sábado, marzo 28, 2009
Sueños.
Trabajar de noche tiene estas cosas, que duermes de día, fácilmente pueden ser las seis de la tarde y seguir durmiendo, yo acabo de despertar. Despierto con una sensación que hacía tiempo que no sentía, bienestar en todo mi cuerpo, con una sonrisa tan dulce como agradable y empapado en sudor. Por un segundo todo se había hecho tan real que casi lo podía sentir, justo en el momento que uno abre los ojos y recuerda el sueño, que a veces se confunde con la realidad, estabas ahí, en mi cama abrazada a mí como hiciste tantas veces hace tiempo, podía oler tu pelo de una manera tan realista que aún tengo tu aroma en mi nariz, acariciar tu piel en la zona baja de la espalda donde tienes el tatuaje, porque ahí la sensación de tu piel es diferente, es única. Sentir como se eriza todo mi cuerpo al surcar una pequeña parte de tu cuerpo, como todos mis puntos nerviosos se descontrolan y me elevan a un nirvana desconocido y extraño pero cariñoso. No sé si estaba dormido o despierto, quizás ni lo uno ni lo otro, puede ser que perdido en la zona que vagas entre lo onírico y lo real, done aún puedes ver el sueño con claridad a sabiendas de que un minuto más tarde no recordarás nada o casi nada, lo cierto es que a la hora de describir esto me dejo muchas cosas atrás que no recuerdo del sueño. Es posible que ahora ande algo confundido por el sueño, pero lo que puedo decir es que este sueño me ha trasportado a tiempos pasados en que me sentía especial, en que era alguien, muy diferente a como soy ahora sí, pero alguien que era muy feliz pese a todo. Ahí estabas tú, con lencería negra tendida en mi cama y sonriente, sudorosa, habíamos hecho el amor como lo habíamos hecho tantas veces y yo te pedía que me cantaras al oído como lo hice aquella vez en aquel pequeño trastero en las alturas del cielo; en esa época con quererse bastaba, ahora todo es diferente, ahora no basta el amor, ahora se necesitan muchas más cosas que yo carezco. Al rato, nos quedábamos en silencio, bajo la penumbra de la tarde y yo te decía que todo había sido por ti, que el cambio fue por ti, que quien soy ahora fue por ti y tú renegabas, yo te decía que callases, calla peque, cállate, porque todo fue por ti pero tu amor por mí duró dos meses y todo cambió, entonces todo fue por mí, cambié por mí, ahora soy mejor persona, aunque siempre algo de eso fue por ti. Quizás si te hubieras molestado en conocerme, quizás si le hubieras dado una oportunidad a mi pobre corazón, quizás estarías orgullosa de quién soy y en quien me he convertido. Después de decirte esto me besas, con tanto amor que casi me haces daño, medio llorando me dices lo mucho que me quieres y por fin despierto. Vuelvo a lo real y aunque sé que el sueño continúa no consigo recordar nada.
Después vuelvo a la realidad, me despejo y en el espejo me pregunto qué ha pasado, por qué ese sueño y por qué ahora, quizás porque eche de menos el sentirme tan especial como era en antaño, o quizás por qué recordar un viejo un amor siempre es gratificante, o quizás, simplemente porque sí. Pasados unos minutos vuelvo a la cama y me quedo unos minutos recordando viejos momentos que me llenaron de juventud y gloria, recordé el tatuaje, recordé el olor de su pelo, su risa atípica pero contagiosa, su manera de estornudar, sus pies tan pequeños, sus ojos de gata y lo que le gustaba que le rascaran la espalda, su forma de mirarse en el espejo y lo preciosa que estaba cada vez que se enfadaba, pero después volví a la realidad, a que no esperó, a que me recordó durante dos meses, a que me cambió como quien cambia una camisa vieja, quizás no me quiso nunca, quizás simplemente fui un pañuelo cura fracasos que duró mucho tiempo, quizás hay personas que se olvidan del amor como quien se olvida las llaves, no lo sé. Yo lo que sé, es que una parte de mí se fue con ella aquel día de aquel piso y que sólo vuelvo a tenerla cuando me visita en estos sueños.
miércoles, marzo 25, 2009
Adiós
Han pasado varios días y no sé cómo ando tan sereno, han pasado muchos minutos sin ti a mi lado, y qué quieres mi mundo no se ha paralizado, el corazón no me oprime y mis pulmones cogen todo el aire que pueden. Pero. El pero es, que te echo de menos, más de lo que nunca hubiera imaginado, que no estoy echo polvo pero veo tu cara cuando cierro los ojos, que pienso en ti a cada instante y que mi estomago se llena de nervios cuando suena el móvil y mi corazón de tristeza cuando veo que no eres tú. Lo cierto es que a tu almohada ya se le ha ido tu olor de tanto abrazarla, la verdad es que la cafetería está oscura y tenebrosa sin ti detrás de la barra, e incluso el brugal sabe menos dulce si no lo sirves tú con la eterna sonrisa y con la luminiscencia de tus ojos cautivándolo todo. Lo único cierto y verdadero es que no estamos juntos pero estamos unidos. Y vuelve a sonar un adiós, y cada cierto tiempo vuelve a sonar, palabra que ya me acompaña en mi día a día: no estamos juntos pero estamos unidos.
viernes, marzo 20, 2009
El sol se pone
Ya nada es lo que era, todo era para siempre y el siempre pasó a ser un adiós inverosímil, una idea remota que se hizo posible con una sonrisa, un beso en la mejilla y los brazos de otro hombre. Qué clase de sortilegio, qué conjuro horrible, pensó Carlos mientras la imaginaba sintiendo los besos, el roce de unas manos que no eran suyas, y aún no lo podía creer, que el amor fuera finito, que su historia tuviera fin si nunca tuvo principio. Acostado, mirando al techo pensaba, volvía a recordar que en esa misma cama, en aquel mismo lecho que vio tanto amor se hicieron promesas que el viento rompió como rompe la calma. Apagó la luz, se tapó con la manta y se durmió, y en su sueño siguió sin creer que lo que estaba pasando, impotente, rabioso y dolido, y sabiendo que al día siguiente, cuando despertara, seguiría sin creer…
Gracias a Carlos por una historia tan bella como triste.
miércoles, marzo 18, 2009
Junto a las oliveras,
lunes, marzo 16, 2009
Una imagen del pasado
Hace poco te volví a sentir, hace muy poco que te volví a ver, no quería escribir sobre ti, no lo mereces, y la mayoría de cosas las detesto porque ya casi no te soporto, soy sincero, no es un delito olvidar y menos olvidarte a ti, pero yo no elijo lo que escribo, mis letras son tan independientes que casi ocupan todo mi ser, son tan libres que me dominan y no tengo más remedio que someterme a ellas, pero no estoy conforme por escribir ni una coma sobre ti.
Te volví a ver, o eso creo, parecías tú ¿o no? Ya casi ni te reconozco, ya casi ni te recuerdo o no te quiero recordar (las gallinas que entran por las que van saliendo). Tenías el pelo cambiado, el castaño te sienta bien, sabes bandida que siempre me gustaron las mujeres de pelo castaño, pero aunque odio a las rubias contigo nunca me importó. No era tu cara, tu rostro estaba cambiado para tan poco tiempo, pero eran tus gestos, esa forma de andar era la tuya, siempre captando mis ojos con tu contoneo serio y desatado al mismo tiempo, me hizo recordar muchas cosas buenas, días en los que creía en otras cosas y pensaba que el amor era diferente, días en los que tu cuerpo era como un templo y mis besos una oración, tiempos en los que el dolor no importaba si tu curabas mis heridas, una época en la que sólo importaba quererse y después llegó la gran oscuridad. Seguías caminando, del brazo de otro por supuesto, pero no me importó. Estornudaste, ese estornudo te delató, supe al instante que eras tú porque esas cosas nunca se olvidan, suena mal, pero al estornudar siempre te ponías preciosa con una belleza increíble y ese día volvió a pasar.
Después seguiste tu camino y yo el mío, no sentí dolor, mi corazón permaneció inmutable y el mundo siguió girando, sólo me trajiste recuerdos de una época que, pese a todo, guardo en una caja con mucho cariño; pero, también hay que decir que después de una gran oscuridad, o mejor dicho, cuando te envuelve una gran oscuridad, si sigues, si caminas hacia delante, si no te anclas y avanzas con todas tus fuerzas al final terminas por encontrar una luz, que será pequeña pero termina por ser muy grande. Ahora mi vida es el Rock and Roll (es coña), ahora mi vida son muchas cosas de las que no tienes idea ni quiero que tengas, cosas que me hacen feliz y ser la persona que no pude ser a tu lado, sólo espero que tú seas también la persona que fuiste una vez y no en quien te convertiste a mi lado, tequila bebe el barquero pequeña.
lunes, marzo 09, 2009
Soñar, despertar y desear olvidar.
Nace el día, se muere la noche y con ella el sueño. Queda el recuerdo de lo vivido en la nocturnidad de mi cama, me desperezo, la sed me aprieta la garganta y al dar la vuelta el olor de otro cuerpo en el colchón atenaza mi olfato. Toco la almohada y anda sudada, me incorporo y un suave mareo me hace girar en sentido contrario al mundo y, entonces, aparece como un rayo, un impulso eléctrico que azota mis neuronas con violencia y vuelve el recuerdo de un sueño tenido. Se unen mi consciencia con mi subconsciente, mi mente se hace una con la realidad y lo irreal, y mi corazón se desangra como si le hubieran clavado miles de agujas una detrás de otra. Soñé contigo, con tus pequeños ojos marrones mirándome en lo alto de una montaña, vi tus manos rozándome el cuello en un desierto donde no hacía calor, y la arena era fría. Me besaste en un glaciar con nieve azul y verde, y que olía chocolate; vagaba por el sueño corriendo detrás de ti pero siempre escapabas de mí, pasabas de bosques amarillos a océanos salados de agua roja, saltabas por la luna de un lado a otro susurrando mi nombre mientras yo sentía como me ahogaba sin aire. De pronto aparecíamos en Roma sin coliseo, en París sin su torre o en Venecia con carreteras, sin agua, sin canales. Veía a través de ti, la trasparencia de tu vestido, y mientras mi amor se desagarraba de mi piel con un dolor insoportable te quedaste quieta. Inmóvil, imperecedera, hermosa, bella, inagotable y linda, y en un segundo dijiste adiós. Un adiós que fue como un alud de sentimientos que me sepultaron bajo una capa de nieve ardiente y dolorosa; y desperté.
Reconocí el olor en mi cama era el tuyo; reconocí tus ojos en el sueño eran los tuyos; reconocí todo lo que me llevaba a ti, y al terminar de recordar quise olvidar, porque sabía que todo había terminado sin tan siquiera empezar; quise olvidar que no quemar, el recuerdo de aquel sueño tan triste como hermoso, quise borrarte del mundo y encerrarte en mis sueños, así quizás ya no me volvería a sentir tan sólo, quizás le hubieras dado una triste oportunidad a mi viejo y magullado corazón, quizás te hubiera enseñado a sentir cosas que sólo yo puedo ver, cosas que yo sólo puedo sentir, quizás te hubiera enseñado a volar sin caerte o, quizás, te hubiera enseñado mi lugar secreto, te hubiera mostrado mi playa y las rocas donde viven los cangrejos y cuando golpea el mar es como si las nubes dijeran tu nombre. Pero. Siempre pero. Pero no habrá playa, ni habrá oportunidad, ni madrugadas en tus labios, ni ojos pequeños, ni olor en mi colchón ni habrá nada, tan sólo quedará éste sueño y el deseo de querer olvidarlo.
"El amor es la piedra que Sisifo empuja, el mundo el cascabel de un gato asustado, nadie nos avisó que amar es doler que crecer es aprender que para regresar y para casi todo es tarde y aquello que no fue nuestro más leal amante..."
viernes, marzo 06, 2009
Mi Querida Lisboa II
- De dónde vienes?- me preguntaste.
- Tan sólo estoy huyendo.-
Me abrazaste sin más, ni una explicación ni una palabra, tan sólo la expresión de mis ojos y mientras me abrías el corazón para que yo pudiera esconderme en él me hiciste feliz sin saberlo; aquella noche trabajé en el local hasta media noche, después de cerrar, paseamos por Lisboa, por el puerto oliendo a pescado, tomamos café en un parque...
-Dónde dormirás hoy?
-No lo sé, da igual, demasiado has hecho ya por mí.
Me cogiste la mano y la apretaste contra tu pecho, seguimos paseando hasta tu casa, el calor abrumaba. Mientras me preparabas la ducha yo miraba las fotos del salón, la noche siguió. Conseguí dormir, pero pronto volvieron, las pesadillas, aquellas de las que huía, y en medio del fragor de la batalla, tú piel. Sentí tú piel, fina y suave, el calor de tu piel abrazándome con ternura, su pierna encima de la mía, el sudor de sus muslos y el olor a mujer me descompusieron el alma.
De qué huyes?-
Sólo busco paz- Le contesté entre suspiros.
Encuéntrala en mi boca-
Encuéntrala en mi boca me dijo, y así lo hice, encontré la paz y la vida. Ahí me encontraba frente a la ventana, Lisboa a mis pies y pensando que todo era un sueño pero una voz me sacó del naufragio, la misma canción, la misma voz, corrí hacia la cocina y allí la encontré preparando el desayuno, mi paz, mi felicidad.
-Deja eso- le dije.-Ven aquí, ven a la cama.
Y allí permanecimos, quietos, invencibles, mirándonos a los ojos casi sin respirar y con el ansía de buscar el amor en dos almas desconocidas. Pasaron los días y quedaron las noches, cada una mejor que la anterior, cada beso más intenso que el anterior, las noches de amor se sucedían y Lisboa nos contemplaba como la luna contempla el mundo desde su trono imperecedero. Quedaron nuestras marcas en las sábanas del colchón y el amor en la paradoja de nuestra necesidad, quedó nuestro cariño como una bandera en terreno virgen, quedó mi soledad allí como su saliva en mis labios, como el recuerdo de su canción en mi oído, como mi huída se quedó en mi querida Lisboa.
martes, marzo 03, 2009
Principio de Incertidumbre

De manera muy resumida, este principio viene a decir que no se puede determinar, simultáneamente y con precisión arbitraria, ciertos pares de variables físicas, como son, por ejemplo, la posición y el momento lineal (cantidad de movimiento) de un objeto dado. En otras palabras, cuanta mayor certeza se busca en determinar la posición de una partícula, menos se conoce su cantidad de movimiento lineal. Yo no tengo ni idea de esto, la verdad es que lo he copiado impunemente de la wikipedia, pero al leer las consecuencias vi algo que si me ha llamado la atención: , lo que a mis ojos parece decir que todo es posible.
Todo es posible, nada es calculable, ésto lo descubrí yo la primera vez que hablé con una mujer, me di cuenta que no se podía calcular nada de lo que me iba a decir porque era indeterminable, y aún más, supe que hablar con una mujer era una incertidumbre constante; es probable que si Heisemberh levantará la cabeza me demandaría por usar su teoría para explicar ésto, pero lo cierto es que si todo es posible, tal vez, sea posible desentrelazar los hilos que manejan las relaciones humanas; como buen filosofo que soy, he meditado esto un rato para llegar a la conclusión de que todo de lo que estoy hablando es una tontería que no merece la pena ni hablar de ello, porque a lo largo de los siglos en lo que se refiere a las relaciones humanas nos ha ido muy bien, sobre todo desde que se inventó el divorcio, yo de momento seguiré hablando con las mujeres, porque a pesar de que no suelo entenderlas nunca me resultan fascinantes, por el momento lo único que puedo hacer es dejar a Isma con su principio de incertidumbre, y a quien lea esto que lo olvide y piense en otras cosas porque todo ha sido una gran tonteria.
lunes, marzo 02, 2009
El rito, unos ojos azules y la chica de anoche.
En efecto, algo me perturbó la mente, ella, cómo no, mi chica de anoche, la eterna chica de anoche, esa mujer que nunca veo, que no quiso tomar café conmigo, esa mujer que seguramente nunca querrá saber como soy, esa mujer por la que desespero y que no sabe cuál es el motivo de mi obsesión por ella. Mientras miraba a la chica de rojo ella volvió a aparecer y con ella la calma, la paz y la quietud, volvieron sus ojos pequeños y las metáforas de amor que surgían de mi mente como un torrente, la vi tan cristalina como un manantial, hice un inciso: un sorbo a mi brugal y sentí sus labios en mi cuello, como se me ruborizaba el vello, sentí las venas de mi brazos contraerse y sentí soñar, soñar despierto, un abrazo, joder, tenerla entre mis brazos y que todo desaparezca y sólo quede su ternura, sólo permanezca ella, inmutable, caliente y suave, acariciar uno de sus muslos por debajo de su vestido, y empiezo a ser lascivo y lujurioso, pero más allá del deseo carnal, tenerla a mi lado porque mi corazón parece que late más despacio, porque mi mente parece que se vuelve algo más normal, porque todo deja de ser gris y puedo ver los colores y oler el mundo, oler su belleza. Y en medio de tanto sopor imaginario desapareció como hace siempre que me viene a la mente, me deja con la miel en los labios y se marcha. Unos segundos más tarde recordé esos ojos azules que me miraban y esa sonrisa que me llamaba, volví a sonreír y me despedí de sus ojos y de los labios que probablemente me hubieran arropado toda la noche, pero preferí esperar; me di la vuelta miré al maestro José Tomas y suspiré con resignación, esperando a que el tiempo me dé la oportunidad de enamorar a la eterna chica de anoche, o al menos, de tener la ocasión de desahogarme y abrirle la caja de Pandora para que ella decida. No sé por qué, pero presiento que esta historia tendrá más capítulos………..
Continuará?
Para Bel B.
Gracias pequeña Bel B y gracias a tus palabras.
Un poco más de Mí
A pesar de que me costó mucho alejarme de mi pasado y que su sombra oscura me sigue persiguiendo, vigilando mi futuro, esperando el momento oportuno para aparecer y surgir de la nada, rodeándome con sus manos negras y lúgubres y volver a arrastrarme a ese mundo de desidia y desesperación, odio y maldad que tanto me costó dejar, ahora me siento seguro, me siento bien, pero llegan los días de bloqueo, llegan los días en que las palabras desaparecen y mi mundo se va desvaneciendo poco a poco, llegan los días de pesadillas y jaquecas, y aunque los recuerdos no pueden hacerme nada porque los malos ya ardieron hace tiempo, me siento desnudo y desprotegido sin mis palabras, ellas que tanto han hecho por mí. Cuando vuelven es como un éxtasis, un desenfreno dentro del onanismo pasional de mis sentimientos. Soy demasiado mayor para supeditar mi bienestar emocional a las palabras, a pintar imágenes con letras y silabas, pero es como mi droga particular, es mi escudo, mi debilidad, simplemente, son mis palabras.
Ahora sabéis algo más sobre mí, ahora podéis ver el mundo con mis ojos, cerrad los vuestros e intentar describir todo lo que veis, no usad los ojos porque la vista suele mentir, suele hacer creer lo que uno quiere creer, usad las palabras, usad un lápiz y un papel y veréis como es el mundo en realidad, veréis que todo es un cúmulo de tonos grises y apagados a los que las personas les vamos poniendo color a nuestra forma y manera. Usad las letras, veréis que todo es distinto, luego leedlo y hallaréis la dulzura y la belleza, describid una mesa y dejará de serlo, será otra cosa vista con la mayor de las hermosuras, id lejos, a una montaña y divisad el paisaje una vez, cerrad los ojos y escribid, al volver a verlo comparar el resultado y os daréis cuenta de cómo veo yo el mundo, sino, siempre podéis seguir leyendo mi blog.
miércoles, febrero 25, 2009
Te hubiera dicho
Tengo miedo,
al funeral de tus besos,
al aroma a ceniza
que trae el cierzo y su viento,
a olores de rezos.
A oscuros ósculos del ama
donde se entierran labios
en dulces sepelios
con el dolor de amar:
a pensar,
a mirar,
apenas olvidar
(a recordar).
Tengo miedo
a la caricia que llega tarde,
a la metáfora inexpresiva,
al soneto:
al cantar de tu recelo,
al adiós que se va
y contigo arde.
domingo, febrero 22, 2009
Dos palabras, Ismael y la chica del vestido marrón
Van casi dos horas encerrado con mi guitarra, la pobre cada vez suena peor o soy yo que cada vez la manejo peor. Aquí estoy con Ismael de fondo diciéndome que ya ves, a veces se cansa de ser hombre y también le agota escuchar que todo va bien, y yo casi llorando, creo ambiente con la luz apagada y unas velas que iluminen la penumbra de mi corazón, intentando sanar la herida de mi burbuja particular, de mi sala vip imaginaria, pero el cristal invisible que uso de barrera no sana como la carne. Con la mirada perdida y sin hacer caso a la música recuerdo la noche de ayer y me causa un profundo dolor, un dolor amnésico, un dolor calmado inherente a una sensación tan olvidada, que ahora me duele tanto, que ahora significa tanto, pero sigo con mi guitarra y la mirada perdida intentando transportarme de nuevo a ayer noche, cierro los ojos y en cuestión de segundos las paredes desaparecen, la música cambia, el ambiente, todo gira y todo se trastorna, hasta que retrocedo en el tiempo y vuelvo a la noche anterior, vuelvo a ayer noche.
Ella estaba allí, ya sé como se llama pero no revelaré su nombre. Allí estaba ella, la chica de anoche, la chica del vestido marrón, durante dos horas la estuve mirando con ardor, con avidez, tan hermosa, derrochando beldad, su cabello, sus ojos mirando hacia un lado y otro, sus labios, me deshacía en mi interior, me perdía imaginando conversaciones, imaginando situaciones, paseos por la orilla de mi playa, decirle: -quieta ahí, ¿los labios o la vida?-, rozar su mejilla con el dorso de mi mano y sentir el calor, mirarla directamente a la puerta de su alma y decirle: te escribiré poemas el resto de mi vida, pero deja de oprimirme el corazón que me duele como a un guerrero herido en su última batalla.
Pasadas dos horas me acerqué, poco a poco, paso a paso, mientras me iba a cercando yo me iba empequeñeciendo y ella, cada vez, más grande y más bella y más linda y más lejos de mis manos, tomé aire y grité (vértigo que el mundo paré); con su mirada despistada. Me tenía atrapado, frente a mí sus ojos pequeños, su boca, su nariz, su escote, sus piernas que no terminan, su vestido hasta las rodillas, todas sus facciones perfectas, todo donde debe estar, tan deseable, sublime, pero aún así, me desgarró como una apuñalada; con un corte limpio y sano en el centro de mi burbuja de cristal. Fue tan doloroso, volver a pisar tierra, el aire olía diferente, no tan viciado, tanto tiempo con mi armadura de hojalata que me sentí desnudo, y al tenerla delante, fue como un tiro. Sentir el proyectil girando y girando mientras avanza dentro de mi carne, de mi corazón en cueros vivos, y con el temblor de rodillas, los nervios de mi estomago dije hola.
Sólo fueron varias palabras que no tienen importancia, sé que fui un inútil, sé que pudo ser mejor, sé que no cubrió las expectativas, pero en aquel momento supe también que, esta historia no terminaría ahí, aún quedaba mucho por hacer, mucho por hablar, mucho por escribir, mucho por imaginar. Vuelvo a mi habitación, con el olor a cera deshecha de las velas, con las lágrimas en mis ojos, y con la canción por terminar a falta de un acorde, acorde que no voy a tocar, porque esto no ha acabado aún, porque Ismael tiene que cantar mucho aún, por que dos palabras no es suficiente, porque sigo buscando a la chica de anoche…
sábado, febrero 21, 2009
Querida Lisboa
Estos últimos días no he podido escribir, llevo varios días sin encontrar algo que me motive, llevo varios días dándole vueltas a la cabeza, pensando y recordando, organizando el desván de mis recuerdos, porque ya va siendo hora de ir quitando varios que no merece la pena tener. Hablando con una amiga encontré un recuerdo que tenía ya olvidado. Recordé mi Lisboa, mi querida Lisboa, la casa de fados donde tanto reí y bebí, recuerdo mi plaza de la libertad, mi puerto, el barrio de alfhama donde se podía oír el canto de una mujer desde cualquier rincón; admirar el cielo azul en la universidad de Coimbra, casi tan parecido como el azul plateado de
Ahora todo ha cambiado, mi vida volvió a la normalidad, no volví a amar de nuevo, ahora el cielo no es azul ni claro ni transparente, ahora se ha vuelto gris y opaco, ahora me vuelvo a perder dentro de mi cama y cada noche vuelvo a sentirme sólo, tanto que ya se me ha borrado el cántico de aquella mujer, sus ojos, su rostro, y sus vestidos elegantes, se me fue el sabor del oporto en mi lengua y mis labios están ajados y cortados, porque he perdido la práctica de besar a media noche. No sé por qué, siempre que no puedo escribir, que no encuentro la musa que necesito, una parte de mí vuelve a Lisboa, a sus noches frescas, a sus luces y sus olores, a su cultura ancestral, a sus paredes viejas y las historias de amor que corretean por sus callejuelas; pero, siempre acabo volviendo aquí, siempre vuelvo a escribir, siempre vuelvo a mi soledad y a mi rutina, olvidando que una vez estuve allí, que una vez viví, que una vez, por unos días, renací.
jueves, febrero 19, 2009
Anonimo
No sé como eres, no sé quién eres, no tengo otra que inventarte.
Suena el reloj, se acercan las siete, el alba despunta y la ventana sigue abierta, y tú despierta con tus ojos clavados al techo, otra noche sin dormir. Poco a poco te levantas de tu cama, de esa cama que ya hace mucho está fría, dónde te sientes pequeña casi insignificante y vuelves a suspirar, te miras frente al espejo y te peinas, cepillando tu pelo, te observas, y piensas que no hace mucho fuiste muy hermosa y el tiempo te ha perdido el respeto, aunque en tu interior aún sabes que eres bella.
Camino del trabajo, un café a secas, hace días que no comes bien, el hambre no llega y tu estás aburrida. Te sientas en la oficina, y pasas el día en babia, mirando el gran ventanal de la puerta principal, viendo el mundo y sintiendo como que ese tren se escapa, sintiendo que no vives, que te falta la respiración a veces, y otras, que ni siquiera corres detrás del último vagón. Pasa el día. Otro día. Llegar a casa, a oscuras, cansada y maltratada por tu propia desidia. El salón está muy frío pero no enciendes la calefacción, en la ducha admiras tu cuerpo y te quedas pensativa, dubitativa, y por fin, frente al espejo, desnuda, compleja, hermosa y sincera, te ves, tan bella, tus ojos marrones grandes te despiertan de un sueño que ya duraba demasiado, sientes tus cabellos rizados, mojados golpear en tus mejillas, y sonríes, cautivándote, y entiendes, de repente vuelve el hambre, te acaricias el vientre suave, ardiente y provocador, y al terminar sonríes, por que has entendido que el miedo no existe, que la tristeza no existe, que la oscuridad sólo es luz de otro color, y que el mundo no se escapa, que mañana estará ahí, que siempre ha estado ahí, y que aún hay esperanza para ser feliz, o al menos, para intentalo.
Después de cenar, lees como siempre, con una copa de vino, fumas un cigarrillo, y te marchas a la cama, y de repente tu lecho, lo sientes caliente, ya no esta vacío, tú estás en él, ya no eres pequeña, eres gigante y bella, vuelves a sonreír y al cerrar los ojos por fin duermes, por fin sueñas, por fin empiezas a...
miércoles, febrero 18, 2009
Un poco de poesía.
Escribir es como amarte, se necesita ritmo, como tus latidos, métrica, como la distancia que se tarda en recorrer el ancho de tus brazos, surcando tu piel como un naufrago la espesura del océano. Necesito la inspiración que nunca encuentro en tus labios porque nunca quedo saciado, necesito las musas de tus ojos, el otoño, el reencuentro en el espejo, el poder que tienes, cuando me miras, de unir el horizonte, de atar a tu pelo el cielo y la tierra. Se necesitan para un poema, tus artes, porque tú eres poesía, andas como fluye la música, respiras con la voz de un poeta susurrando a la oscuridad. Necesito escribirte para sentirme libre, necesito derramar la tinta de las caricias en mi cuerpo, y que tu fuego ciegue mis ojos cansados y pequeños.
Escribir es como sentir y sentir es como vivir, vivir un segundo rozándote la piel, acariciar tus alas doradas, y palpar cada grieta de tu vida, cada surco de tu cuerpo, agarrar entre mis dedos la vida, agarrar tu cabello suave y desalmado y esnifar su esencia hasta que mis pulmones sólo te respiren a ti. Necesito aroma de ti, simple y llano, esencias de romero y jázmín con pluma y papel, retocar lo malo y dejar lo bueno. Escribir un poema es simplemente mirarte, y dejar que la naturaleza haga su vida, alegre, triste o hermosa; mirarte es como detener el mundo, para un poco de poesía sólo hace falta quererte...
martes, febrero 17, 2009
¿Y si te imagino?
Te he imaginado debajo de una farola, lloviendo a mares, sin poder levantar la mirada, mojada hasta los huesos, llorando como una niña, te imagino deshecha y sentir como te recompones cuando me abrazas con tus finos brazos pero con mucha fuerza, llenándome de calor, de magia. Te vuelvo a imaginar, esta vez, vestida de noche, hermosa, bella, nocturna y afable, he imaginado una orquesta, la música sonando, tus manos en mis hombros y tu ausencia apoyando la cara en mi cuello, te he imaginado bailando hasta la madrugada mientras suena el piano, te he imaginado cantándome al oído con una voz que aún no conozco, te he soñado de tantas formas diferentes, que el no saber como eres, realmente, me está volviendo loco…
lunes, febrero 16, 2009
El aniversario. Parte final.
Este será mi último post para la arpía con dotes de curación, porque del amor me hiciste saltar al odio, del odio al dolor, del dolor al olvido, y de éste a la más pura indiferencia. Adiós. Queda completado mi luto. Queda mi conciencia tranquila, a pesar de que te llevaste lo único que nunca quise darte, pero en fin, aunque nunca te lo dije, está usted perdonada señora, espero que tú sepas perdonarme también a mí; y como dice el capullo, pero gran amigo, del corsario belga: la vida echará un día abajo mi puerta, y ese día estaré preparado. Así que se cierra un ciclo. Cerramos una etapa y una etiqueta en este blog que casi nadie, y lo digo con orgullo, que casi nadie lee. Se cierra la etiqueta de los antiguos recuerdos, este será su último post. Y en el siguiente post explicaré la nueva etapa. Gracias a todos. A los que estáis y a los que no. Y gracias a la arpía curandera, gracias pequeña por irte.
miércoles, febrero 04, 2009
El Aniversario II (Aki primera parte)
Me sorprendió el verano traicionero
lejos de ti, lejos de mí muriendo.
Junio, julio y agosto, no os entiendo.
No sé por qué reís mientras me muero.
Vengan nieve y granizo, venga enero,
vengan escarchas ya, vayan viniendo.
Troncos que fueron nidos ahora enciendo
y no consigo la calor que quiero.
Suelta la vida al viento falsos lazos:
no hay flor, ni luz, ni sed, ni amor, ni río.
Sólo hay un corazón hecho pedazos.
Agosto miente, amor, y siento frío.
Sin la tibia bufanda de tus brazos
aterido sucumbe el cuello mío.
Continuará.....(última parte aqui)
jueves, enero 29, 2009
Caperucita
Dice Ismel, y sé que me pongo muy pesado con Isma, pero dice Ismael, Caperucita solo tiene 16, primavera sin flores, papa le dice ven, Caperucita eres joven y tienes que aprender a ocuparte de la casa que seras una mujer, para que seas buena esposa y no envejezcas sola, en la cama y la cocina has de saber alegrar a tu marido y cuidar a cada hijo, te aptrapa tu destino, y la pobre caperucita... llora, quiero volar lejos de aqui escapar, dime mi bien quien me llorará si me dan alas y echo a volar.....quiero dormir no quiero despertar quiero ser la lluvia al otro lado del cristal, quizas alguien me espere en la oscuridad...
Precioso parrafo, pero triste la Caperucita, cada vez que pienso en ella un agujero se me hace en el estomago, y oscurece, y vuelvo a pensar en ella, paseando triste por el bosque con su caperuza roja y su cesto, y entonces entiendo, que antes fui un lobo y veía dormir a mi caperucita, y no sabía no pensaba que era el cariño feroz lo que me destrozó, hasta que una mañana la vi volar y alejarse con una belleza tan grande que todo se iluminó, excepto mi corazón, éste quedo oscuro como un pozo ciego, y desde entonces dejé de ser un lobo, y me convertí en una ovejita, triste y débil, y cada noche siniestras lobas me deboraban alejándome de mi humanidad, de mi semiento, ser un pequeño gorrión sin alas, que está siempre encerrado tras los barrotes de la desesperación, hasta que sentí la necesidad de volar, ser la lluvia al otro lado del cristal, por que quizás alguien me espere en la oscuridad....
martes, enero 27, 2009
Recordando como te olvidaba, se me olvido recordarte
Dí que sí. Todo se refiere a esa extraña teoría del mundo, en la que cualquier cuestión se puede resolver con un dí que sí. Trajiste recuerdos, y no debiste hacerlo, no debiste volcar ese desenfrenado y caudaloso río de sentimientos ya atrasados en el tiempo, y desfasados en su propia linea espacio temporal. Tú permitiste que esto pasará, tu quisiste hacerme recordar, y vagando entre mis recuerdos sólo descubrí cenizas, tu me obligaste, sentir el viento y el dolor, otra vez. No debí recordar, y por el camino hacia el santuario todo era cuesta arriba, y cuando anochecía en el pueblo todo era gris, y la escarcha negra, así que se me olvió recordarte, se me olvidó como eras, ya no distingo tu rostro, no sé como son tus ojos, se me fue el olor de tus manos, se perdío tu pelo castaño o rubio¿no lo sé? te fuiste, te perdiste en la oscuridad de mi felicidad, y te has quedado hundida, sola y renagando en el pozo de mis recuerdos perdidos, y no pienso rescatarte. Se me ha olvidado recordarte, se me han olvidado las lágrimas y el drama, se ha olvidado tu sonrisa, tus garras de loba, tu manzana envenenada, y ahora: encontré el zapato de cristal y ahora busco a la cenicienta sin cuentos de hadas, mientras tú: bruja; ya no estas en mis recuerdos, se me olvido recordarte mientras te olvidaba, y todas ellas: la mujer del vestido negro, la de la melena oscura, la chica que tenía un gato con nombre de perro, la mujer del piano, y todas las que puedo recordar, ningunas eras tú, porque se me olvidó recordarte, no pude acordarme de ti, no pude ver nada de ti en ellas, y lo cierto es que no quiero, tal vez quise, pero ahora ya no quiero recordarte....
lunes, enero 26, 2009
El café, y lo que se quedó por decir....
Quizás debí parar el tiempo, que todo se congelara, menos ella, apretar su mano y mirarla a los ojos, decirle lo mucho que la necesito, lo mucho que me gusta, todo lo que espero de ella, y todas las cosas que le daré a lo largo de nuestra vida. Debí decirle que cuando no está la añoro, que cuando voy a verla se me desarma el cuerpo y sobre todo, debí decirle que estaba preciosa, tanto que casi no podía mirarla a los ojos, por que me sonrojaba como un colegial, debí parar el tiempo, apretar su mano contra mi pecho y pedirle que me besara, que me abrazara y que no me soltara nunca, decirle que quiero vivir en ella, que necesito estar en ella... Debí decirle tantas cosas, que lo más probable es que ya no se las podré decir nunca, debí hacer tanto, y debí decir tanto, que ahora soy muy poco... Sólo espero que si hay próxima vez......
viernes, enero 23, 2009
La mujer del piano
lunes, enero 19, 2009
el aniversario
Segunda parte aqui
jueves, enero 15, 2009
la decisión
sábado, enero 10, 2009
Un momento antes.
jueves, enero 08, 2009
La Chica Que Tenía Un Gato Con Nombre De Perro.
El tio Kaena

Añadido queda en el asadero de recuerdos el sitio en Myspaces de "El Tio Kaena", un grupo de música que ya lleva un tiempo tocando y no lo hacen nada mal, no es porque uno de los guitarras sea mi hermano ni porque el otro guitarra sea mi primo ni el bateria mi oculista, sino la verdad es que no son malos. Al viejo estilo rockero de la guitarra en manos, el zumba zumba de la bateria y con letras ambientadas en lo mas profundo de sus corazones, estos jonas brothers treintañeros se muestran a su público en cueros vivos, metafóricamente hablando, y sólo vestidos con su música. Así que, animarse un poco y escucharlos no os defraudaran.
domingo, enero 04, 2009
Tarde de invierno....
viernes, enero 02, 2009
¿Que se ve en la foto?
¿Qué se ve en la foto? Es la pregunta que me hice ayer cuando miré esta fotografía. Por fin lo logré, por fin encontré mi punto intermedio, el equilibrio entre mis sueños y esperanzas, y mis miedos e inquietudes. No importa quien salga en la foto, no importa quien esta delante o detrás, no interesa si conozco a alguien o no, sólo interesa lo que se ve en la fotografía.
Yo cuando la miro, veo mundo, veo colores, veo gente, alegrías, simpatías, problemas que se superan, añoranzas que se consiguen, sonrisas que se esconden, y miradas perdidas, texturas extrañas que resaltan lo mágico del momento capturado por la maquinita de las fotos. Veo cariño y odio, veo amor y desamor, anacronismos de una noche en que todo se permite y nada es permitido, en que unos ojos lo pueden decir todo y una boca no puede hablar nada. ¿Qué se ve en la foto? Pues, simplemente veo vida, vida llena de colores, de sentidos, olores y aromas que despiertan en mí todo lo humano que tengo, todo lo inhumano que de mí se desprende. Por fin encontré el recuerdo, un momento que perdurará con alegría dentro de mi cabeza durante mucho tiempo, un recuerdo que no merece la pena "kemar", por que entre estos recuerdos se encuentran todas las esencias de la vida, todos los perfumes del ser humano, todos los anhelos, y lo más importantes, recuerdos como estos son los que te alimentan durante mucho tiempo. Gracias a todos.
martes, diciembre 30, 2008
Haciendo Balance
Termina el año. Las cosas cambian, y una nueva era de 365 días comienzan, se marchan viejos amores, viejos recuerdos, nubes que una vez cubrieron nuestro cielo ahora cogen camino y se marchan lejos, al pasado, ha una época donde ya no podremos llegar si no es con nuestra mente. Ahora empieza el año, es cierto que estoy sólo, pero acompañado, comienza otro tiempo en el que puedo disfrutar de los amigos, sentir la familia y dejar de salir a escondidas por la ventana del desconsuelo. Ahora en esta nueva época podré quedarme en mi camita arropado por la noche, porque ya puedo dormir, conciliar la vigilía de la calma, repetir una y otra vez al cielo abierto que soy feliz, que me siento bien....
Aunque aún queda, los recuerdos, las historias que guardo con celo en mi cabeza, todo lo que me hace ser tan triste, es lo que ahora me hace ser feliz, en la miseria de la tristeza, en la sombra del desamor me siento bien, es triste? creo que no, por que donde todos ven tristeza yo veo belleza, el amor es bonito en todas sus perspectivas, y me llenan de satisfacción, me colman de alegría. Por ello esta canción es preciosa, por ello me hace feliz escucharla, por que, como dice Ismael, un día el hombre entrará en el vagón y se levantará, caminará hacía ella y la respuesta será otra, de otro color, ella lo abrazará, ella lo besará, le dirá que lo ha echado tanto de menos y serán felices, eso es lo que a mi me hace feliz, una filosofía, una creencia, una esperanza de que algún día sentiré tanta tristeza como ahora, con la esperanza de que algo cambie, por eso este año he sido feliz, y el que entre lo seré aún más. Gracias a todos los que habeís entrado, los que habeís leído, los que habeís sentido, y feliz año nuevo a todos
sábado, diciembre 20, 2008
Más de Rory
Después de tantos años te miro y lo recuerdo, me enternezco, te escribo letras, versos que te debo, como una deuda vitalicia que me llena de orgullo, oteo tus arrugas al despertar, mirando al abismo al que nos arrojamos tiempo atrás y te recuerdo en aquel sueño, noche tras noche, hasta que tus manos, ya ajadas por el devenir cansado del tiempo, me acarician y me traen de nuevo al mundo de los vivos. Mientras dejan de sangrar mis cicatrices, tú al ver mis heridas suspiras aliento de metralla oxidado por los años, me besas y el mundo cambia, se hace más claro, más diáfano y más acogedor. Y miro al techo como miré aquella noche, y te acompaño en tu suspirar cantando nuestra canción ( Ay! Amor que vienes tal como te vas, es decir, sin despedirte, es decir sin avisar). Tú me miras otra vez, sonríes como una niña y mi corazón queda repleto, porque todo esto pasa en un segundo cada mañana, durante toda una vida, y cada día se me hace diferente en el horizonte de tus retinas, donde intento buscar un naufragio para perderme en la intensidad de tu vida, pero siempre me quedo a medio camino, entre el suspiro y la canción, porque tus labios me entrecortan la respiración, y el dolor ameno y alegre de verte envejecida a mi lado me hace volver al reino humano sintiéndome con un dios; demiurgo de Platón, pero dentro de tu mundo.
El alba empieza a llamar a la puerta, y después de una noche de bodas siempre hay que abrir la ventana para que entre el olor a sal que trae el cierzo vespertino, y volver a la cama, perderme en las sábanas olfateando tu cabello rojo, anudándome con tu cuerpo sinuosamente hasta que fustigo mi alma con cruel pasión y tú rejuveneces veinte años de repente, con el aroma de tu boca en mi nuca, el tiempo se detiene y olfateo de nuevo tu pelo rojizo como las llamas mismas del averno más profundo, arrancándome las entrañas con cada beso, mientras te susurro al oído versos de Ismael, de Sabina y Serrat, mientras cruje mi espalda con tu abrazo homicida y por un momento vuelvo a aquel sueño, vuelvo al principio.
miércoles, diciembre 17, 2008
Escuchar es mejor que pensar
Suele pasar que siempre pienso demasiado, doy vueltas y más vueltas, retuerzo cada idea hasta que termina muriendo, es mejor escuchar que pensar, buscando en el Hueco es hora de empezar a andar, andar con los oídos y como dije hace tiempo echar a volar por la ventana del mundo, se va acercando el momento en que deberemos todos hacer memoria de lo bueno y de malo, y gracias a Dios, esta vez tengo mucho de bueno, tengo mis sueños, mis esperanzas, que un hombre sin sueños no es nada, tan sólo un pedazo de papel que se quema, como los recuerdos que tanto llevo kemando, las cosas que yo pensaba que estaban mal y resultaron estar bien, y como no por aquella que yo pensaba que estaba bien y luego resultó que no, por ti, como diría el corsario del barco de los Atunes, que se pudra en el más hondo de los infiernos, por que ahora yo vivo en un paraíso, lleno de angelitos, lleno de rabos de nubes que cantaba mi Ismael, y 25 de diciembre fun, fun, fun: ver una familia que apareció casi de la nada, y estar en mi salón encontrando de nuevo aquella bicicleta violeta que tanto me hizo llorar pero que me sirvió para salvar a E.T. Tantos recuerdos, tantas tonterias que honran lo que soy y honran mi vida. Viva tú, Viva yo y vivamos todos...
Ahora vuelve a leerlo escuchando la guitarra y no pienses en nada, veras que efecto tiene.... Haber quien lo descubre antes ....
martes, diciembre 16, 2008
El ReKuerDo Ke sE Va
Acostado, y con tu olor aún en la almohada, no dejaba de pensar en ti, tu recuerdo se me encadenaba al alma como un cáncer que atacaba directo a mi corazón y me aplastaba el alma por momentos. Me volví a levantar, intentaba escribir, pero mis versos no enseñaban mi belleza, rompía y rompía papeles, y mi respiración se volvió a desestabilizar, lloraba como un niño con hambre, con hambre de ti, hambre que no sacié nunca, ansia de ti de entrelazar mis dedos con tu cabello, de perderme en tu mirada tan triste, en el calor de tus besos, y en el dolor de tus abrazos, necesitándote más y más, y perdiéndote, también, más y más. Llegaba la noche y volvías, me mirabas mientras te recogías el pelo y las horas dejaban de pasar, me acariciabas suavemente, tanto que hasta dolía, yo sonreía (parecías cansada) y mientras preparabas algo de cena cantabas aquella canción, que aún se me clava en mis entrañas cuando la escucho.
Pasaban los días y todo parecía estar bien, tú me amabas en eternas batallas de amor durante la noche, yo te recogía a lomo de caballos alados, blancos hechos de trozos de nube, y tu sonrisa apagaba el cielo en besos calientes y tibios que al filo de la madrugada me daban sentimiento de amor. Te quise antes de conocerte- te decía; Sonreías de nuevo, y con tus manos siempre frías me acariciabas como si fuera la última vez. El fuego se apagaba y mientras yo atizaba la leña tu preparabas la cena, después se caía la noche sobre nosotros, acurrucados en el sofá jugábamos a imaginar estrellas en el techo de nuestra casa, constelaciones que sólo existían en nuestra mente, después llegaba el amor, mientras tu vientre crecía sin saberlo, la pasión me robaba el alma y la razón, en tus ojos castaños y tu mirada perdida, en tu forma de andar desamparada y sinuosa, en tu naturaleza tan conocida y extraña, en tu risa que inundaba mis oídos lentamente. Se apagó el fuego y con él las noches.
sábado, diciembre 06, 2008
amnesia
La mayoría de personas quieren recordar, evocar imágenes antiguas en sus mentes de tiempos ya pasados, canciones ya pasadas que traen memorias felices o situaciones malas que, si bien amargas, siempre se recuerdan con dulzura. A mí, no obstante, me gusta más no recordar, prefiero la amnesia de mi mente. Mis recuerdos son como aquella mujer a la que amas fervientemente pero al final te acaba destrozando la vida o lo que es peor, termina por destrozarte el alma, y un hombre sin alma se termina convirtiendo en un vagabundo de los sentimientos. Un errante de las emociones que sobrevive en este áspero sin vivir con unas migajas de pan emocionales que completan sólo un poco su vacía vida. Recordar es tan dañino como lo es para mí el amor, aunque no siempre fue así.
He tenido años mejores, pero la naturaleza de las cosas tarde o temprano te termina por destruir de una manera inefable y determinante. De esa manera preferí olvidar una noche y nacer al día siguiente como una persona nueva, sin recuerdos, quemados como si fueran un pedacito de papel de fumar, y mientras el humo subía y subía los peldaños hasta el insondable cielo me fui transformando en una persona nueva y renacida.