jueves, enero 29, 2009

Caperucita



Dice Ismel, y sé que me pongo muy pesado con Isma, pero dice Ismael, Caperucita solo tiene 16, primavera sin flores, papa le dice ven, Caperucita eres joven y tienes que aprender a ocuparte de la casa que seras una mujer, para que seas buena esposa y no envejezcas sola, en la cama y la cocina has de saber alegrar a tu marido y cuidar a cada hijo, te aptrapa tu destino, y la pobre caperucita... llora, quiero volar lejos de aqui escapar, dime mi bien quien me llorará si me dan alas y echo a volar.....quiero dormir no quiero despertar quiero ser la lluvia al otro lado del cristal, quizas alguien me espere en la oscuridad...

Precioso parrafo, pero triste la Caperucita, cada vez que pienso en ella un agujero se me hace en el estomago, y oscurece, y vuelvo a pensar en ella, paseando triste por el bosque con su caperuza roja y su cesto, y entonces entiendo, que antes fui un lobo y veía dormir a mi caperucita, y no sabía no pensaba que era el cariño feroz lo que me destrozó, hasta que una mañana la vi volar y alejarse con una belleza tan grande que todo se iluminó, excepto mi corazón, éste quedo oscuro como un pozo ciego, y desde entonces dejé de ser un lobo, y me convertí en una ovejita, triste y débil, y cada noche siniestras lobas me deboraban alejándome de mi humanidad, de mi semiento, ser un pequeño gorrión sin alas, que está siempre encerrado tras los barrotes de la desesperación, hasta que sentí la necesidad de volar, ser la lluvia al otro lado del cristal, por que quizás alguien me espere en la oscuridad....

martes, enero 27, 2009

Recordando como te olvidaba, se me olvido recordarte



Dí que sí. Todo se refiere a esa extraña teoría del mundo, en la que cualquier cuestión se puede resolver con un dí que sí. Trajiste recuerdos, y no debiste hacerlo, no debiste volcar ese desenfrenado y caudaloso río de sentimientos ya atrasados en el tiempo, y desfasados en su propia linea espacio temporal. Tú permitiste que esto pasará, tu quisiste hacerme recordar, y vagando entre mis recuerdos sólo descubrí cenizas, tu me obligaste, sentir el viento y el dolor, otra vez. No debí recordar, y por el camino hacia el santuario todo era cuesta arriba, y cuando anochecía en el pueblo todo era gris, y la escarcha negra, así que se me olvió recordarte, se me olvidó como eras, ya no distingo tu rostro, no sé como son tus ojos, se me fue el olor de tus manos, se perdío tu pelo castaño o rubio¿no lo sé? te fuiste, te perdiste en la oscuridad de mi felicidad, y te has quedado hundida, sola y renagando en el pozo de mis recuerdos perdidos, y no pienso rescatarte. Se me ha olvidado recordarte, se me han olvidado las lágrimas y el drama, se ha olvidado tu sonrisa, tus garras de loba, tu manzana envenenada, y ahora: encontré el zapato de cristal y ahora busco a la cenicienta sin cuentos de hadas, mientras tú: bruja; ya no estas en mis recuerdos, se me olvido recordarte mientras te olvidaba, y todas ellas: la mujer del vestido negro, la de la melena oscura, la chica que tenía un gato con nombre de perro, la mujer del piano, y todas las que puedo recordar, ningunas eras tú, porque se me olvidó recordarte, no pude acordarme de ti, no pude ver nada de ti en ellas, y lo cierto es que no quiero, tal vez quise, pero ahora ya no quiero recordarte....

lunes, enero 26, 2009

El café, y lo que se quedó por decir....

Como ya advertí en un post titulado "la decisión", es hora de empezar, es hora de cambiar, de desandar lo andado y volver al principio de todo, cuando el alma nace, desnuda, limpia, clara y con calma; pero descubrí que no es tan fácil.... Allí estaba yo con la gran mujer a mi lado, y yo: tan pequeño, tan indefenso, tan inútil. Sentí cosas que hacía años que no sentía, volver de la guerra y curar mis heridas en aquel hospital de campaña con el olor del café humeante y unos ojos que esperaban obtener un mundo y sólo pudo ver un grano de arena. Todo volvió. Allí, el uno frente al otro, con palabras, con sonidos, y reflejos, pero yo, con nervios, con desastre, con una anodina parsimonia que me infectaba con dolor. Intenté, Dios!!! sabe que lo intenté pero el miedo era más fuerte, el dolor era más fuerte y mi resaca no ayudó. Se quedó tanto en el tintero, se quedó tanto en el atrás y que ya no volverá, que ahora el miedo es aún más grande y el nudo en el estomago se me hace interminable, y ella, joder con ella, tan segura, tan hermosa, tan bella en su estado más puro, concentrando su mirada en mí, y despidiendo una aura tan luminosa como su sonrisa, y yo, joder yo, inquieto, desesperado y desquiciado, detrás de mi muro intentando escalar esa torre de babel, pero sin éxito.

Quizás debí parar el tiempo, que todo se congelara, menos ella, apretar su mano y mirarla a los ojos, decirle lo mucho que la necesito, lo mucho que me gusta, todo lo que espero de ella, y todas las cosas que le daré a lo largo de nuestra vida. Debí decirle que cuando no está la añoro, que cuando voy a verla se me desarma el cuerpo y sobre todo, debí decirle que estaba preciosa, tanto que casi no podía mirarla a los ojos, por que me sonrojaba como un colegial, debí parar el tiempo, apretar su mano contra mi pecho y pedirle que me besara, que me abrazara y que no me soltara nunca, decirle que quiero vivir en ella, que necesito estar en ella... Debí decirle tantas cosas, que lo más probable es que ya no se las podré decir nunca, debí hacer tanto, y debí decir tanto, que ahora soy muy poco... Sólo espero que si hay próxima vez......

viernes, enero 23, 2009

La mujer del piano

Llego a casa y el dolor del día me desarma, aguanto todo, pero al finalizar la jornada una fuerza incontrolable me oprime el pecho, es como un tiro a quemarropa en el fondo de mi alma, que me desgarra con fiereza las fibras de mis sentimientos. Cierro la puerta, me quito el abrigo y aún de espaldas oigo la música, mi, fa sol, y la magia me contagia, el dolor sale. Empiezo a vaciarme como se vacía el cielo cuando escampa, me agito como un perro quitándome la escarcha, avanzo por el pasillo y la melodía se hace más sonora, más armoniosa. Adiós al trabajo. Ya no recuerdo nada, ya todo está en blanco, y esa voz me transporta a un cielo azulado, con el calor que nunca he tenido, luna de sal, tumbas sin lápidas en un cementerio vacío. Cruzo al salón, y una mujer, con su espalda al aire, tocando el piano de mi desconsuelo con sus manos finas y dedos alargados, suenan las teclas con un aire celestial, aspiro hondo y mis pulmones se llenan. La miro, la busco y la encuentro, con el pelo en la cara, y cantando con la dulzura de su voz rota por las notas, corcheas de desamor, me mira y sonríe, mientras mis latidos se unen en un mismo son, brillan sus ojos azules sobre su azabache cabello, agitando su melena al compás de la canción, blanqueando la sala con su dentadura perfecta. Y más enamorado, cojo mi guitarra ajada por el tiempo, y golpeó con fuerza cantando: vuelve a mí. Toco y toco con rabia de niño, al son del piano, y siento y deseo, vuelvo a la tierra, a ser humano, a sentirme persona, y ella canta y yo con mis acordes, la luz entra por la ventana y se refleja en el piano, y los ojos azules, y la canción que termina par volver a mi miseria, para volver a la vida gris, hasta que suena otra nota, y vuelve la música, vuelve la ilusión vestida con una melena negra sobre un rostro blanco, con dos puntos azules y una espalda desnuda que canta como un ángel hermoso y blanco.

lunes, enero 19, 2009

el aniversario

Se acerca el día, se acerca el momento, llega el día número 365, ya queda menos de un mes y se acerca mi aniversario, viene el día en que empecé a quemar mis recuerdos, viene el día en que renací, y un resquemor me aliena la mente con dolor, me requema mis puntos nerviosos y el más doloroso de los recuerdos, el momento inolvidable, indeleble e ignifugo, ya hace un año. Casi no me acuerdo, casi no lo recuerdo, pero en estos días tan cercanos, en mi noche buena particular, se acerca como una flecha volando rápida y girando, girando y girando sobre sí misma, impactando con una brutalidad tan fuerte que se me agarrotan los músculos y me oprimen con una fuerza inusitada. La veo llegar, viene hacia mí, tan rubia como un reflejo, con su pelo lacio y largo, con su mechón sobre la mejilla y unos labios tan calientes que derretirían al mismísimo Lucifer, me abraza con fuerza con sus manos blancas y finas, me sonríe y yo me desespero, me roza con crueldad, da la vuelta y apoya la espalda contra mi pecho abrazándose con mis brazos y refugiándose en ellos, sintiendo su ternura en mi regazo, cierro los ojos y noto su boca en mis manos, viejas, ajadas y tristes, y ella grácil, suave, diáfana y pálida. Siento el beso del frío, y me deshago como un niño colegial, rozo su abdomen con su piel plana y tersa, su ombligo, la sensación extraña de su tatuaje en su cintura, y vuelvo a la enfermedad del amor, a la tristeza de mi enfermiza obsesión. Está de más decir que hacemos el amor, con fuerza, con, fiereza, sin cariños, sin preámbulos, sin amor, y me vuelvo a desesperar. Y ahí queda el recuerdo, ahí se queda esta primera parte, que precede al aniversario, por que el día siguiente, todo pasará, despertaré, y volveré a ser el mismo, volveré a amar a mujeres desconocidas en el calor de la noche, y seguiré intentando quemar este recuerdo maldito, aunque sé que no lo lograré jamás…

Segunda parte aqui

jueves, enero 15, 2009

la decisión

Cómo decir, que después de todo lo andado, después de todo lo escrito, lo vivido y lo experimentado, después de tanta tristeza expresada, de tanta ira acumulada, de tantos sueños tirados a la basura y pisoteados por el pie del destino y del hastio, llega el momento de decidir, decidir si quiero seguir mirando el cristal, ver como la vida pasa ante mis ojos, siendo yo, un mero espectador de ella; o en cambio, comenzar a resurgir, como un fenix alado, majestuoso y bello, renacer de lo hondo de la melancolía y comenzar a vivir, renacer, volver a sentir la vida por mis venas corruptas por el dolor y la seriedad de todo lo ocurrido. Es posible que no llegue ni a sentir la mitad de todo aquello que quiero experimentar, pero ya he tomado la decisión de cerrar los ojos, tomar aire fresco de una gran bocanada y sentir el sol en mi piel, colocar una sonrisa en mi rostro y enfrentarme a la vida y a mi gran desamor, y es posible, por qué no, volver a enamorarme, pero de momento sólo pienso, en tener la alegría que tanto he echado de menos, asi que como decía Gala en su gran Soneto, que vengas nevadas que venga enero/ vengan escarchas ya, vayan viniendo, que no temo nada, que no odio nada, y que no siento nada, tan sólo más y más ganas de seguir viviendo.... y que el cielo espere sentado, y que el mundo se prepare, porque haya vamos que decía aquel, y que no me echen de falta en mi agujero, ni se sientan triste en el infierno de mi marcha, porque he vuelto a la vida y esta vez es para quedarme.... y para conmemorar este día, una gran canción....

sábado, enero 10, 2009

Un momento antes.

Hace ya tanto tiempo que casi no lo recuerdo, hace ya tanto que no lo sentía que me cuesta horrores dibujar con palabras la imagen que quiero representar, hace tanto que no lo vivo que creo estar en un estado de catalepsia crónica. Ese momento antes, aquel momento cara a cara en el que dos labios se mantienen a unos milímetros, ingiriendo el vaho, conectando por un fino hilo casi invisible, por unos lazos tan hermosos que el beso en sí tan solo es la finalización de este rito casi milenario, o millonario¿ no sé muy bien si es así como se dice. Hace tanto que no siento ésto, hace tanto que mi corazón se cerró... Hace tanto que no vivo ese momento antes, que respiro el aliento ardiente de ninguna mujer desconocida, que a veces me pregunto si estoy en la tierra hace tiempo que fallecí y estoy en un infierno dantesco lleno de ironía y crueldad. Hace una eternidad ya, o a mí me lo parece, hace ya tanto, que no recuerdo los días de invierno, refugiarse en la oscurecida, debajo de alguna farola fundida, y sentir la caricia que precede a este tesoro carnal y mental. Hace tanto que siento un abrazo, otra piel humana, acaso estaré solo? No puedo responder, pero espero que no sea así. La verdad es que te añoro, a ti no mujer, sino al sentimiento superficial y vanal, por que soy humano, no olvidarse de eso nunca, que somos humanos y funcionamos por instintos humanos, y el más primario es el deseo de antisoledad, de amor vanal y triste, de una caricia, de un polvo a media noche, de besos al amanecer, y de un te quiero que la mayoría de veces suele ser más falso que la nieve de un belén. Pero que no se pierda la esperanza, que no se tire nadie desde un tejado, por que a veces, entre tanta falsedad, entre tanto miedo, entre tanto sentimiento inútil, una noche conoces a alguién, que lo más probable no vuelvas a ver nunca, pero por esa noche, y con ese momento antes, te hace sentir querido y humano, para luego volver a tu vida cutre y corriente, pero ese recuerdo te llenará para siempre, y no olvidar que en esta tierra sólo quedará de vosotros los recuerdos que les dejeís a los demás. Por eso cuidar los recuerdos, ellos son un yo estuve aquí...

jueves, enero 08, 2009

La Chica Que Tenía Un Gato Con Nombre De Perro.

Dice mi amigo el periodista en unos de sus post que se puede, que se pueden tener todas las canciones del mundo en la cabeza, casi estoy de acuerdo, pero y cuando no se puede, por que aveces sólo lo intentamos, aveces  no podemos y cuando eso sucede que pasa con el "se puede", ahora mismo cae la nieve en Cieza y me acuerdo, de aquellas manos, aquella mujer, sí: es vértigo que el mundo pare, pero ay!! viejo amigo Miguel, y sí, te llamo Miguel, nada de canalla, nada de viejo corsario, nada de Elton, por que ya eres Miguel y pronto don Miguel, porque ya somos hombres mi querido amigo, que pasa cada vez que quisimos y no pudimos acordarnos de aquella canción, por que no olvides que eso pasa, hablo de una canción? o vuelvo, quizás, a hablar de mujeres? qué pasa? ya no recuerdo cual era la canción, recuerdo el grupo de percusión la otra noche, recuerdo la música pero no recuerdo la letra, tal vez, por que la escribió una eterna mujer que bailaba sola en mi mente, dibujando deseo y lujuria en mi entrepierna y en mi alma, tal vez por que ni sabi ni silvio ni siquiera mi  gran Ismael (y a éste le pongo la mayúscula) podrían haber descrito la belleza de aquella mujer con sus etéreos rizos callendo hacia el pecho, con un escote tan maravilloso que me olvidé de sus ojos por un instante, y con una alegría, joder don Miguel (lo ves, pronto venía el Don) lo iluminaba todo, contagiaba todo, lo enamoraba todo, y no recuerdo la canción, tan sólo, que era la mujer que tenía un gato con nombre de perro. Qué triste ¿Verdad?

Pues eso es lo que pasa cuando no se puede, queda la tristeza y el inherente derecho a olvidar para intentar ser un poco más feliz, así que,  este brindis es por ti, este brindis es por nosotros, este brindis es por el pudo ser y no fue, por el verbo querer y no poder, por la impotencia de mis manos y la potencia de mi mente, por los recuerdos (quemados o no), por las mujeres (para que no se acaben) por ti, por Carlos, por Juan, por tu maestro armero y Rita la cantaora, por Isma, por tu guitarra, por el gol de Zidane, por Torres contra Alemania, por el abuelo zapatones, por Zp, por las noches con buenafuente, por Pedro Reyes (of course), por la vida que nos ha tocado vivir, por el niño melón, por la empanadilla de Mostoles, por Casillas, por la teta de Sabrina y los posados de la Obregón, por la puerta del Mississippi, por Diego Tortosa, por Ana, por Vero, por aquellas que pudieron ser, por todas las que fueron y todas las que serán, por el Sexto sentido, por cine de barrio, por la Hierba (también of course), por tu whisky y mi brugal, por la Carla Bruni, por la Pataky y la Pilar Rubio, por la pajilla de media noche, por mi primer beso y mi primer kiki, por mi perra Laika, por mi renault 21, y por los ojos que me dio Dios para poder ver lo asombroso de este mundo. 
Y que siga el vertigo, y que el mundo no pare, porque para todo lo demás, para los momentos malos, siempre me quedará Un Paseo Para Recordar, y mi Jaimie Sullivan con su Landon Carter:

El tio Kaena


Añadido queda en el asadero de recuerdos el sitio en Myspaces de "El Tio Kaena", un grupo de música que ya lleva un tiempo tocando y no lo hacen nada mal, no es porque uno de los guitarras sea mi hermano ni porque el otro guitarra sea mi primo ni el bateria mi oculista, sino la verdad es que no son malos. Al viejo estilo rockero de la guitarra en manos, el zumba zumba de la bateria y con letras ambientadas en lo mas profundo de sus corazones, estos jonas brothers treintañeros se muestran a su público en cueros vivos, metafóricamente hablando,  y sólo vestidos con su música. Así que, animarse un poco y escucharlos no os defraudaran.

domingo, enero 04, 2009

Tarde de invierno....

Aquellas manos, aquella mujer, aquel invierno no paraba de llover... reza la canción de Ismael. Y al mirar. Al observar frente al cristal que también llueve en la vida real, que las tardes de invierno son, ni más ni menos, que tardes de invierno, que un domingo en la tarde, lluvioso, gris y tan hermoso y tan triste, con su igualdad, con sus nubes entrelazadas y con las gotas escribiendo poemas en el ambiente, el aire que azota, el tímido estertor de los arboles y el escalofrío que te sube, recorriéndote el centro de tu espalda, y piensas... En aquellas manos, en aquella mujer, que te abrazaba, que te ayudaba a contemplar la maravilla que suponía una tarde de domingo invernal; y en lo más gélido, en lo más frío de esos momentos sentías calor, calor humano. Puedo imaginar algunas veces que no estoy sólo, y ella esta conmigo acariciando mi espalda frente a la ventana sucia de la lluvia, puedo imaginar el baile frente a la chimenea, la música que suena, la cena que empieza a aromatizar, y Frank con su canción, mientras los bucles de su cabello se me enredan en los dedos; puedo imaginar, su cuerpo desnudo con su sonrisa, sus ojos alocados, puedo imaginar el tintineo de la lluvia en el techo, pero nunca podré sentir ese calor, el calor de aquellas manos, de aquella mujer. 

Mañana habrá pasado todo, esta preciosidad de día, este hermoso recuerdo, se habrá ido y probablemente no volverá, vendrán tardes grises, lluviosas, y casi tan, hermosas como la de hoy, pero no serán como ésta. No estarán aquellas manos, no estará aquella mujer, no estará la canción de Ismael, no habrá huída en mi mente, por que los seres humanos somos así, el recuerdo nos durá los justo para pasar el día, pero las horas que quedan, las disfrutaré con ella, aunque no pueda sentir el calor, al menos Frank cantará un par de veces más, y al menos, frente a la chimenea podré bailar una vez más, y oler su cabello lleno de rizos, levantar la vista y descubrir que todo ha sido un sueño... sueño de una tarde de invierno


viernes, enero 02, 2009

¿Que se ve en la foto?



¿Qué se ve en la foto? Es la pregunta que me hice ayer cuando miré esta fotografía. Por fin lo logré, por fin encontré mi punto intermedio, el equilibrio entre mis sueños y esperanzas, y mis miedos e inquietudes. No importa quien salga en la foto, no importa quien esta delante o detrás, no interesa si conozco a alguien o no, sólo interesa lo que se ve en la fotografía.

Yo cuando la miro, veo mundo, veo colores, veo gente, alegrías, simpatías, problemas que se superan, añoranzas que se consiguen, sonrisas que se esconden, y miradas perdidas, texturas extrañas que resaltan lo mágico del momento capturado por la maquinita de las fotos. Veo cariño y odio, veo amor y desamor, anacronismos de una noche en que todo se permite y nada es permitido, en que unos ojos lo pueden decir todo y una boca no puede hablar nada. ¿Qué se ve en la foto? Pues, simplemente veo vida, vida llena de colores, de sentidos, olores y aromas que despiertan en mí todo lo humano que tengo, todo lo inhumano que de mí se desprende. Por fin encontré el recuerdo, un momento que perdurará con alegría dentro de mi cabeza durante mucho tiempo, un recuerdo que no merece la pena "kemar", por que entre estos recuerdos se encuentran todas las esencias de la vida, todos los perfumes del ser humano, todos los anhelos, y lo más importantes, recuerdos como estos son los que te alimentan durante mucho tiempo. Gracias a todos. 

Feliz 2009

martes, diciembre 30, 2008

Haciendo Balance



Termina el año. Las cosas cambian, y una nueva era de 365 días comienzan, se marchan viejos amores, viejos recuerdos, nubes que una vez cubrieron nuestro cielo ahora cogen camino y se marchan lejos, al pasado, ha una época donde ya no podremos llegar si no es con nuestra mente. Ahora empieza el año, es cierto que estoy sólo, pero acompañado, comienza otro tiempo en el que puedo disfrutar de los amigos, sentir la familia y dejar de salir a escondidas por la ventana del desconsuelo. Ahora en esta nueva época podré quedarme en mi camita arropado por la noche, porque ya puedo dormir, conciliar la vigilía de la calma, repetir una y otra vez al cielo abierto que soy feliz, que me siento bien....

Aunque aún queda, los recuerdos, las historias que guardo con celo en mi cabeza, todo lo que me hace ser tan triste, es lo que ahora me hace ser feliz, en la miseria de la tristeza, en la sombra del desamor me siento bien, es triste? creo que no, por que donde todos ven tristeza yo veo belleza, el amor es bonito en todas sus perspectivas, y me llenan de satisfacción, me colman de alegría. Por ello esta canción es preciosa, por ello me hace feliz escucharla, por que, como dice Ismael, un día el hombre entrará en el vagón y se levantará, caminará hacía ella y la respuesta será otra, de otro color, ella lo abrazará, ella lo besará, le dirá que lo ha echado tanto de menos y serán felices, eso es lo que a mi me hace feliz, una filosofía, una creencia, una esperanza de que algún día sentiré tanta tristeza como ahora, con la esperanza de que algo cambie, por eso este año he sido feliz, y el que entre lo seré aún más. Gracias a todos los que habeís entrado, los que habeís leído, los que habeís sentido, y feliz año nuevo a todos

sábado, diciembre 20, 2008

Más de Rory


Después de tantos años te miro y lo recuerdo, me enternezco, te escribo letras, versos que te debo, como una deuda vitalicia que me llena de orgullo, oteo tus arrugas al despertar, mirando al abismo al que nos arrojamos tiempo atrás y te recuerdo en aquel sueño, noche tras noche, hasta que tus manos, ya ajadas por el devenir cansado del tiempo, me acarician y me traen de nuevo al mundo de los vivos. Mientras dejan de sangrar mis cicatrices, tú al ver mis heridas suspiras aliento de metralla oxidado por los años, me besas y el mundo cambia, se hace más claro, más diáfano y más acogedor. Y miro al techo como miré aquella noche, y te acompaño en tu suspirar cantando nuestra canción ( Ay! Amor que vienes tal como te vas, es decir, sin despedirte, es decir sin avisar). Tú me miras otra vez, sonríes como una niña y mi corazón queda repleto, porque todo esto pasa en un segundo cada mañana, durante toda una vida, y cada día se me hace diferente en el horizonte de tus retinas, donde intento buscar un naufragio para perderme en la intensidad de tu vida, pero siempre me quedo a medio camino, entre el suspiro y la canción, porque tus labios me entrecortan la respiración, y el dolor ameno y alegre de verte envejecida a mi lado me hace volver al reino humano sintiéndome con un dios; demiurgo de Platón, pero dentro de tu mundo.

El alba empieza a llamar a la puerta, y después de una noche de bodas siempre hay que abrir la ventana para que entre el olor a sal que trae el cierzo vespertino, y volver a la cama, perderme en las sábanas olfateando tu cabello rojo, anudándome con tu cuerpo sinuosamente hasta que fustigo mi alma con cruel pasión y tú rejuveneces veinte años de repente, con el aroma de tu boca en mi nuca, el tiempo se detiene y olfateo de nuevo tu pelo rojizo como las llamas mismas del averno más profundo, arrancándome las entrañas con cada beso, mientras te susurro al oído versos de Ismael, de Sabina y Serrat, mientras cruje mi espalda con tu abrazo homicida y por un momento vuelvo a aquel sueño, vuelvo al principio.

miércoles, diciembre 17, 2008

Escuchar es mejor que pensar



Suele pasar que siempre pienso demasiado, doy vueltas y más vueltas, retuerzo cada idea hasta que termina muriendo, es mejor escuchar que pensar, buscando en el Hueco es hora de empezar a andar, andar con los oídos y como dije hace tiempo echar a volar por la ventana del mundo, se va acercando el momento en que deberemos todos hacer memoria de lo bueno y de malo, y gracias a Dios, esta vez tengo mucho de bueno, tengo mis sueños, mis esperanzas, que un hombre sin sueños no es nada, tan sólo un pedazo de papel que se quema, como los recuerdos que tanto llevo kemando, las cosas que yo pensaba que estaban mal y resultaron estar bien, y como no por aquella que yo pensaba que estaba bien y luego resultó que no, por ti, como diría el corsario del barco de los Atunes, que se pudra en el más hondo de los infiernos, por que ahora yo vivo en un paraíso, lleno de angelitos, lleno de rabos de nubes que cantaba mi Ismael, y 25 de diciembre fun, fun, fun: ver una familia que apareció casi de la nada, y estar en mi salón encontrando de nuevo aquella bicicleta violeta que tanto me hizo llorar pero que me sirvió para salvar a E.T. Tantos recuerdos, tantas tonterias que honran lo que soy y honran mi vida. Viva tú, Viva yo y vivamos todos...

Ahora vuelve a leerlo escuchando la guitarra y no pienses en nada, veras que efecto tiene.... Haber quien lo descubre antes ....

martes, diciembre 16, 2008

El ReKuerDo Ke sE Va

Acostado, y con tu olor aún en la almohada, no dejaba de pensar en ti, tu recuerdo se me encadenaba al alma como un cáncer que atacaba directo a mi corazón y me aplastaba el alma por momentos. Me volví a levantar, intentaba escribir, pero mis versos no enseñaban mi belleza, rompía y rompía papeles, y mi respiración se volvió a desestabilizar, lloraba como un niño con hambre, con hambre de ti, hambre que no sacié nunca, ansia de ti de entrelazar mis dedos con tu cabello, de perderme en tu mirada tan triste, en el calor de tus besos, y en el dolor de tus abrazos, necesitándote más y más, y perdiéndote, también, más y más. Llegaba la noche y volvías, me mirabas mientras te recogías el pelo y las horas dejaban de pasar, me acariciabas suavemente, tanto que hasta dolía, yo sonreía (parecías cansada) y mientras preparabas algo de cena cantabas aquella canción, que aún se me clava en mis entrañas cuando la escucho.

 

Pasaban los días y todo parecía estar bien, tú me amabas en eternas batallas de amor durante la noche, yo te recogía a lomo de caballos alados, blancos hechos de trozos de nube, y tu sonrisa apagaba el cielo en besos calientes y tibios que al filo de la madrugada me daban sentimiento de amor. Te quise antes de conocerte- te decía; Sonreías de nuevo, y con tus manos siempre frías me acariciabas como si fuera la última vez. El fuego se apagaba y mientras yo atizaba la leña tu preparabas la cena, después se caía la noche sobre nosotros, acurrucados  en el sofá jugábamos a imaginar estrellas en el techo de nuestra casa, constelaciones que sólo existían en nuestra mente, después llegaba el amor, mientras tu vientre crecía sin saberlo, la pasión me robaba el alma y la razón, en tus ojos castaños y tu mirada perdida, en tu forma de andar desamparada y sinuosa, en tu naturaleza tan conocida y extraña, en tu risa que inundaba mis oídos lentamente. Se apagó el fuego y con él las noches. 

sábado, diciembre 06, 2008

amnesia

La mayoría de personas quieren recordar, evocar imágenes antiguas en sus mentes de tiempos ya pasados, canciones ya pasadas que traen memorias felices o situaciones malas que, si bien amargas, siempre se recuerdan con dulzura. A mí, no obstante, me gusta más no recordar, prefiero la amnesia de mi mente. Mis recuerdos son como aquella mujer a la que amas fervientemente pero al final te acaba destrozando la vida o lo que es peor, termina por destrozarte el alma, y un hombre sin alma se termina convirtiendo en un vagabundo de los sentimientos. Un errante de las emociones que sobrevive en este áspero sin vivir con unas migajas de pan emocionales que completan sólo un poco su vacía vida. Recordar es tan dañino como lo es para mí el amor, aunque no siempre fue así.

 

He tenido años mejores, pero la naturaleza de las cosas tarde o temprano te termina por destruir de una manera inefable y determinante. De esa manera preferí olvidar una noche y nacer al día siguiente como una persona nueva, sin recuerdos, quemados como si fueran un pedacito de papel de fumar, y mientras el humo subía y subía los peldaños hasta el insondable cielo me fui transformando en una persona nueva y renacida.

miércoles, diciembre 03, 2008

Soneto

Protituta del tiempo y de lo impuro,
que a morir vienes a tierras perdidas,
juegas, reina y bruja, a abrirme heridas,
en la alcoba de mi cuerpo inmaduro.

Plañidera de tu llanto oscuro, 
que enlazas a mis manos malheridas,
tiernas de abrazarte una mil vidas.
nocturna y bella empapada en cianuro.

Prostituta del devenir cansado,
de hielo eres si tus labios enciendo
con ósculos de loco enajenado.

Mala niña, tu ríes y yo muriendo,
con ojos de odio y triste enamorado,
con mi querer terco, seguiré sufriendo.

lunes, noviembre 24, 2008

Echar a Volar


Había un hombre que yo conocía que siempre me contaba lo mismo. Decía que él solo miraba las puertas y las ventanas. Había veces que estando en algún lugar se quedaba atónito mirando las puertas, podía estar rodeado de gente que cuando estaba en un lugar cerrado sólo miraba las puertas y las ventanas. Decía que lo único que él deseaba era salir, dejar de sentirse encerrado hasta que un día despareció, no sé si fue por que consiguió escapar o que le ocurrió la cuestión es que no lo he vuelto a ver.
Así he empezado yo a sentirme, con ganas de escapar, de echar a volar como los pájaros en la cabeza de ismael y sus grandes huidas, me quedo embobado viendo una puerta, imaginándome lo que habrá detrás y nunca doy el paso que me falta para abrirla. Pasar el día en el balcón imaginando un mundo diferente, echar a volar, un mundo con valles y paisajes hermosos, donde el último recodo no ande perdido y errante, donde todo esté como debe estar, con su hombre de traje gris sin perder el corazón, con la sonrisa en el rostro, un mundo imperfecto pero hermoso. Ya casi no reconozco lo que es mi mundo a lo que es el mundo, y la cuestión es que no soy infeliz, pero quizás, si escapara, si saltara un día por la ventana y echara a volar, pudiera ser que me convirtiera en alguien especial y no en la simple persona que soy ahora.

miércoles, noviembre 19, 2008

La chica de la cafetería

Y sin embargo. Joaquín Sabina, Darle al play

Los recuerdos son un regalo que el tiempo te hace, de ahí que sean algo muy preciado para mí; me han enseñado a vivir mi presente preparando el futuro sin olvidar mi pasado; por ello, los antiguos recuerdos que me interesan los guardo con cariño y los que no me interesan los quemo para que no molesten, siempre intentando hacer nuevos recuerdos. El recuerdo más preciado que tengo es Eva. El día que la conocí. 

Recuerdo el día que conocí a Eva, lo tengo grabado a fuego en mi retina. Era un día lluvioso, una lluvia como un estertor, una pequeña capa de agua constante que mojaba y enfriaba pero que hacían que ese día estuviera bello miraras por donde miraras, con su cielo blanco, su textura grisácea y opaca y las flores del jardín empapadas. Era mi primer año en la universidad y estábamos en el último mes de invierno y la primavera empezaba a asomar la cabeza pero el invierno aún nos regalaba días tan hermosos como aquel. 

Todo empezó en la biblioteca, por aquellos entonces estudiaba filosofía, y en aquel específico día preparaba un trabajo para “Historia de las ideas Políticas”, el trabajo estaba casi terminado pero había un concepto que yo no entendía, estuve casi una hora pensando en aquello, y durante esa hora, tres mesas más atrás, una chica; una chica que cada vez que yo levantaba la cabeza ella levantaba su mirada y coincidía con la mía con una compenetración casi natural, incluso algunas veces nos quedamos varios minutos mirándonos esbozando un tibia sonrisa. Pasada la hora descubrí cual era el concepto que me hacía falta: “El príncipe de Maqquiavelo”, eso era lo que me faltaba, así que me levante y me dirigí hacía el fondo de la biblioteca, no había nadie (debido a la hora y que en una biblioteca de filosofía siempre hay poca gente). Estuve buscando el libro y cuando di con él una voz tan tierna como dulce: -Perdona, ese libro me hace falta, vas a estar mucho tiempo con él-. Recuerdo que en el tiempo en que tardé en darme la vuelta y mirar, recé para que fuera ella y por suerte así fue. Yo me quedé callado y sonriendo como un inútil le di el libro ella me sonrió y volvió a su mesa. Pasé casi una hora y media sentado en mi mesa pensando en ella, y mirándola, pero ahora apartaba la mirada cuando éstas se encontraban, supongo que por vergüenza. Ella se volvió a levantar, recogió sus cosas y se marchó. Esperé unos minutos y me marché. Cuando llegué a la puerta del edificio ella estaba allí, no llevaba paraguas.

-Toma, yo no lo necesito.- Le dije sin pensarlo mucho, mientras ella se quedó allí mirándome con una sonrisa de inútil, cogió mi paraguas y dio media vuelta, yo me coloqué la capucha de la sudadera y suspiré. Ella volvió a dar media vuelta, me volvió a sonreír.

-Al menos déjame que te invite a un café.- Otra vez esa voz tan tierna y dulce. 

No hace falta decir lo que pasó a continuación, aunque me mojé un poco, pasamos corriendo el jardín que separaba la biblioteca del aulario y fuimos a la cafetería,  estuvimos allí…? la verdad es que no sé cuanto tiempo estuvimos allí, los dos teníamos clase, pero ninguno acudimos a ellas, hablamos durante horas, de muchísimas cosas, frente al cristal de la cafetería manchado por las gotas de lluvia que caían. Llevaba el pelo recogido en una cola y dos mechones le caían por el rostro hasta las mejillas, tapando uno de sus grandes ojos negros. Tenía la mirada más perdida que jamás había visto, y su sonrisa esbozaba una inquietante tristeza. Pasaron las horas y nosotros seguimos hablando y sonriéndonos como dos colegiales. Comimos allí y casi cenamos, hasta que se hicieron las nueve de la noche, hora del último autobús. La acompañé a la parada y antes de que llegará el autobús me besó, nunca sentí algo igual, antes de rozar mis labios con los suyos parece que el tiempo se cansó de girar, cerré los ojos y fue como si el mar y el cielo se juntarán en uno con un estruendo endemoniado, impulsando todos mis puntos nerviosos y casi destrozándome el alma de una estocada. Y ella se marchó. Subió al autobús y desapareció como desaparecen los ángeles entre las tinieblas.

 Los días siguientes fui a la cafetería tal y como acordamos pero ella nunca apareció, a veces pienso que todo fue un maravilloso y triste sueño pero, aún así, seguí visitando la cafetería por si ella aparecía, pero nunca lo hizo, aún ahora, muchos años después me pierdo algún día y me siento en la cantina al lado del cristal acordándome de ella, aún cuando llueve y veo un cristal manchado por las gotas se me enternece el alma. Aún mantengo esa esperanza.

justo despues de hablar contigo

Justo en este instante, me pongo a pensar en el largo rato que nunca hemos pasado juntos, y sólo por unos instantes me siento bien, ahora tan de noche, tan de frío que hace creo en ti más que nunca, por que aunque no escuche tu risa, aunque no vea tus ojos, tus preciosos ojos clavados en la nada de una mirada perdida, que parece que siempre encontrará algo a pesar de que nunca lo encuentra. Aunque no te vea se que estás ahí riéndote conmigo, sufriendo conmigo, viviendo conmigo y aún sin saberlo, me parece que nos queremos, tanto, tanto, tanto que hasta duele de una manera tan sana y tan expresiva. Creo que llegará el día en que te vea y no haga falta decirte lo que siento, ni lo que pienso, en la que pondrás mi mano en tu pecho y nuestros latidos se sintonizarán de una forma tan especial que hasta los relojes de la naturaleza se pararán para darnos ese momento nuestro, ese momento que nos merecemos y que nunca hemos podido disfrutar. Justo después de hablar contigo me siento vivo, me siento en paz, me siento calmado, amable y feliz, aunque tú no estés aquí, aunque tú no sepas que yo si estoy.