sábado, marzo 28, 2009

Sueños.


Trabajar de noche tiene estas cosas, que duermes de día, fácilmente pueden ser las seis de la tarde y seguir durmiendo, yo acabo de despertar. Despierto con una sensación que hacía tiempo que no sentía, bienestar en todo mi cuerpo, con una sonrisa tan dulce como agradable y empapado en sudor. Por un segundo todo se había hecho tan real que casi lo podía sentir, justo en el momento que uno abre los ojos y recuerda el sueño, que a veces se confunde con la realidad, estabas ahí, en mi cama abrazada a mí como hiciste tantas veces hace tiempo, podía oler tu pelo de una manera tan realista que aún tengo tu aroma en mi nariz, acariciar tu piel en la zona baja de la espalda donde tienes el tatuaje, porque ahí la sensación de tu piel es diferente, es única. Sentir como se eriza todo mi cuerpo al surcar una pequeña parte de tu cuerpo, como todos mis puntos nerviosos se descontrolan y me elevan a un nirvana desconocido y extraño pero cariñoso. No sé si estaba dormido o despierto, quizás ni lo uno ni lo otro, puede ser que perdido en la zona que vagas entre lo onírico y lo real, done aún puedes ver el sueño con claridad a sabiendas de que un minuto más tarde no recordarás nada o casi nada, lo cierto es que a la hora de describir esto me dejo muchas cosas atrás que no recuerdo del sueño. Es posible que ahora ande algo confundido por el sueño, pero lo que puedo decir es que este sueño me ha trasportado a tiempos pasados en que me sentía especial, en que era alguien, muy diferente a como soy ahora sí, pero alguien que era muy feliz pese a todo. Ahí estabas tú, con lencería negra tendida en mi cama y sonriente, sudorosa, habíamos hecho el amor como lo habíamos hecho tantas veces y yo te pedía que me cantaras al oído como lo hice aquella vez en aquel pequeño trastero en las alturas del cielo; en esa época con quererse bastaba, ahora todo es diferente, ahora no basta el amor, ahora se necesitan muchas más cosas que yo carezco. Al rato, nos quedábamos en silencio, bajo la penumbra de la tarde y yo te decía que todo había sido por ti, que el cambio fue por ti, que quien soy ahora fue por ti y tú renegabas, yo te decía que callases, calla peque, cállate, porque todo fue por ti pero tu amor por mí duró dos meses y todo cambió, entonces todo fue por mí, cambié por mí, ahora soy mejor persona, aunque siempre algo de eso fue por ti. Quizás si te hubieras molestado en conocerme, quizás si le hubieras dado una oportunidad a mi pobre corazón, quizás estarías orgullosa de quién soy y en quien me he convertido. Después de decirte esto me besas, con tanto amor que casi me haces daño, medio llorando me dices lo mucho que me quieres y por fin despierto. Vuelvo a lo real y aunque sé que el sueño continúa no consigo recordar nada.

Después vuelvo a la realidad, me despejo y en el espejo me pregunto qué ha pasado, por qué ese sueño y por qué ahora, quizás porque eche de menos el sentirme tan especial como era en antaño, o quizás por qué recordar un viejo un amor siempre es gratificante, o quizás, simplemente porque sí. Pasados unos minutos vuelvo a la cama y me quedo unos minutos recordando viejos momentos que me llenaron de juventud y gloria, recordé el tatuaje, recordé el olor de su pelo, su risa atípica pero contagiosa, su manera de estornudar, sus pies tan pequeños, sus ojos de gata y lo que le gustaba que le rascaran la espalda, su forma de mirarse en el espejo y lo preciosa que estaba cada vez que se enfadaba, pero después volví a la realidad, a que no esperó, a que me recordó durante dos meses, a que me cambió como quien cambia una camisa vieja, quizás no me quiso nunca, quizás simplemente fui un pañuelo cura fracasos que duró mucho tiempo, quizás hay personas que se olvidan del amor como quien se olvida las llaves, no lo sé. Yo lo que sé, es que una parte de mí se fue con ella aquel día de aquel piso y que sólo vuelvo a tenerla cuando me visita en estos sueños.

miércoles, marzo 25, 2009

Adiós

Adiós. Así sonó. Simplemente adiós. Siguió sonando una y otra vez sobre la acústica de aquel lugar. La estación de tren estaba casi vacía. No llegué al aeropuerto, me quedé en semifinales porque no daría la talla, casi nunca la doy. Adiós. Sigue sonando como miles de destellos reflejándose en un espejo dentro de mi cabeza. Adiós, sonó después de un beso que duró más de quince minutos y un abrazo que creo aún dura; y después, sólo quedan mis palabras escritas en este papel. Pasó un día y aullé a la luna como un loco pidiéndole que me envolviera entre sus brazos de luz y me acunará como a un bebe mientras conciliaba el sueño, pero mis pies nunca se movieron del suelo. Después de una botella del ron mágico creí verla paseando entre los árboles del bosque como el primer día, con su pelo rizado y sus ojos mirándome fijamente mientras se apretaba el labio con sus dientes; ¿y ahora qué? El tirante le caía del hombro y su pelo lleno de bucles ardía sobre la madrugada, atados con la cinta roja que me robó una noche del mástil de mi guitarra. Se paró el tiempo y sonó un adiós. ¡Maldita sea! Sal de mi cabeza. Seguía caminando descalza entre las brozas y la maleza sin hacer ruido, las pupilas se me dilataban y todo era tan real, sus piernas brillaban, reflejaban la luz de la luna mientras mis compañeros seguían aullando como lobos enfermos y enajenados, yo comencé a perseguirte pero nunca te alcanzaba, siempre a punto, no lo logré. Volvió a sonar el último adiós y te desvaneciste como un fantasma y yo me puse a llorar como un crío, borracho, pero como un niño que se ha hecho mayor de golpe.

Han pasado varios días y no sé cómo ando tan sereno, han pasado muchos minutos sin ti a mi lado, y qué quieres mi mundo no se ha paralizado, el corazón no me oprime y mis pulmones cogen todo el aire que pueden. Pero. El pero es, que te echo de menos, más de lo que nunca hubiera imaginado, que no estoy echo polvo pero veo tu cara cuando cierro los ojos, que pienso en ti a cada instante y que mi estomago se llena de nervios cuando suena el móvil y mi corazón de tristeza cuando veo que no eres tú. Lo cierto es que a tu almohada ya se le ha ido tu olor de tanto abrazarla, la verdad es que la cafetería está oscura y tenebrosa sin ti detrás de la barra, e incluso el brugal sabe menos dulce si no lo sirves tú con la eterna sonrisa y con la luminiscencia de tus ojos cautivándolo todo. Lo único cierto y verdadero es que no estamos juntos pero estamos unidos. Y vuelve a sonar un adiós, y cada cierto tiempo vuelve a sonar, palabra que ya me acompaña en mi día a día: no estamos juntos pero estamos unidos.

viernes, marzo 20, 2009

El sol se pone

El sol se pone, llegaba la noche y con ella la sospecha de que todo no había sido un sueño, de que todo había sido real, de que el adiós resonó por todas las calles y su tono de voz vibró pared por pared recorriendo aceras, subiendo escaleras hasta lo más profundo del cielo y, en lo alto, se volvió a perder como un suspiro estridente y atronador adormeciendo la noche en una calma infinita e ilegítima. Carlos paseaba por la ciudad, veía la televisión e intentaba estudiar. María seguía sonriendo, seguía viviendo. Carlos soñaba, recordaba las promesas de amor que se hicieron para siempre. María olvidaba y encontraba en otra piel lo que Carlos le dio una vez, calmaba su soledad, simplemente vivía. Carlos sobrevivía anclado en las promesas, en todo lo que fue, y ya nada es lo que era, mientras el color del día cambiaba y volvía a cambiar se perdía intentando ponerle una palabra a lo que sentía, intentando poner su cara y su corazón a los brazos que ahora abrazaban a María.

Ya nada es lo que era, todo era para siempre y el siempre pasó a ser un adiós inverosímil, una idea remota que se hizo posible con una sonrisa, un beso en la mejilla y los brazos de otro hombre. Qué clase de sortilegio, qué conjuro horrible, pensó Carlos mientras la imaginaba sintiendo los besos, el roce de unas manos que no eran suyas, y aún no lo podía creer, que el amor fuera finito, que su historia tuviera fin si nunca tuvo principio. Acostado, mirando al techo pensaba, volvía a recordar que en esa misma cama, en aquel mismo lecho que vio tanto amor se hicieron promesas que el viento rompió como rompe la calma. Apagó la luz, se tapó con la manta y se durmió, y en su sueño siguió sin creer que lo que estaba pasando, impotente, rabioso y dolido, y sabiendo que al día siguiente, cuando despertara, seguiría sin creer…


Gracias a Carlos por una historia tan bella como triste.

miércoles, marzo 18, 2009

Junto a las oliveras,

Era una de nuestras primeras noches, entre caricias y besos, calores y una pasión desatada, ya buscábamos nuestro sitio en el mundo, un lugar nuestro, para nosotros, donde el tiempo no pasara y la luna nos acunara en su regazo mientras nos amábamos con ardor y violencia. Hartos de corretear por las calles persiguiéndonos como enfermos, buscando la droga que sólo encontrábamos en la piel del otro. Cansado de mirarte y no poder tocarte, cansado de desearte como quien desea un tesoro. Buscamos nuestro sitio bajo las oliveras, aún recuerdo con paciencia febril y deseo carnal nuestras noches allí, el sabor de tu vientre cálido, tu boca sinuosa y triste y tus labios ardientes como el averno. Es como si te estuviera viendo ahora mismo tendida en aquella manta con el olor de la oliva madurando aún en mi retina y tú tan hermosa como una diosa griega, acurrucada entre mis brazos, deshaciéndote en cada caricia, derramando tu cariño en cada sonrisa, con la mirada tierna y la piel tan suave como un abrazo. Hartos de buscarnos una noche de primavera encontramos nuestro sitio, para ti y para mí, sólo nuestro. Al fin lo teníamos, pero todo quedó atrás, se nos olvidó el amor, se nos pasó seguir besándonos, se nos olvidó ir a nuestro lugar secreto con la manta, las oliveras, la luna y su regazo y los cariños de enamorados, todo se perdió.
Hoy he vuelto a pasar por allí, resulta que todo lo van a quitar, tirarán las casas, arrancarán las oliveras y construirán algo, quizás un parque, quizás un bloque de pisos, quizás no lo sé, pero me he alegrado de que ese lugar desaparezca, si ya no voy a volver contigo, escuchando tus carcajadas, si ya no queda amor en aquellas oliveras prefiero que mueran y se pierdan, como se perdió todo lo demás, prefiero que todo se quede en un recuerdo, recuerdo que se quemará a su debido momento. Ahora busco también mi lugar, un lugar para mí sólo, donde el amor no llegue y nadie me defraude, donde todo sea bonito cuando cierre los ojos y el cielo cambie de color cada media hora, donde piense en una flor y aparezca de repente, donde haga calor si tengo frío y haga frío si tengo calor, donde llueva constantemente una lluvia de sabores, a chocolate y sal, a limón y naranja; un sitio que esté lejos de ti y lo más cerca de mí que pueda, y no es rencor se llama olvido…

lunes, marzo 16, 2009

Una imagen del pasado


Hace poco te volví a sentir, hace muy poco que te volví a ver, no quería escribir sobre ti, no lo mereces, y la mayoría de cosas las detesto porque ya casi no te soporto, soy sincero, no es un delito olvidar y menos olvidarte a ti, pero yo no elijo lo que escribo, mis letras son tan independientes que casi ocupan todo mi ser, son tan libres que me dominan y no tengo más remedio que someterme a ellas, pero no estoy conforme por escribir ni una coma sobre ti.

Te volví a ver, o eso creo, parecías tú ¿o no? Ya casi ni te reconozco, ya casi ni te recuerdo o no te quiero recordar (las gallinas que entran por las que van saliendo). Tenías el pelo cambiado, el castaño te sienta bien, sabes bandida que siempre me gustaron las mujeres de pelo castaño, pero aunque odio a las rubias contigo nunca me importó. No era tu cara, tu rostro estaba cambiado para tan poco tiempo, pero eran tus gestos, esa forma de andar era la tuya, siempre captando mis ojos con tu contoneo serio y desatado al mismo tiempo, me hizo recordar muchas cosas buenas, días en los que creía en otras cosas y pensaba que el amor era diferente, días en los que tu cuerpo era como un templo y mis besos una oración, tiempos en los que el dolor no importaba si tu curabas mis heridas, una época en la que sólo importaba quererse y después llegó la gran oscuridad. Seguías caminando, del brazo de otro por supuesto, pero no me importó. Estornudaste, ese estornudo te delató, supe al instante que eras tú porque esas cosas nunca se olvidan, suena mal, pero al estornudar siempre te ponías preciosa con una belleza increíble y ese día volvió a pasar.

Después seguiste tu camino y yo el mío, no sentí dolor, mi corazón permaneció inmutable y el mundo siguió girando, sólo me trajiste recuerdos de una época que, pese a todo, guardo en una caja con mucho cariño; pero, también hay que decir que después de una gran oscuridad, o mejor dicho, cuando te envuelve una gran oscuridad, si sigues, si caminas hacia delante, si no te anclas y avanzas con todas tus fuerzas al final terminas por encontrar una luz, que será pequeña pero termina por ser muy grande. Ahora mi vida es el Rock and Roll (es coña), ahora mi vida son muchas cosas de las que no tienes idea ni quiero que tengas, cosas que me hacen feliz y ser la persona que no pude ser a tu lado, sólo espero que tú seas también la persona que fuiste una vez y no en quien te convertiste a mi lado, tequila bebe el barquero pequeña.

lunes, marzo 09, 2009

Soñar, despertar y desear olvidar.


Nace el día, se muere la noche y con ella el sueño. Queda el recuerdo de lo vivido en la nocturnidad de mi cama, me desperezo, la sed me aprieta la garganta y al dar la vuelta el olor de otro cuerpo en el colchón atenaza mi olfato. Toco la almohada y anda sudada, me incorporo y un suave mareo me hace girar en sentido contrario al mundo y, entonces, aparece como un rayo, un impulso eléctrico que azota mis neuronas con violencia y vuelve el recuerdo de un sueño tenido. Se unen mi consciencia con mi subconsciente, mi mente se hace una con la realidad y lo irreal, y mi corazón se desangra como si le hubieran clavado miles de agujas una detrás de otra. Soñé contigo, con tus pequeños ojos marrones mirándome en lo alto de una montaña, vi tus manos rozándome el cuello en un desierto donde no hacía calor, y la arena era fría. Me besaste en un glaciar con nieve azul y verde, y que olía chocolate; vagaba por el sueño corriendo detrás de ti pero siempre escapabas de mí, pasabas de bosques amarillos a océanos salados de agua roja, saltabas por la luna de un lado a otro susurrando mi nombre mientras yo sentía como me ahogaba sin aire. De pronto aparecíamos en Roma sin coliseo, en París sin su torre o en Venecia con carreteras, sin agua, sin canales. Veía a través de ti, la trasparencia de tu vestido, y mientras mi amor se desagarraba de mi piel con un dolor insoportable te quedaste quieta. Inmóvil, imperecedera, hermosa, bella, inagotable y linda, y en un segundo dijiste adiós. Un adiós que fue como un alud de sentimientos que me sepultaron bajo una capa de nieve ardiente y dolorosa; y desperté.
Reconocí el olor en mi cama era el tuyo; reconocí tus ojos en el sueño eran los tuyos; reconocí todo lo que me llevaba a ti, y al terminar de recordar quise olvidar, porque sabía que todo había terminado sin tan siquiera empezar; quise olvidar que no quemar, el recuerdo de aquel sueño tan triste como hermoso, quise borrarte del mundo y encerrarte en mis sueños, así quizás ya no me volvería a sentir tan sólo, quizás le hubieras dado una triste oportunidad a mi viejo y magullado corazón, quizás te hubiera enseñado a sentir cosas que sólo yo puedo ver, cosas que yo sólo puedo sentir, quizás te hubiera enseñado a volar sin caerte o, quizás, te hubiera enseñado mi lugar secreto, te hubiera mostrado mi playa y las rocas donde viven los cangrejos y cuando golpea el mar es como si las nubes dijeran tu nombre. Pero. Siempre pero. Pero no habrá playa, ni habrá oportunidad, ni madrugadas en tus labios, ni ojos pequeños, ni olor en mi colchón ni habrá nada, tan sólo quedará éste sueño y el deseo de querer olvidarlo.


"El amor es la piedra que Sisifo empuja, el mundo el cascabel de un gato asustado, nadie nos avisó que amar es doler que crecer es aprender que para regresar y para casi todo es tarde y aquello que no fue nuestro más leal amante..."

viernes, marzo 06, 2009

Mi Querida Lisboa II

Sólo había pasado una noche en la ciudad pero era como si sintiera que hubiera vivido allí toda la vida, como si hubiera vivido en ti toda la vida. El alba comenzaba a despuntar y el vestigio de los olores de la noche lusa se infiltraban en la habitación como un torrente de sensaciones inesperadas. Desperté. Entre sudor y pesadillas, creyendo que todo era un sueño, que mi cama estaba vacía, que mi corazón estaba parado, que el día no existía y la noche se había marchado junto a tu recuerdo. Al abrir la ventana todo se hizo realidad, Lisboa aparecía ante mí majestuosa, solemne y bella como la flor que se abre en la primavera desconsolada, aspiré fuerte y absorbí lo embriagador del momento, pero ¿dónde estaba ella? Mientras fruncía el ceño por el sol escuché la voz y el “Flash Back” fue instantáneo; las paredes eran rojas y hacían juego con las flores del local, la barra era de madera y muy pequeña, y unas ocho o nueve mesas con una vela orientadas hacía el pequeño escenario. Tu voz, aterciopelada y sensible fue como un taladro en la sien, tu vestido azul y la forma de mover las manos…
- De dónde vienes?- me preguntaste.
- Tan sólo estoy huyendo.-
Me abrazaste sin más, ni una explicación ni una palabra, tan sólo la expresión de mis ojos y mientras me abrías el corazón para que yo pudiera esconderme en él me hiciste feliz sin saberlo; aquella noche trabajé en el local hasta media noche, después de cerrar, paseamos por Lisboa, por el puerto oliendo a pescado, tomamos café en un parque...

-Dónde dormirás hoy?
-No lo sé, da igual, demasiado has hecho ya por mí.

Me cogiste la mano y la apretaste contra tu pecho, seguimos paseando hasta tu casa, el calor abrumaba. Mientras me preparabas la ducha yo miraba las fotos del salón, la noche siguió. Conseguí dormir, pero pronto volvieron, las pesadillas, aquellas de las que huía, y en medio del fragor de la batalla, tú piel. Sentí tú piel, fina y suave, el calor de tu piel abrazándome con ternura, su pierna encima de la mía, el sudor de sus muslos y el olor a mujer me descompusieron el alma.

De qué huyes?-
Sólo busco paz- Le contesté entre suspiros.
Encuéntrala en mi boca-

Encuéntrala en mi boca me dijo, y así lo hice, encontré la paz y la vida. Ahí me encontraba frente a la ventana, Lisboa a mis pies y pensando que todo era un sueño pero una voz me sacó del naufragio, la misma canción, la misma voz, corrí hacia la cocina y allí la encontré preparando el desayuno, mi paz, mi felicidad.
-Deja eso- le dije.-Ven aquí, ven a la cama.

Y allí permanecimos, quietos, invencibles, mirándonos a los ojos casi sin respirar y con el ansía de buscar el amor en dos almas desconocidas. Pasaron los días y quedaron las noches, cada una mejor que la anterior, cada beso más intenso que el anterior, las noches de amor se sucedían y Lisboa nos contemplaba como la luna contempla el mundo desde su trono imperecedero. Quedaron nuestras marcas en las sábanas del colchón y el amor en la paradoja de nuestra necesidad, quedó nuestro cariño como una bandera en terreno virgen, quedó mi soledad allí como su saliva en mis labios, como el recuerdo de su canción en mi oído, como mi huída se quedó en mi querida Lisboa.

martes, marzo 03, 2009

Principio de Incertidumbre

Hoy pretendía hacer algo distinto, escribir sobre otra cosa que no fueran mis temas habituales. Esta observando la lluvia caer, viendo como se manchaban los cristales con el fino estertor que lo está cubriendo todo, y me acordé de Heisenberg, es raro que yo piense en un hombre como este, luego recordé una canción de Ismael que se llama el principio de incertidumbre; como ya sabréis fue Heisenberg quien descubrió este principio:



De manera muy resumida, este principio viene a decir que no se puede determinar, simultáneamente y con precisión arbitraria, ciertos pares de variables físicas, como son, por ejemplo, la posición y el momento lineal (cantidad de movimiento) de un objeto dado. En otras palabras, cuanta mayor certeza se busca en determinar la posición de una partícula, menos se conoce su cantidad de movimiento lineal. Yo no tengo ni idea de esto, la verdad es que lo he copiado impunemente de la wikipedia, pero al leer las consecuencias vi algo que si me ha llamado la atención: , lo que a mis ojos parece decir que todo es posible.

Todo es posible, nada es calculable, ésto lo descubrí yo la primera vez que hablé con una mujer, me di cuenta que no se podía calcular nada de lo que me iba a decir porque era indeterminable, y aún más, supe que hablar con una mujer era una incertidumbre constante; es probable que si Heisemberh levantará la cabeza me demandaría por usar su teoría para explicar ésto, pero lo cierto es que si todo es posible, tal vez, sea posible desentrelazar los hilos que manejan las relaciones humanas; como buen filosofo que soy, he meditado esto un rato para llegar a la conclusión de que todo de lo que estoy hablando es una tontería que no merece la pena ni hablar de ello, porque a lo largo de los siglos en lo que se refiere a las relaciones humanas nos ha ido muy bien, sobre todo desde que se inventó el divorcio, yo de momento seguiré hablando con las mujeres, porque a pesar de que no suelo entenderlas nunca me resultan fascinantes, por el momento lo único que puedo hacer es dejar a Isma con su principio de incertidumbre, y a quien lea esto que lo olvide y piense en otras cosas porque todo ha sido una gran tonteria.

lunes, marzo 02, 2009

El rito, unos ojos azules y la chica de anoche.

Hay una especie de ritual, un protocolo no escrito a seguir cuando entras en un bar. Entras, te sientas, pides algo y mientras te lo tomas charlas con los amigos, observas de un lado a otro sin destino fijo, hay que tener claro que las miradas son imanes cuando dos se encuentran siempre terminan por unirse, así comienza la liturgia. Sentado con la mirada muy perdida hasta que el magnetismo de unos ojos a unos diez metros de mí atrapan mi mirada sin destino. Ahí estaba yo, sentado, a mi izquierda mi brugal con coca-cola, a mi derecha el maestro José Tomas haciendo el sudoku del periódico, y justo a las doce en punto otra mirada perdida que choca con la mía y como es natural, se unen para converger en unos ojos azules grandes como el cielo mismo, levanto los míos y ahí estaba ella, sonriente, con una falda vaquera y una camiseta roja o chaqueta o algo rojo, no me fijo demasiado en la ropa de las mujeres. Por un segundo vacilo, pienso ¿sonrío?; ella se acaricia el pelo, joder eso significa algo ¿no?, entonces me decido a sonreír y ella me devuelve la sonrisa, uno a cero pienso en mis adentros. Una amiga le habla, ella con elegancia asiente a su compañera pero sin apartar la vista de mí; yo, muy nervioso, dubitativo, cavilando mis opciones y barajando posibilidades porque una mujer puede llegar a ser muy confusa, miro al maestro José Tomas en busca de consejo, después de unos segundos de deliberación asiente con la cabeza, termina la primera fase del ritual. Con la bendición del maestro lo normal es que hubiera dado paso a la segunda fase del ritual y digo lo normal porque no llegué a la segunda fase. La segunda fase trata del acercamiento, decir hola, entablar una conversación, decir algo gracioso y mientras ella ríe pedir su número de móvil y acabar el día con una cena y quizás unos besos, pero no olvidar que soy yo, y a mí algo siempre me perturba la mente.

En efecto, algo me perturbó la mente, ella, cómo no, mi chica de anoche, la eterna chica de anoche, esa mujer que nunca veo, que no quiso tomar café conmigo, esa mujer que seguramente nunca querrá saber como soy, esa mujer por la que desespero y que no sabe cuál es el motivo de mi obsesión por ella. Mientras miraba a la chica de rojo ella volvió a aparecer y con ella la calma, la paz y la quietud, volvieron sus ojos pequeños y las metáforas de amor que surgían de mi mente como un torrente, la vi tan cristalina como un manantial, hice un inciso: un sorbo a mi brugal y sentí sus labios en mi cuello, como se me ruborizaba el vello, sentí las venas de mi brazos contraerse y sentí soñar, soñar despierto, un abrazo, joder, tenerla entre mis brazos y que todo desaparezca y sólo quede su ternura, sólo permanezca ella, inmutable, caliente y suave, acariciar uno de sus muslos por debajo de su vestido, y empiezo a ser lascivo y lujurioso, pero más allá del deseo carnal, tenerla a mi lado porque mi corazón parece que late más despacio, porque mi mente parece que se vuelve algo más normal, porque todo deja de ser gris y puedo ver los colores y oler el mundo, oler su belleza. Y en medio de tanto sopor imaginario desapareció como hace siempre que me viene a la mente, me deja con la miel en los labios y se marcha. Unos segundos más tarde recordé esos ojos azules que me miraban y esa sonrisa que me llamaba, volví a sonreír y me despedí de sus ojos y de los labios que probablemente me hubieran arropado toda la noche, pero preferí esperar; me di la vuelta miré al maestro José Tomas y suspiré con resignación, esperando a que el tiempo me dé la oportunidad de enamorar a la eterna chica de anoche, o al menos, de tener la ocasión de desahogarme y abrirle la caja de Pandora para que ella decida. No sé por qué, pero presiento que esta historia tendrá más capítulos………..

Continuará?

Para Bel B.

Continuo hablando de las palabras porque hecho de menos tus palabras, pequeña Bel B, hecho de menos ese numerito entre paréntesis en mi Messenger que me avisa y me llama de que ya has llegado, abro la página, y la boca se reseca junto con mi ansia. Mientras leo, mejor dicho, devoro lo que has escrito, tú te haces presente en mi habitación, todo lo demás se marcha. Palabra a palabra te haces corpórea y etérea al mismo tiempo, silaba a silaba estás en mí, cada tono de mi voz se convierte en ti y, entonces, te siento cerca. La luz se apaga y quedamos a oscuras, todo muy casto, todo muy pulcro, todo es limpio y puritano, siento tu piel, sí, tu piel pequeña Bel B, y mi mundo se desarma como se desarman los árboles en otoño. Vuelvo a releer y escarbo entre tus cabellos buscando un valle donde poder perderme por una eternidad y el mensaje se vuelve a acabar, giras y giras y vuelves a girar, sonriendo, mientras el sonido de tu risa me va apuñalando el corazón como un deseo que nunca llega a cumplirse. Entonces escribo, contesto tu mensaje, con tu imagen aún en la retina, con el mundo en penumbra y con mi deseo en la lengua de mi imaginación, pronto la luz se enciende, rápido todo vuelve a la normalidad y espero con ansia un nuevo mensaje, nuevas palabras que son como caricias para mi alma vagabunda y besos para mi mente bohemia, y lo que parece irreal se convierte en real, y el planeta cambia de color, y la vida se torna más alegre mientras los correos llegan, y yo puedo ser yo con la seguridad que da el no verte nunca.

Gracias pequeña Bel B y gracias a tus palabras.

Un poco más de Mí

Después de unos días sin escribir me vuelve la inspiración como un golpe de mar, que se aleja y vuelve a la orilla con espuma salada y mojada en arena. Aún no sé reaccionar a los días de bloqueo, cuando no puedo escribir es como si me trasladaran a una isla desierta como un naufrago perdido, sin nadie con quien hablar, sin nadie a quien mirar, sin nadie a quien escuchar; en cambio, cuando escribo se abre un mundo de eternas e infinitas posibilidades ante mis ojos; cuando escribo puedo ser un pescado de la nieve en lo alto del mundo, puedo ser un animal que vive libre en alguna selva lejana o, simplemente, puedo ser quien soy: un triste hombre que algunas veces y, casi siempre, sin motivo se siente feliz tan sólo mirando tras el cristal. Intento describir que es lo que siento, porque e hecho de mi vida un sentimiento y de mis recuerdos una forma de vida y del amor un sueño encarnado en ideas y momentos que he vivido o que desearía vivir.

A pesar de que me costó mucho alejarme de mi pasado y que su sombra oscura me sigue persiguiendo, vigilando mi futuro, esperando el momento oportuno para aparecer y surgir de la nada, rodeándome con sus manos negras y lúgubres y volver a arrastrarme a ese mundo de desidia y desesperación, odio y maldad que tanto me costó dejar, ahora me siento seguro, me siento bien, pero llegan los días de bloqueo, llegan los días en que las palabras desaparecen y mi mundo se va desvaneciendo poco a poco, llegan los días de pesadillas y jaquecas, y aunque los recuerdos no pueden hacerme nada porque los malos ya ardieron hace tiempo, me siento desnudo y desprotegido sin mis palabras, ellas que tanto han hecho por mí. Cuando vuelven es como un éxtasis, un desenfreno dentro del onanismo pasional de mis sentimientos. Soy demasiado mayor para supeditar mi bienestar emocional a las palabras, a pintar imágenes con letras y silabas, pero es como mi droga particular, es mi escudo, mi debilidad, simplemente, son mis palabras.

Ahora sabéis algo más sobre mí, ahora podéis ver el mundo con mis ojos, cerrad los vuestros e intentar describir todo lo que veis, no usad los ojos porque la vista suele mentir, suele hacer creer lo que uno quiere creer, usad las palabras, usad un lápiz y un papel y veréis como es el mundo en realidad, veréis que todo es un cúmulo de tonos grises y apagados a los que las personas les vamos poniendo color a nuestra forma y manera. Usad las letras, veréis que todo es distinto, luego leedlo y hallaréis la dulzura y la belleza, describid una mesa y dejará de serlo, será otra cosa vista con la mayor de las hermosuras, id lejos, a una montaña y divisad el paisaje una vez, cerrad los ojos y escribid, al volver a verlo comparar el resultado y os daréis cuenta de cómo veo yo el mundo, sino, siempre podéis seguir leyendo mi blog.

miércoles, febrero 25, 2009

Te hubiera dicho

Si la vida nos hubiera unido en otro momento, si el caprichoso fulano que maneja los hilos del destino a su puñetero antojo, sí, siempre si hubiera sido de otra manera, tal vez te hubiera dicho cosas diferentes, todo hubiera sido muy diferente, quizás mi mano no habría estado temblorosa y tu risa no hubiera sido forzada, tal vez si te hubiera dicho que mi mente es una tormenta eléctrica de palabras y de acordes que nunca formarán una canción sino no me miras, que soy muy pesado con Ismael, pero no quiero existir si no me miras tú, ya ves, me canso de perderte y de saber... te hubiera dicho que no hay noche si no estás a mi lado, sino tengo tus ojos pequeños cerca de mi mirada distraída y enamorada, te hubiera dicho que es mejor que me vaya lejos si te cansaras de mí, te hubiera dicho que necesito tu aliento en mi nuca, que necesito ver tus labios a pocos segundos de los míos; te hubiera dicho que si la tierra gira es por ti, que si la luna brilla es porque tiene envidia de tu luz, te hubiera dicho simplemente que te amo, desde el primer día, desde que dejaste mi mente en blanco por primera vez.

Tengo miedo,
al funeral de tus besos,
al aroma a ceniza
que trae el cierzo y su viento,
a olores de rezos.

A oscuros ósculos del ama
donde se entierran labios
en dulces sepelios
con el dolor de amar:
a pensar,
a mirar,
apenas olvidar
(a recordar).

Tengo miedo
a la caricia que llega tarde,
a la metáfora inexpresiva,
al soneto:
al cantar de tu recelo,
al adiós que se va
y contigo arde.

domingo, febrero 22, 2009

Dos palabras, Ismael y la chica del vestido marrón

.

Van casi dos horas encerrado con mi guitarra, la pobre cada vez suena peor o soy yo que cada vez la manejo peor. Aquí estoy con Ismael de fondo diciéndome que ya ves, a veces se cansa de ser hombre y también le agota escuchar que todo va bien, y yo casi llorando, creo ambiente con la luz apagada y unas velas que iluminen la penumbra de mi corazón, intentando sanar la herida de mi burbuja particular, de mi sala vip imaginaria, pero el cristal invisible que uso de barrera no sana como la carne. Con la mirada perdida y sin hacer caso a la música recuerdo la noche de ayer y me causa un profundo dolor, un dolor amnésico, un dolor calmado inherente a una sensación tan olvidada, que ahora me duele tanto, que ahora significa tanto, pero sigo con mi guitarra y la mirada perdida intentando transportarme de nuevo a ayer noche, cierro los ojos y en cuestión de segundos las paredes desaparecen, la música cambia, el ambiente, todo gira y todo se trastorna, hasta que retrocedo en el tiempo y vuelvo a la noche anterior, vuelvo a ayer noche.

Ella estaba allí, ya sé como se llama pero no revelaré su nombre. Allí estaba ella, la chica de anoche, la chica del vestido marrón, durante dos horas la estuve mirando con ardor, con avidez, tan hermosa, derrochando beldad, su cabello, sus ojos mirando hacia un lado y otro, sus labios, me deshacía en mi interior, me perdía imaginando conversaciones, imaginando situaciones, paseos por la orilla de mi playa, decirle: -quieta ahí, ¿los labios o la vida?-, rozar su mejilla con el dorso de mi mano y sentir el calor, mirarla directamente a la puerta de su alma y decirle: te escribiré poemas el resto de mi vida, pero deja de oprimirme el corazón que me duele como a un guerrero herido en su última batalla.

Pasadas dos horas me acerqué, poco a poco, paso a paso, mientras me iba a cercando yo me iba empequeñeciendo y ella, cada vez, más grande y más bella y más linda y más lejos de mis manos, tomé aire y grité (vértigo que el mundo paré); con su mirada despistada. Me tenía atrapado, frente a mí sus ojos pequeños, su boca, su nariz, su escote, sus piernas que no terminan, su vestido hasta las rodillas, todas sus facciones perfectas, todo donde debe estar, tan deseable, sublime, pero aún así, me desgarró como una apuñalada; con un corte limpio y sano en el centro de mi burbuja de cristal. Fue tan doloroso, volver a pisar tierra, el aire olía diferente, no tan viciado, tanto tiempo con mi armadura de hojalata que me sentí desnudo, y al tenerla delante, fue como un tiro. Sentir el proyectil girando y girando mientras avanza dentro de mi carne, de mi corazón en cueros vivos, y con el temblor de rodillas, los nervios de mi estomago dije hola.

Sólo fueron varias palabras que no tienen importancia, sé que fui un inútil, sé que pudo ser mejor, sé que no cubrió las expectativas, pero en aquel momento supe también que, esta historia no terminaría ahí, aún quedaba mucho por hacer, mucho por hablar, mucho por escribir, mucho por imaginar. Vuelvo a mi habitación, con el olor a cera deshecha de las velas, con las lágrimas en mis ojos, y con la canción por terminar a falta de un acorde, acorde que no voy a tocar, porque esto no ha acabado aún, porque Ismael tiene que cantar mucho aún, por que dos palabras no es suficiente, porque sigo buscando a la chica de anoche…

sábado, febrero 21, 2009

Querida Lisboa

Estos últimos días no he podido escribir, llevo varios días sin encontrar algo que me motive, llevo varios días dándole vueltas a la cabeza, pensando y recordando, organizando el desván de mis recuerdos, porque ya va siendo hora de ir quitando varios que no merece la pena tener. Hablando con una amiga encontré un recuerdo que tenía ya olvidado. Recordé mi Lisboa, mi querida Lisboa, la casa de fados donde tanto reí y bebí, recuerdo mi plaza de la libertad, mi puerto, el barrio de alfhama donde se podía oír el canto de una mujer desde cualquier rincón; admirar el cielo azul en la universidad de Coimbra, casi tan parecido como el azul plateado de la Atalaya (ni en broma). Tanto amor tuve allí, tanto disfruté, en la bahía de Nazareth, jugué con las gaviotas en la playa, besé a una bella mujer en la puerta de una iglesia en Belén, vi tumbas y amé con un corazón muerto. Pero Lisboa, el romanticismo, la noche, las luces, la mañana limpia, la quietud y el nervio, como mi Lisboa no existe otro lugar.



Ahora todo ha cambiado, mi vida volvió a la normalidad, no volví a amar de nuevo, ahora el cielo no es azul ni claro ni transparente, ahora se ha vuelto gris y opaco, ahora me vuelvo a perder dentro de mi cama y cada noche vuelvo a sentirme sólo, tanto que ya se me ha borrado el cántico de aquella mujer, sus ojos, su rostro, y sus vestidos elegantes, se me fue el sabor del oporto en mi lengua y mis labios están ajados y cortados, porque he perdido la práctica de besar a media noche. No sé por qué, siempre que no puedo escribir, que no encuentro la musa que necesito, una parte de mí vuelve a Lisboa, a sus noches frescas, a sus luces y sus olores, a su cultura ancestral, a sus paredes viejas y las historias de amor que corretean por sus callejuelas; pero, siempre acabo volviendo aquí, siempre vuelvo a escribir, siempre vuelvo a mi soledad y a mi rutina, olvidando que una vez estuve allí, que una vez viví, que una vez, por unos días, renací.

jueves, febrero 19, 2009

Anonimo

Este post lo voy a dedicar a alguien que está ahí, que usa este blog, y espero que le sirva, casi todo para ella y un poco para todos los anónimos que me leéis.

No sé como eres, no sé quién eres, no tengo otra que inventarte.

Suena el reloj, se acercan las siete, el alba despunta y la ventana sigue abierta, y tú despierta con tus ojos clavados al techo, otra noche sin dormir. Poco a poco te levantas de tu cama, de esa cama que ya hace mucho está fría, dónde te sientes pequeña casi insignificante y vuelves a suspirar, te miras frente al espejo y te peinas, cepillando tu pelo, te observas, y piensas que no hace mucho fuiste muy hermosa y el tiempo te ha perdido el respeto, aunque en tu interior aún sabes que eres bella.
Camino del trabajo, un café a secas, hace días que no comes bien, el hambre no llega y tu estás aburrida. Te sientas en la oficina, y pasas el día en babia, mirando el gran ventanal de la puerta principal, viendo el mundo y sintiendo como que ese tren se escapa, sintiendo que no vives, que te falta la respiración a veces, y otras, que ni siquiera corres detrás del último vagón. Pasa el día. Otro día. Llegar a casa, a oscuras, cansada y maltratada por tu propia desidia. El salón está muy frío pero no enciendes la calefacción, en la ducha admiras tu cuerpo y te quedas pensativa, dubitativa, y por fin, frente al espejo, desnuda, compleja, hermosa y sincera, te ves, tan bella, tus ojos marrones grandes te despiertan de un sueño que ya duraba demasiado, sientes tus cabellos rizados, mojados golpear en tus mejillas, y sonríes, cautivándote, y entiendes, de repente vuelve el hambre, te acaricias el vientre suave, ardiente y provocador, y al terminar sonríes, por que has entendido que el miedo no existe, que la tristeza no existe, que la oscuridad sólo es luz de otro color, y que el mundo no se escapa, que mañana estará ahí, que siempre ha estado ahí, y que aún hay esperanza para ser feliz, o al menos, para intentalo.
Después de cenar, lees como siempre, con una copa de vino, fumas un cigarrillo, y te marchas a la cama, y de repente tu lecho, lo sientes caliente, ya no esta vacío, tú estás en él, ya no eres pequeña, eres gigante y bella, vuelves a sonreír y al cerrar los ojos por fin duermes, por fin sueñas, por fin empiezas a...

miércoles, febrero 18, 2009

Un poco de poesía.



Escribir es como amarte, se necesita ritmo, como tus latidos, métrica, como la distancia que se tarda en recorrer el ancho de tus brazos, surcando tu piel como un naufrago la espesura del océano. Necesito la inspiración que nunca encuentro en tus labios porque nunca quedo saciado, necesito las musas de tus ojos, el otoño, el reencuentro en el espejo, el poder que tienes, cuando me miras, de unir el horizonte, de atar a tu pelo el cielo y la tierra. Se necesitan para un poema, tus artes, porque tú eres poesía, andas como fluye la música, respiras con la voz de un poeta susurrando a la oscuridad. Necesito escribirte para sentirme libre, necesito derramar la tinta de las caricias en mi cuerpo, y que tu fuego ciegue mis ojos cansados y pequeños.

Escribir es como sentir y sentir es como vivir, vivir un segundo rozándote la piel, acariciar tus alas doradas, y palpar cada grieta de tu vida, cada surco de tu cuerpo, agarrar entre mis dedos la vida, agarrar tu cabello suave y desalmado y esnifar su esencia hasta que mis pulmones sólo te respiren a ti. Necesito aroma de ti, simple y llano, esencias de romero y jázmín con pluma y papel, retocar lo malo y dejar lo bueno. Escribir un poema es simplemente mirarte, y dejar que la naturaleza haga su vida, alegre, triste o hermosa; mirarte es como detener el mundo, para un poco de poesía sólo hace falta quererte...

martes, febrero 17, 2009

¿Y si te imagino?

Te he imaginado tantas veces de tantas formas, te he imaginado paseando en el parque, sentada a mi vera, mirándome fijamente mientras el chucho corretea de un lado para otro sin parar con sus orejones levantados hasta el cielo, y su lengua colgando; mirarme y que el cielo se cierre, suspirar, hacer un pequeño gesto con tus labios y que mi mundo se venga abajo. Entonces, seducirte, como siempre lo he hecho, acariciar tu pelo, sonreír con mi mayor cara de tonto de la que algún día te enamorarás, y decirte: lo siento pero tengo que besarte. Que la pasión se apoderé de mí y el deseo me perturbe. Agarrar tu rostro caliente y pálido con ambas manos, mientras siento tus mejillas y mis ojos se cierran al mismo tiempo que los tuyos, y en esa milésima de segundo en la que todo ocurre, besarte con toda la dulzura que te mereces, con todo el cariño que necesitas.

Te he imaginado debajo de una farola, lloviendo a mares, sin poder levantar la mirada, mojada hasta los huesos, llorando como una niña, te imagino deshecha y sentir como te recompones cuando me abrazas con tus finos brazos pero con mucha fuerza, llenándome de calor, de magia. Te vuelvo a imaginar, esta vez, vestida de noche, hermosa, bella, nocturna y afable, he imaginado una orquesta, la música sonando, tus manos en mis hombros y tu ausencia apoyando la cara en mi cuello, te he imaginado bailando hasta la madrugada mientras suena el piano, te he imaginado cantándome al oído con una voz que aún no conozco, te he soñado de tantas formas diferentes, que el no saber como eres, realmente, me está volviendo loco…

lunes, febrero 16, 2009

El aniversario. Parte final.

Ya ha pasado, ya es el día siguiente al aniversario, es día dieciséis, ayer fue mi aniversario, ayer hizo exactamente un año, un año de pulcritud, un año de ser buena persona, trescientos sesenta y cinco días de reencontrarme a mí mismo, de la búsqueda personal, de conocimiento interno, de ser lo más perfecto que puedo llegar a ser, y sobre todo, de vivir. Ayer hizo un año que empecé a vivir, a sentir como la vida me azota el rostro con toda su belleza, latigazo tras latigazo; y aunque, aún hay días que recuerdo a aquella persona que era antes, ahora soy diferente. Es cierto que aún guardo muchas cosas de aquella época, y no todas malas, pero sí guardo mi tristeza en su eterna caja de cristal, guardo mi corazón solitario en su urna de plomo pero ahora con el cierre abierto esperando a que alguien lo abra, guardo la ventana de los días de lluvia con su espejo manchado por las gotas que flotan en el aire. Y, a pesar, de seguir sintiéndome casi todo el tiempo muy sólo, hay momentos que ahora disfruto, disfruto de mis nuevos recuerdos, recuerdos que ya no necesito quemar, disfruto de los nuevos amigos y de los viejos, pero sobre todo, tengo olvido, un olvido que ya no me despedaza el corazón, y que ni siquiera me roza de dolor. Ayer fue el día y lo único cierto, es que ese día pasó, se fue igual que se ira hoy, y que se irá mañana, y a pesar, de que no he podido, ni quiero, deshacerme de Ismael y que muchas veces vivo sumergido en la desidia de mi propio onanismo mental, ya no te recuerdo.

Este será mi último post para la arpía con dotes de curación, porque del amor me hiciste saltar al odio, del odio al dolor, del dolor al olvido, y de éste a la más pura indiferencia. Adiós. Queda completado mi luto. Queda mi conciencia tranquila, a pesar de que te llevaste lo único que nunca quise darte, pero en fin, aunque nunca te lo dije, está usted perdonada señora, espero que tú sepas perdonarme también a mí; y como dice el capullo, pero gran amigo, del corsario belga: la vida echará un día abajo mi puerta, y ese día estaré preparado. Así que se cierra un ciclo. Cerramos una etapa y una etiqueta en este blog que casi nadie, y lo digo con orgullo, que casi nadie lee. Se cierra la etiqueta de los antiguos recuerdos, este será su último post. Y en el siguiente post explicaré la nueva etapa. Gracias a todos. A los que estáis y a los que no. Y gracias a la arpía curandera, gracias pequeña por irte.

miércoles, febrero 04, 2009

El Aniversario II (Aki primera parte)

Llevo unos días reescuchando mi vieja música, al viejo Ismael, tantas canciones tristes, tantos momentos para la desidia y el olvido, tanto que se llevó aquel viejo cassette de cinta, con los cabezales roídos de oír siempre la misma canción, con la luz apagada, y la manta sobre la cabeza, y el mundo desapareciendo dentro del hastío, lo raro es que quien me conoce siempre acaba diciendo que lo mejor de mí es mi alegría, y lo incierto es que ahora que, por fin, me he hecho adulto, aún hay veces en que pongo al viejo Ismael, con sus antiguas canciones, apago la luz y me tapo con mi manta para que el mundo desparezca, y sólo pensar en la huida o en aquellas manos, aquella mujer, o en mi Lisboa que tanto añoro y no veo la hora de volver a sus fados y a sus paisajes intensamente calmados, pero cuando suena el reloj me despierto y vuelvo al mundo real, a las bromas, a la risa y la alegría, aunque hay una pequeña parte de mi corazoncito que se queda en la cama escuchando al gran Ismael, paseando por Lisboa con aquellas manos y aquella mujer; y yo mientras pienso en Gala y sus poemas, siendo adulto, sin creer que una vez fui un tal Peter Pan que soñaba con poder volar junto a mi campanilla y a mis niños perdidos, y ahora el niño perdido soy yo.... pero siempre me quedará Gala:

Me sorprendió el verano traicionero
lejos de ti, lejos de mí muriendo.
Junio, julio y agosto, no os entiendo.
No sé por qué reís mientras me muero.

Vengan nieve y granizo, venga enero,
vengan escarchas ya, vayan viniendo.
Troncos que fueron nidos ahora enciendo
y no consigo la calor que quiero.

Suelta la vida al viento falsos lazos:
no hay flor, ni luz, ni sed, ni amor, ni río.
Sólo hay un corazón hecho pedazos.

Agosto miente, amor, y siento frío.
Sin la tibia bufanda de tus brazos
aterido sucumbe el cuello mío.

Continuará.....(última parte aqui)

jueves, enero 29, 2009

Caperucita



Dice Ismel, y sé que me pongo muy pesado con Isma, pero dice Ismael, Caperucita solo tiene 16, primavera sin flores, papa le dice ven, Caperucita eres joven y tienes que aprender a ocuparte de la casa que seras una mujer, para que seas buena esposa y no envejezcas sola, en la cama y la cocina has de saber alegrar a tu marido y cuidar a cada hijo, te aptrapa tu destino, y la pobre caperucita... llora, quiero volar lejos de aqui escapar, dime mi bien quien me llorará si me dan alas y echo a volar.....quiero dormir no quiero despertar quiero ser la lluvia al otro lado del cristal, quizas alguien me espere en la oscuridad...

Precioso parrafo, pero triste la Caperucita, cada vez que pienso en ella un agujero se me hace en el estomago, y oscurece, y vuelvo a pensar en ella, paseando triste por el bosque con su caperuza roja y su cesto, y entonces entiendo, que antes fui un lobo y veía dormir a mi caperucita, y no sabía no pensaba que era el cariño feroz lo que me destrozó, hasta que una mañana la vi volar y alejarse con una belleza tan grande que todo se iluminó, excepto mi corazón, éste quedo oscuro como un pozo ciego, y desde entonces dejé de ser un lobo, y me convertí en una ovejita, triste y débil, y cada noche siniestras lobas me deboraban alejándome de mi humanidad, de mi semiento, ser un pequeño gorrión sin alas, que está siempre encerrado tras los barrotes de la desesperación, hasta que sentí la necesidad de volar, ser la lluvia al otro lado del cristal, por que quizás alguien me espere en la oscuridad....

martes, enero 27, 2009

Recordando como te olvidaba, se me olvido recordarte



Dí que sí. Todo se refiere a esa extraña teoría del mundo, en la que cualquier cuestión se puede resolver con un dí que sí. Trajiste recuerdos, y no debiste hacerlo, no debiste volcar ese desenfrenado y caudaloso río de sentimientos ya atrasados en el tiempo, y desfasados en su propia linea espacio temporal. Tú permitiste que esto pasará, tu quisiste hacerme recordar, y vagando entre mis recuerdos sólo descubrí cenizas, tu me obligaste, sentir el viento y el dolor, otra vez. No debí recordar, y por el camino hacia el santuario todo era cuesta arriba, y cuando anochecía en el pueblo todo era gris, y la escarcha negra, así que se me olvió recordarte, se me olvidó como eras, ya no distingo tu rostro, no sé como son tus ojos, se me fue el olor de tus manos, se perdío tu pelo castaño o rubio¿no lo sé? te fuiste, te perdiste en la oscuridad de mi felicidad, y te has quedado hundida, sola y renagando en el pozo de mis recuerdos perdidos, y no pienso rescatarte. Se me ha olvidado recordarte, se me han olvidado las lágrimas y el drama, se ha olvidado tu sonrisa, tus garras de loba, tu manzana envenenada, y ahora: encontré el zapato de cristal y ahora busco a la cenicienta sin cuentos de hadas, mientras tú: bruja; ya no estas en mis recuerdos, se me olvido recordarte mientras te olvidaba, y todas ellas: la mujer del vestido negro, la de la melena oscura, la chica que tenía un gato con nombre de perro, la mujer del piano, y todas las que puedo recordar, ningunas eras tú, porque se me olvidó recordarte, no pude acordarme de ti, no pude ver nada de ti en ellas, y lo cierto es que no quiero, tal vez quise, pero ahora ya no quiero recordarte....

lunes, enero 26, 2009

El café, y lo que se quedó por decir....

Como ya advertí en un post titulado "la decisión", es hora de empezar, es hora de cambiar, de desandar lo andado y volver al principio de todo, cuando el alma nace, desnuda, limpia, clara y con calma; pero descubrí que no es tan fácil.... Allí estaba yo con la gran mujer a mi lado, y yo: tan pequeño, tan indefenso, tan inútil. Sentí cosas que hacía años que no sentía, volver de la guerra y curar mis heridas en aquel hospital de campaña con el olor del café humeante y unos ojos que esperaban obtener un mundo y sólo pudo ver un grano de arena. Todo volvió. Allí, el uno frente al otro, con palabras, con sonidos, y reflejos, pero yo, con nervios, con desastre, con una anodina parsimonia que me infectaba con dolor. Intenté, Dios!!! sabe que lo intenté pero el miedo era más fuerte, el dolor era más fuerte y mi resaca no ayudó. Se quedó tanto en el tintero, se quedó tanto en el atrás y que ya no volverá, que ahora el miedo es aún más grande y el nudo en el estomago se me hace interminable, y ella, joder con ella, tan segura, tan hermosa, tan bella en su estado más puro, concentrando su mirada en mí, y despidiendo una aura tan luminosa como su sonrisa, y yo, joder yo, inquieto, desesperado y desquiciado, detrás de mi muro intentando escalar esa torre de babel, pero sin éxito.

Quizás debí parar el tiempo, que todo se congelara, menos ella, apretar su mano y mirarla a los ojos, decirle lo mucho que la necesito, lo mucho que me gusta, todo lo que espero de ella, y todas las cosas que le daré a lo largo de nuestra vida. Debí decirle que cuando no está la añoro, que cuando voy a verla se me desarma el cuerpo y sobre todo, debí decirle que estaba preciosa, tanto que casi no podía mirarla a los ojos, por que me sonrojaba como un colegial, debí parar el tiempo, apretar su mano contra mi pecho y pedirle que me besara, que me abrazara y que no me soltara nunca, decirle que quiero vivir en ella, que necesito estar en ella... Debí decirle tantas cosas, que lo más probable es que ya no se las podré decir nunca, debí hacer tanto, y debí decir tanto, que ahora soy muy poco... Sólo espero que si hay próxima vez......

viernes, enero 23, 2009

La mujer del piano

Llego a casa y el dolor del día me desarma, aguanto todo, pero al finalizar la jornada una fuerza incontrolable me oprime el pecho, es como un tiro a quemarropa en el fondo de mi alma, que me desgarra con fiereza las fibras de mis sentimientos. Cierro la puerta, me quito el abrigo y aún de espaldas oigo la música, mi, fa sol, y la magia me contagia, el dolor sale. Empiezo a vaciarme como se vacía el cielo cuando escampa, me agito como un perro quitándome la escarcha, avanzo por el pasillo y la melodía se hace más sonora, más armoniosa. Adiós al trabajo. Ya no recuerdo nada, ya todo está en blanco, y esa voz me transporta a un cielo azulado, con el calor que nunca he tenido, luna de sal, tumbas sin lápidas en un cementerio vacío. Cruzo al salón, y una mujer, con su espalda al aire, tocando el piano de mi desconsuelo con sus manos finas y dedos alargados, suenan las teclas con un aire celestial, aspiro hondo y mis pulmones se llenan. La miro, la busco y la encuentro, con el pelo en la cara, y cantando con la dulzura de su voz rota por las notas, corcheas de desamor, me mira y sonríe, mientras mis latidos se unen en un mismo son, brillan sus ojos azules sobre su azabache cabello, agitando su melena al compás de la canción, blanqueando la sala con su dentadura perfecta. Y más enamorado, cojo mi guitarra ajada por el tiempo, y golpeó con fuerza cantando: vuelve a mí. Toco y toco con rabia de niño, al son del piano, y siento y deseo, vuelvo a la tierra, a ser humano, a sentirme persona, y ella canta y yo con mis acordes, la luz entra por la ventana y se refleja en el piano, y los ojos azules, y la canción que termina par volver a mi miseria, para volver a la vida gris, hasta que suena otra nota, y vuelve la música, vuelve la ilusión vestida con una melena negra sobre un rostro blanco, con dos puntos azules y una espalda desnuda que canta como un ángel hermoso y blanco.

lunes, enero 19, 2009

el aniversario

Se acerca el día, se acerca el momento, llega el día número 365, ya queda menos de un mes y se acerca mi aniversario, viene el día en que empecé a quemar mis recuerdos, viene el día en que renací, y un resquemor me aliena la mente con dolor, me requema mis puntos nerviosos y el más doloroso de los recuerdos, el momento inolvidable, indeleble e ignifugo, ya hace un año. Casi no me acuerdo, casi no lo recuerdo, pero en estos días tan cercanos, en mi noche buena particular, se acerca como una flecha volando rápida y girando, girando y girando sobre sí misma, impactando con una brutalidad tan fuerte que se me agarrotan los músculos y me oprimen con una fuerza inusitada. La veo llegar, viene hacia mí, tan rubia como un reflejo, con su pelo lacio y largo, con su mechón sobre la mejilla y unos labios tan calientes que derretirían al mismísimo Lucifer, me abraza con fuerza con sus manos blancas y finas, me sonríe y yo me desespero, me roza con crueldad, da la vuelta y apoya la espalda contra mi pecho abrazándose con mis brazos y refugiándose en ellos, sintiendo su ternura en mi regazo, cierro los ojos y noto su boca en mis manos, viejas, ajadas y tristes, y ella grácil, suave, diáfana y pálida. Siento el beso del frío, y me deshago como un niño colegial, rozo su abdomen con su piel plana y tersa, su ombligo, la sensación extraña de su tatuaje en su cintura, y vuelvo a la enfermedad del amor, a la tristeza de mi enfermiza obsesión. Está de más decir que hacemos el amor, con fuerza, con, fiereza, sin cariños, sin preámbulos, sin amor, y me vuelvo a desesperar. Y ahí queda el recuerdo, ahí se queda esta primera parte, que precede al aniversario, por que el día siguiente, todo pasará, despertaré, y volveré a ser el mismo, volveré a amar a mujeres desconocidas en el calor de la noche, y seguiré intentando quemar este recuerdo maldito, aunque sé que no lo lograré jamás…

Segunda parte aqui

jueves, enero 15, 2009

la decisión

Cómo decir, que después de todo lo andado, después de todo lo escrito, lo vivido y lo experimentado, después de tanta tristeza expresada, de tanta ira acumulada, de tantos sueños tirados a la basura y pisoteados por el pie del destino y del hastio, llega el momento de decidir, decidir si quiero seguir mirando el cristal, ver como la vida pasa ante mis ojos, siendo yo, un mero espectador de ella; o en cambio, comenzar a resurgir, como un fenix alado, majestuoso y bello, renacer de lo hondo de la melancolía y comenzar a vivir, renacer, volver a sentir la vida por mis venas corruptas por el dolor y la seriedad de todo lo ocurrido. Es posible que no llegue ni a sentir la mitad de todo aquello que quiero experimentar, pero ya he tomado la decisión de cerrar los ojos, tomar aire fresco de una gran bocanada y sentir el sol en mi piel, colocar una sonrisa en mi rostro y enfrentarme a la vida y a mi gran desamor, y es posible, por qué no, volver a enamorarme, pero de momento sólo pienso, en tener la alegría que tanto he echado de menos, asi que como decía Gala en su gran Soneto, que vengas nevadas que venga enero/ vengan escarchas ya, vayan viniendo, que no temo nada, que no odio nada, y que no siento nada, tan sólo más y más ganas de seguir viviendo.... y que el cielo espere sentado, y que el mundo se prepare, porque haya vamos que decía aquel, y que no me echen de falta en mi agujero, ni se sientan triste en el infierno de mi marcha, porque he vuelto a la vida y esta vez es para quedarme.... y para conmemorar este día, una gran canción....

sábado, enero 10, 2009

Un momento antes.

Hace ya tanto tiempo que casi no lo recuerdo, hace ya tanto que no lo sentía que me cuesta horrores dibujar con palabras la imagen que quiero representar, hace tanto que no lo vivo que creo estar en un estado de catalepsia crónica. Ese momento antes, aquel momento cara a cara en el que dos labios se mantienen a unos milímetros, ingiriendo el vaho, conectando por un fino hilo casi invisible, por unos lazos tan hermosos que el beso en sí tan solo es la finalización de este rito casi milenario, o millonario¿ no sé muy bien si es así como se dice. Hace tanto que no siento ésto, hace tanto que mi corazón se cerró... Hace tanto que no vivo ese momento antes, que respiro el aliento ardiente de ninguna mujer desconocida, que a veces me pregunto si estoy en la tierra hace tiempo que fallecí y estoy en un infierno dantesco lleno de ironía y crueldad. Hace una eternidad ya, o a mí me lo parece, hace ya tanto, que no recuerdo los días de invierno, refugiarse en la oscurecida, debajo de alguna farola fundida, y sentir la caricia que precede a este tesoro carnal y mental. Hace tanto que siento un abrazo, otra piel humana, acaso estaré solo? No puedo responder, pero espero que no sea así. La verdad es que te añoro, a ti no mujer, sino al sentimiento superficial y vanal, por que soy humano, no olvidarse de eso nunca, que somos humanos y funcionamos por instintos humanos, y el más primario es el deseo de antisoledad, de amor vanal y triste, de una caricia, de un polvo a media noche, de besos al amanecer, y de un te quiero que la mayoría de veces suele ser más falso que la nieve de un belén. Pero que no se pierda la esperanza, que no se tire nadie desde un tejado, por que a veces, entre tanta falsedad, entre tanto miedo, entre tanto sentimiento inútil, una noche conoces a alguién, que lo más probable no vuelvas a ver nunca, pero por esa noche, y con ese momento antes, te hace sentir querido y humano, para luego volver a tu vida cutre y corriente, pero ese recuerdo te llenará para siempre, y no olvidar que en esta tierra sólo quedará de vosotros los recuerdos que les dejeís a los demás. Por eso cuidar los recuerdos, ellos son un yo estuve aquí...

jueves, enero 08, 2009

La Chica Que Tenía Un Gato Con Nombre De Perro.

Dice mi amigo el periodista en unos de sus post que se puede, que se pueden tener todas las canciones del mundo en la cabeza, casi estoy de acuerdo, pero y cuando no se puede, por que aveces sólo lo intentamos, aveces  no podemos y cuando eso sucede que pasa con el "se puede", ahora mismo cae la nieve en Cieza y me acuerdo, de aquellas manos, aquella mujer, sí: es vértigo que el mundo pare, pero ay!! viejo amigo Miguel, y sí, te llamo Miguel, nada de canalla, nada de viejo corsario, nada de Elton, por que ya eres Miguel y pronto don Miguel, porque ya somos hombres mi querido amigo, que pasa cada vez que quisimos y no pudimos acordarnos de aquella canción, por que no olvides que eso pasa, hablo de una canción? o vuelvo, quizás, a hablar de mujeres? qué pasa? ya no recuerdo cual era la canción, recuerdo el grupo de percusión la otra noche, recuerdo la música pero no recuerdo la letra, tal vez, por que la escribió una eterna mujer que bailaba sola en mi mente, dibujando deseo y lujuria en mi entrepierna y en mi alma, tal vez por que ni sabi ni silvio ni siquiera mi  gran Ismael (y a éste le pongo la mayúscula) podrían haber descrito la belleza de aquella mujer con sus etéreos rizos callendo hacia el pecho, con un escote tan maravilloso que me olvidé de sus ojos por un instante, y con una alegría, joder don Miguel (lo ves, pronto venía el Don) lo iluminaba todo, contagiaba todo, lo enamoraba todo, y no recuerdo la canción, tan sólo, que era la mujer que tenía un gato con nombre de perro. Qué triste ¿Verdad?

Pues eso es lo que pasa cuando no se puede, queda la tristeza y el inherente derecho a olvidar para intentar ser un poco más feliz, así que,  este brindis es por ti, este brindis es por nosotros, este brindis es por el pudo ser y no fue, por el verbo querer y no poder, por la impotencia de mis manos y la potencia de mi mente, por los recuerdos (quemados o no), por las mujeres (para que no se acaben) por ti, por Carlos, por Juan, por tu maestro armero y Rita la cantaora, por Isma, por tu guitarra, por el gol de Zidane, por Torres contra Alemania, por el abuelo zapatones, por Zp, por las noches con buenafuente, por Pedro Reyes (of course), por la vida que nos ha tocado vivir, por el niño melón, por la empanadilla de Mostoles, por Casillas, por la teta de Sabrina y los posados de la Obregón, por la puerta del Mississippi, por Diego Tortosa, por Ana, por Vero, por aquellas que pudieron ser, por todas las que fueron y todas las que serán, por el Sexto sentido, por cine de barrio, por la Hierba (también of course), por tu whisky y mi brugal, por la Carla Bruni, por la Pataky y la Pilar Rubio, por la pajilla de media noche, por mi primer beso y mi primer kiki, por mi perra Laika, por mi renault 21, y por los ojos que me dio Dios para poder ver lo asombroso de este mundo. 
Y que siga el vertigo, y que el mundo no pare, porque para todo lo demás, para los momentos malos, siempre me quedará Un Paseo Para Recordar, y mi Jaimie Sullivan con su Landon Carter:

El tio Kaena


Añadido queda en el asadero de recuerdos el sitio en Myspaces de "El Tio Kaena", un grupo de música que ya lleva un tiempo tocando y no lo hacen nada mal, no es porque uno de los guitarras sea mi hermano ni porque el otro guitarra sea mi primo ni el bateria mi oculista, sino la verdad es que no son malos. Al viejo estilo rockero de la guitarra en manos, el zumba zumba de la bateria y con letras ambientadas en lo mas profundo de sus corazones, estos jonas brothers treintañeros se muestran a su público en cueros vivos, metafóricamente hablando,  y sólo vestidos con su música. Así que, animarse un poco y escucharlos no os defraudaran.

domingo, enero 04, 2009

Tarde de invierno....

Aquellas manos, aquella mujer, aquel invierno no paraba de llover... reza la canción de Ismael. Y al mirar. Al observar frente al cristal que también llueve en la vida real, que las tardes de invierno son, ni más ni menos, que tardes de invierno, que un domingo en la tarde, lluvioso, gris y tan hermoso y tan triste, con su igualdad, con sus nubes entrelazadas y con las gotas escribiendo poemas en el ambiente, el aire que azota, el tímido estertor de los arboles y el escalofrío que te sube, recorriéndote el centro de tu espalda, y piensas... En aquellas manos, en aquella mujer, que te abrazaba, que te ayudaba a contemplar la maravilla que suponía una tarde de domingo invernal; y en lo más gélido, en lo más frío de esos momentos sentías calor, calor humano. Puedo imaginar algunas veces que no estoy sólo, y ella esta conmigo acariciando mi espalda frente a la ventana sucia de la lluvia, puedo imaginar el baile frente a la chimenea, la música que suena, la cena que empieza a aromatizar, y Frank con su canción, mientras los bucles de su cabello se me enredan en los dedos; puedo imaginar, su cuerpo desnudo con su sonrisa, sus ojos alocados, puedo imaginar el tintineo de la lluvia en el techo, pero nunca podré sentir ese calor, el calor de aquellas manos, de aquella mujer. 

Mañana habrá pasado todo, esta preciosidad de día, este hermoso recuerdo, se habrá ido y probablemente no volverá, vendrán tardes grises, lluviosas, y casi tan, hermosas como la de hoy, pero no serán como ésta. No estarán aquellas manos, no estará aquella mujer, no estará la canción de Ismael, no habrá huída en mi mente, por que los seres humanos somos así, el recuerdo nos durá los justo para pasar el día, pero las horas que quedan, las disfrutaré con ella, aunque no pueda sentir el calor, al menos Frank cantará un par de veces más, y al menos, frente a la chimenea podré bailar una vez más, y oler su cabello lleno de rizos, levantar la vista y descubrir que todo ha sido un sueño... sueño de una tarde de invierno


viernes, enero 02, 2009

¿Que se ve en la foto?



¿Qué se ve en la foto? Es la pregunta que me hice ayer cuando miré esta fotografía. Por fin lo logré, por fin encontré mi punto intermedio, el equilibrio entre mis sueños y esperanzas, y mis miedos e inquietudes. No importa quien salga en la foto, no importa quien esta delante o detrás, no interesa si conozco a alguien o no, sólo interesa lo que se ve en la fotografía.

Yo cuando la miro, veo mundo, veo colores, veo gente, alegrías, simpatías, problemas que se superan, añoranzas que se consiguen, sonrisas que se esconden, y miradas perdidas, texturas extrañas que resaltan lo mágico del momento capturado por la maquinita de las fotos. Veo cariño y odio, veo amor y desamor, anacronismos de una noche en que todo se permite y nada es permitido, en que unos ojos lo pueden decir todo y una boca no puede hablar nada. ¿Qué se ve en la foto? Pues, simplemente veo vida, vida llena de colores, de sentidos, olores y aromas que despiertan en mí todo lo humano que tengo, todo lo inhumano que de mí se desprende. Por fin encontré el recuerdo, un momento que perdurará con alegría dentro de mi cabeza durante mucho tiempo, un recuerdo que no merece la pena "kemar", por que entre estos recuerdos se encuentran todas las esencias de la vida, todos los perfumes del ser humano, todos los anhelos, y lo más importantes, recuerdos como estos son los que te alimentan durante mucho tiempo. Gracias a todos. 

Feliz 2009

martes, diciembre 30, 2008

Haciendo Balance



Termina el año. Las cosas cambian, y una nueva era de 365 días comienzan, se marchan viejos amores, viejos recuerdos, nubes que una vez cubrieron nuestro cielo ahora cogen camino y se marchan lejos, al pasado, ha una época donde ya no podremos llegar si no es con nuestra mente. Ahora empieza el año, es cierto que estoy sólo, pero acompañado, comienza otro tiempo en el que puedo disfrutar de los amigos, sentir la familia y dejar de salir a escondidas por la ventana del desconsuelo. Ahora en esta nueva época podré quedarme en mi camita arropado por la noche, porque ya puedo dormir, conciliar la vigilía de la calma, repetir una y otra vez al cielo abierto que soy feliz, que me siento bien....

Aunque aún queda, los recuerdos, las historias que guardo con celo en mi cabeza, todo lo que me hace ser tan triste, es lo que ahora me hace ser feliz, en la miseria de la tristeza, en la sombra del desamor me siento bien, es triste? creo que no, por que donde todos ven tristeza yo veo belleza, el amor es bonito en todas sus perspectivas, y me llenan de satisfacción, me colman de alegría. Por ello esta canción es preciosa, por ello me hace feliz escucharla, por que, como dice Ismael, un día el hombre entrará en el vagón y se levantará, caminará hacía ella y la respuesta será otra, de otro color, ella lo abrazará, ella lo besará, le dirá que lo ha echado tanto de menos y serán felices, eso es lo que a mi me hace feliz, una filosofía, una creencia, una esperanza de que algún día sentiré tanta tristeza como ahora, con la esperanza de que algo cambie, por eso este año he sido feliz, y el que entre lo seré aún más. Gracias a todos los que habeís entrado, los que habeís leído, los que habeís sentido, y feliz año nuevo a todos

sábado, diciembre 20, 2008

Más de Rory


Después de tantos años te miro y lo recuerdo, me enternezco, te escribo letras, versos que te debo, como una deuda vitalicia que me llena de orgullo, oteo tus arrugas al despertar, mirando al abismo al que nos arrojamos tiempo atrás y te recuerdo en aquel sueño, noche tras noche, hasta que tus manos, ya ajadas por el devenir cansado del tiempo, me acarician y me traen de nuevo al mundo de los vivos. Mientras dejan de sangrar mis cicatrices, tú al ver mis heridas suspiras aliento de metralla oxidado por los años, me besas y el mundo cambia, se hace más claro, más diáfano y más acogedor. Y miro al techo como miré aquella noche, y te acompaño en tu suspirar cantando nuestra canción ( Ay! Amor que vienes tal como te vas, es decir, sin despedirte, es decir sin avisar). Tú me miras otra vez, sonríes como una niña y mi corazón queda repleto, porque todo esto pasa en un segundo cada mañana, durante toda una vida, y cada día se me hace diferente en el horizonte de tus retinas, donde intento buscar un naufragio para perderme en la intensidad de tu vida, pero siempre me quedo a medio camino, entre el suspiro y la canción, porque tus labios me entrecortan la respiración, y el dolor ameno y alegre de verte envejecida a mi lado me hace volver al reino humano sintiéndome con un dios; demiurgo de Platón, pero dentro de tu mundo.

El alba empieza a llamar a la puerta, y después de una noche de bodas siempre hay que abrir la ventana para que entre el olor a sal que trae el cierzo vespertino, y volver a la cama, perderme en las sábanas olfateando tu cabello rojo, anudándome con tu cuerpo sinuosamente hasta que fustigo mi alma con cruel pasión y tú rejuveneces veinte años de repente, con el aroma de tu boca en mi nuca, el tiempo se detiene y olfateo de nuevo tu pelo rojizo como las llamas mismas del averno más profundo, arrancándome las entrañas con cada beso, mientras te susurro al oído versos de Ismael, de Sabina y Serrat, mientras cruje mi espalda con tu abrazo homicida y por un momento vuelvo a aquel sueño, vuelvo al principio.

miércoles, diciembre 17, 2008

Escuchar es mejor que pensar



Suele pasar que siempre pienso demasiado, doy vueltas y más vueltas, retuerzo cada idea hasta que termina muriendo, es mejor escuchar que pensar, buscando en el Hueco es hora de empezar a andar, andar con los oídos y como dije hace tiempo echar a volar por la ventana del mundo, se va acercando el momento en que deberemos todos hacer memoria de lo bueno y de malo, y gracias a Dios, esta vez tengo mucho de bueno, tengo mis sueños, mis esperanzas, que un hombre sin sueños no es nada, tan sólo un pedazo de papel que se quema, como los recuerdos que tanto llevo kemando, las cosas que yo pensaba que estaban mal y resultaron estar bien, y como no por aquella que yo pensaba que estaba bien y luego resultó que no, por ti, como diría el corsario del barco de los Atunes, que se pudra en el más hondo de los infiernos, por que ahora yo vivo en un paraíso, lleno de angelitos, lleno de rabos de nubes que cantaba mi Ismael, y 25 de diciembre fun, fun, fun: ver una familia que apareció casi de la nada, y estar en mi salón encontrando de nuevo aquella bicicleta violeta que tanto me hizo llorar pero que me sirvió para salvar a E.T. Tantos recuerdos, tantas tonterias que honran lo que soy y honran mi vida. Viva tú, Viva yo y vivamos todos...

Ahora vuelve a leerlo escuchando la guitarra y no pienses en nada, veras que efecto tiene.... Haber quien lo descubre antes ....

martes, diciembre 16, 2008

El ReKuerDo Ke sE Va

Acostado, y con tu olor aún en la almohada, no dejaba de pensar en ti, tu recuerdo se me encadenaba al alma como un cáncer que atacaba directo a mi corazón y me aplastaba el alma por momentos. Me volví a levantar, intentaba escribir, pero mis versos no enseñaban mi belleza, rompía y rompía papeles, y mi respiración se volvió a desestabilizar, lloraba como un niño con hambre, con hambre de ti, hambre que no sacié nunca, ansia de ti de entrelazar mis dedos con tu cabello, de perderme en tu mirada tan triste, en el calor de tus besos, y en el dolor de tus abrazos, necesitándote más y más, y perdiéndote, también, más y más. Llegaba la noche y volvías, me mirabas mientras te recogías el pelo y las horas dejaban de pasar, me acariciabas suavemente, tanto que hasta dolía, yo sonreía (parecías cansada) y mientras preparabas algo de cena cantabas aquella canción, que aún se me clava en mis entrañas cuando la escucho.

 

Pasaban los días y todo parecía estar bien, tú me amabas en eternas batallas de amor durante la noche, yo te recogía a lomo de caballos alados, blancos hechos de trozos de nube, y tu sonrisa apagaba el cielo en besos calientes y tibios que al filo de la madrugada me daban sentimiento de amor. Te quise antes de conocerte- te decía; Sonreías de nuevo, y con tus manos siempre frías me acariciabas como si fuera la última vez. El fuego se apagaba y mientras yo atizaba la leña tu preparabas la cena, después se caía la noche sobre nosotros, acurrucados  en el sofá jugábamos a imaginar estrellas en el techo de nuestra casa, constelaciones que sólo existían en nuestra mente, después llegaba el amor, mientras tu vientre crecía sin saberlo, la pasión me robaba el alma y la razón, en tus ojos castaños y tu mirada perdida, en tu forma de andar desamparada y sinuosa, en tu naturaleza tan conocida y extraña, en tu risa que inundaba mis oídos lentamente. Se apagó el fuego y con él las noches. 

sábado, diciembre 06, 2008

amnesia

La mayoría de personas quieren recordar, evocar imágenes antiguas en sus mentes de tiempos ya pasados, canciones ya pasadas que traen memorias felices o situaciones malas que, si bien amargas, siempre se recuerdan con dulzura. A mí, no obstante, me gusta más no recordar, prefiero la amnesia de mi mente. Mis recuerdos son como aquella mujer a la que amas fervientemente pero al final te acaba destrozando la vida o lo que es peor, termina por destrozarte el alma, y un hombre sin alma se termina convirtiendo en un vagabundo de los sentimientos. Un errante de las emociones que sobrevive en este áspero sin vivir con unas migajas de pan emocionales que completan sólo un poco su vacía vida. Recordar es tan dañino como lo es para mí el amor, aunque no siempre fue así.

 

He tenido años mejores, pero la naturaleza de las cosas tarde o temprano te termina por destruir de una manera inefable y determinante. De esa manera preferí olvidar una noche y nacer al día siguiente como una persona nueva, sin recuerdos, quemados como si fueran un pedacito de papel de fumar, y mientras el humo subía y subía los peldaños hasta el insondable cielo me fui transformando en una persona nueva y renacida.

miércoles, diciembre 03, 2008

Soneto

Protituta del tiempo y de lo impuro,
que a morir vienes a tierras perdidas,
juegas, reina y bruja, a abrirme heridas,
en la alcoba de mi cuerpo inmaduro.

Plañidera de tu llanto oscuro, 
que enlazas a mis manos malheridas,
tiernas de abrazarte una mil vidas.
nocturna y bella empapada en cianuro.

Prostituta del devenir cansado,
de hielo eres si tus labios enciendo
con ósculos de loco enajenado.

Mala niña, tu ríes y yo muriendo,
con ojos de odio y triste enamorado,
con mi querer terco, seguiré sufriendo.