hay días que no sale nada de mí, que no ocurre nada o que simplemente la rutina me adormece la mente, la inspiración o cómo quiera que se llame el sitio de donde salen mis letras; pero entonces ocurre, ese momento mágico en el que sales del sopor, mejor dicho, en el que alguien inesperado te saca de él.

Ahí me encontraba, casi sólo, ensimismado en mi mundo, quizás pensaba en por qué no podía escribir o en lo aburrido que estaba y lo cansadas que habían sido estas últimas semanas, no distinguía las caras, solo unas luces, una mancha de colorido indescriptible y unas pupilas dilatadas que navegaban por mi mundo intrincado y a veces maravilloso, pero siempre solitario, y entonces la magia. En un segundo todo cambia y alguien se mete en tu mundo donde vas a olvidar para agarrarte bien fuerte y llevarte al suyo.

Entró como un huracán, devastándolo todo a su paso, arrasando mis defensas fortificadas a base de dolor y soledad, derribando muros impenetrables sin el menor esfuerzo y dentro de mi asombro veo su mechón de pelo ocultando uno de sus ojos y el otro visible, clavándose en mi subconsciente como una antorcha ardiendo, caliente y dolorosa, derrochando más belleza por aquel ojo de la que había en todo el lugar. Me vio, triste, sólo, casi derrumbado y me rescató, me acercó su mano, lo justo para poder oler a mezclas de tabaco y ron, el perfume del amor (para mí, claro). Alcé la mirada y me encontré con ella como quien se encuentra un cometa sobrevolando el cielo en una noche de verano calurosa y eterna, el mundo giró más deprisa y más deprisa, o quizás fue mi corazón el que se aceleró y de repente me dio la última estocada, me sonrío, sonrío como quien ve nacer a alguien, como quien se enamora por primera vez, como quien se despierta con el calor de un minúsculo rayito de sol en la mejilla, como quien abraza a alguien de madrugada, como quien roba un beso debajo de una farola en un día de lluvia, como quien… Los destellos de su sonrisa me encandilaron, y el brillo de sus ojos me calmaron y por primera vez en mucho tiempo no tuve nervios, el candor que emanaba me calmaban como un lexatín con vodka (esto va por ti pequeña), y me sentí feliz, con ella, por dos minutos de conversación, por unas risas que me devolvieron a la vida, por un chupito de Matusalén estupendo, por verte bailar y por un recuerdo que me acompañará durante mucho tiempo… Y ahora…Ahora como siempre a escribir, y a cada letra dolor… dolor de no haber preguntado más… de saber sólo un nombre en un mundo tan grande… y a seguir escribiendo pedacitos de mí… y a seguir buscando que alguien como tú aparezca… y que nunca más se valla… Y ahora a seguir escribiendo… tan solo con un nombre en un mundo tan grande…

sábado, marzo 28, 2009

Sueños.


Trabajar de noche tiene estas cosas, que duermes de día, fácilmente pueden ser las seis de la tarde y seguir durmiendo, yo acabo de despertar. Despierto con una sensación que hacía tiempo que no sentía, bienestar en todo mi cuerpo, con una sonrisa tan dulce como agradable y empapado en sudor. Por un segundo todo se había hecho tan real que casi lo podía sentir, justo en el momento que uno abre los ojos y recuerda el sueño, que a veces se confunde con la realidad, estabas ahí, en mi cama abrazada a mí como hiciste tantas veces hace tiempo, podía oler tu pelo de una manera tan realista que aún tengo tu aroma en mi nariz, acariciar tu piel en la zona baja de la espalda donde tienes el tatuaje, porque ahí la sensación de tu piel es diferente, es única. Sentir como se eriza todo mi cuerpo al surcar una pequeña parte de tu cuerpo, como todos mis puntos nerviosos se descontrolan y me elevan a un nirvana desconocido y extraño pero cariñoso. No sé si estaba dormido o despierto, quizás ni lo uno ni lo otro, puede ser que perdido en la zona que vagas entre lo onírico y lo real, done aún puedes ver el sueño con claridad a sabiendas de que un minuto más tarde no recordarás nada o casi nada, lo cierto es que a la hora de describir esto me dejo muchas cosas atrás que no recuerdo del sueño. Es posible que ahora ande algo confundido por el sueño, pero lo que puedo decir es que este sueño me ha trasportado a tiempos pasados en que me sentía especial, en que era alguien, muy diferente a como soy ahora sí, pero alguien que era muy feliz pese a todo. Ahí estabas tú, con lencería negra tendida en mi cama y sonriente, sudorosa, habíamos hecho el amor como lo habíamos hecho tantas veces y yo te pedía que me cantaras al oído como lo hice aquella vez en aquel pequeño trastero en las alturas del cielo; en esa época con quererse bastaba, ahora todo es diferente, ahora no basta el amor, ahora se necesitan muchas más cosas que yo carezco. Al rato, nos quedábamos en silencio, bajo la penumbra de la tarde y yo te decía que todo había sido por ti, que el cambio fue por ti, que quien soy ahora fue por ti y tú renegabas, yo te decía que callases, calla peque, cállate, porque todo fue por ti pero tu amor por mí duró dos meses y todo cambió, entonces todo fue por mí, cambié por mí, ahora soy mejor persona, aunque siempre algo de eso fue por ti. Quizás si te hubieras molestado en conocerme, quizás si le hubieras dado una oportunidad a mi pobre corazón, quizás estarías orgullosa de quién soy y en quien me he convertido. Después de decirte esto me besas, con tanto amor que casi me haces daño, medio llorando me dices lo mucho que me quieres y por fin despierto. Vuelvo a lo real y aunque sé que el sueño continúa no consigo recordar nada.

Después vuelvo a la realidad, me despejo y en el espejo me pregunto qué ha pasado, por qué ese sueño y por qué ahora, quizás porque eche de menos el sentirme tan especial como era en antaño, o quizás por qué recordar un viejo un amor siempre es gratificante, o quizás, simplemente porque sí. Pasados unos minutos vuelvo a la cama y me quedo unos minutos recordando viejos momentos que me llenaron de juventud y gloria, recordé el tatuaje, recordé el olor de su pelo, su risa atípica pero contagiosa, su manera de estornudar, sus pies tan pequeños, sus ojos de gata y lo que le gustaba que le rascaran la espalda, su forma de mirarse en el espejo y lo preciosa que estaba cada vez que se enfadaba, pero después volví a la realidad, a que no esperó, a que me recordó durante dos meses, a que me cambió como quien cambia una camisa vieja, quizás no me quiso nunca, quizás simplemente fui un pañuelo cura fracasos que duró mucho tiempo, quizás hay personas que se olvidan del amor como quien se olvida las llaves, no lo sé. Yo lo que sé, es que una parte de mí se fue con ella aquel día de aquel piso y que sólo vuelvo a tenerla cuando me visita en estos sueños.